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Vuelo retrasado

"Hicimos todo lo posible para sacar adelante la operación": Un trabajador de Ryanair rompe su silencio tras el caos en el aeropuerto de Ibiza

Un trabajador explica la complejidad operativa y la falta de capacidad de decisión del personal de rampa ante la incidencia del vuelo

Los afectados por la reprogramación del vuelo de Ryanair, frente a la ventanilla de la compañía.

Los afectados por la reprogramación del vuelo de Ryanair, frente a la ventanilla de la compañía. / Joan Costa

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Nuria García Macias

Nuria García Macias

Ibiza

"Entiendo perfectamente el enfado y la frustración de los pasajeros. Nadie quiere pasar horas esperando ni vivir una situación así. Pero también creo que el personal de tierra merece un voto de confianza". Con estas palabras, un trabajador de Ryanair que prestó servicio durante la incidencia del vuelo FR2085 entre Ibiza y Madrid ha querido ofrecer a Diario de Ibiza la versión de quienes estuvieron sobre la pista durante una de las jornadas más complicadas de las últimas semanas en el aeropuerto.

El empleado, que asegura que participó directamente en la operativa, explica que la incidencia alteró por completo la planificación prevista. "Hubo que desembarcar pasajeros, intentar reubicarlos en otra aeronave y volver a modificar la operación cuando surgieron nuevos cambios. Cada decisión suponía mover equipajes otra vez, coordinar vehículos, preparar otro avión y reorganizar la plataforma", relata.

Según su testimonio, el personal de rampa permaneció durante horas intentando que el vuelo pudiera salir con todas las garantías de seguridad. "Muchos compañeros terminamos la jornada cerca de las cuatro de la madrugada después de haber empezado a trabajar alrededor del mediodía. Acumulamos más de dieciséis horas de trabajo", afirma.

El trabajador también responde a una de las principales críticas de los pasajeros: la falta de información. "He leído que nadie salió a dar explicaciones. Desde mi experiencia, el personal de rampa y los coordinadores informaron siempre que disponían de nuevos datos. Entiendo que, en momentos de tanta tensión, esa comunicación pudiera parecer insuficiente, pero hubo trabajadores atendiendo a los pasajeros mientras gestionaban una situación operativa muy compleja", sostiene.

Además, recuerda que los operarios de tierra no tienen capacidad para decidir cómo se resuelve una incidencia de este tipo. "Nosotros no decidimos qué avión vuela, cuándo vuela o qué cambios se producen. Nuestra responsabilidad consiste en ejecutar la operativa con la máxima seguridad siguiendo las instrucciones de los departamentos responsables", subraya.

El empleado insiste en que su intención no pasa por cuestionar las quejas de los viajeros. "No escribo para restar importancia a lo que vivieron los pasajeros, sino para recordar que detrás de una incidencia como esta hay muchos trabajadores que hacen todo lo posible para resolverla", concluye.

Pasajeras del vuelo FR2085 durmiendo en la entrada del aeropuerto de Ibiza.

Pasajeras del vuelo FR2085 durmiendo en la entrada del aeropuerto de Ibiza. / Rubén, pasajero del vuelo FR2085

Más de un día de retraso y una noche en el aeropuerto

El vuelo FR2085 de Ryanair debía despegar del aeropuerto de Ibiza hacia Madrid a las 22.40 horas del jueves. Sin embargo, los pasajeros permanecieron durante horas a la espera debido a una incidencia que obligó primero a suspender la salida prevista y, posteriormente, a organizar un nuevo embarque en un avión operado por Malta Air.

Los viajeros llegaron a ocupar sus asientos por segunda vez, pero poco después recibieron la orden de abandonar la aeronave. Algunos pasajeros explicaron que un miembro de la tripulación había superado el límite de horas permitido para operar el vuelo, mientras que otros aseguraron que también existían problemas técnicos en el aparato.

La situación dejó a decenas de personas atrapadas en el aeropuerto durante toda la madrugada. Entre los afectados había familias con niños, personas mayores y una mujer embarazada. Una familia navarra relató a este diario que tuvo que dormir sobre bancos y mesas de la terminal después de que un hotel concertado no admitiera a sus dos hijas menores.

Los pasajeros también denunciaron la escasa información recibida, los sucesivos cambios de horario y la entrega de vales de comida durante la madrugada, cuando la mayoría de establecimientos del aeropuerto ya permanecían cerrados.

Pasajeros durmiendo en el aeropuerto.

Pasajeros durmiendo en el aeropuerto. / Joan Costa

Algunos viajeros compraron otros billetes

Con el paso de las horas, el vuelo sufrió varias reprogramaciones. La incertidumbre llevó a numerosos pasajeros a buscar alternativas por su cuenta para no perder enlaces, compromisos laborales o viajes internacionales.

Uno de ellos, Joan Costa, adquirió un billete de Vueling para poder llegar a Madrid y enlazar con un vuelo hacia Azores. Otros afectados denunciaron que Ryanair les recomendó buscar otra solución mientras continuaban sin recibir una confirmación definitiva sobre la salida del FR2085.

Los viajeros también criticaron la ausencia de un responsable de la compañía que respondiera personalmente a sus reclamaciones y denunciaron la sensación de abandono durante toda la incidencia.

Un verano con varias incidencias en Ibiza

El caso del vuelo FR2085 se suma a otros episodios registrados este verano en el aeropuerto de Ibiza relacionados con retrasos y cancelaciones.

Esta misma semana, los pasajeros del vuelo FR7210 entre Ibiza y Valencia permanecieron más de dos horas dentro del avión después de que una escalera impactara contra el fuselaje cuando la aeronave ya estaba preparada para iniciar la maniobra de salida. La compañía canceló finalmente el vuelo y lo reprogramó para casi once horas después, una decisión que obligó a algunos viajeros a renunciar al desplazamiento por motivos laborales.

Mientras los viajeros denuncian la falta de información y de asistencia, el personal de tierra defiende que actuó durante toda la jornada para intentar resolver una situación especialmente compleja sin comprometer la seguridad de las operaciones.

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