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Sucesos

"Perdí la reunión y no pude salir de la isla": Jonathan Rodríguez, pasajero de un vuelo Ibiza-Valencia tras el golpe de una escalera a un avión de Ryanair

La compañía hizo desembarcar a los pasajeros tras más de dos horas de espera y ofreció un nuevo vuelo casi once horas después

Los pasajeros fueron evacuados en un autobús cuya puerta se abrió en marcha

Varios operarios trabajan en la reparación del ala de un avión de Ryanair tras el impacto de una escalera

Varios operarios trabajan en la reparación del ala de un avión de Ryanair tras el impacto de una escalera / Jonathan Rodríguez

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Alejandra Larrazábal

Alejandra Larrazábal

Ibiza

Los pasajeros de un vuelo de Ryanair entre Ibiza y Valencia vivieron este miércoles una jornada marcada por los retrasos y la incertidumbre después de que la aeronave sufriera un golpe cuando ya se encontraban sentados en el interior y las puertas habían sido cerradas. El incidente obligó finalmente a cancelar la salida y a reprogramarla para casi once horas después.

Se trata del vuelo FR7210, cuya salida desde el aeropuerto de Ibiza estaba prevista para las 12.50 horas. Según relata Jonathan Rodríguez uno de los viajeros afectados a Diario de Ibiza, el embarque se desarrolló inicialmente con normalidad. Los pasajeros ocuparon sus asientos, la tripulación cerró las puertas y el avión se preparaba para iniciar la operación de salida cuando se escuchó un fuerte golpe en uno de los laterales del aparato.

Según el testimonio del afectado, una escalera de pasajeros impactó contra el avión y provocó daños visibles en una zona próxima al ala. Desde la ventanilla, asegura, podía observarse una pieza doblada, por lo que varios técnicos se desplazaron hasta el aparato para inspeccionar el alcance del golpe. La espera se prolongó durante alrededor de dos horas y media.

Sin información y con mucho calor dentro del avión

El viajero denuncia que durante ese tiempo apenas recibieron información clara sobre lo sucedido ni sobre la duración prevista de la revisión. También señala que la temperatura dentro de la cabina fue aumentando y que el aire acondicionado no resultaba suficiente para aliviar el calor.

«Estuvimos casi dos horas y media dentro del avión. Desde la ventana se veía una parte doblada y los técnicos intentaban revisar el daño», explica el afectado, que recuerda que entre los pasajeros había familias con niños. La prolongada espera provocó nerviosismo e incomodidad entre algunos de los ocupantes.

Finalmente, la compañía decidió que el avión no realizara el trayecto y ordenó el desembarque de los pasajeros. Los viajeros fueron trasladados desde hasta la terminal en un autobús facilitado por el aeropuerto.

Segundo incidente con el autobús

Sin embargo, el traslado también estuvo marcado por otro momento de tensión. Según el relato del pasajero, una de las puertas traseras del autobús se abrió de forma repentina mientras el vehículo todavía estaba circulando. Los viajeros que se encontraban cerca tuvieron que sujetarse y avisar al conductor. No constan daños personales como consecuencia de este segundo incidente.

«Cuando nos llevaron de vuelta a la terminal, la puerta trasera del autobús se abrió de par en par mientras seguíamos avanzando. Después de todo lo que había ocurrido con el avión, aquello generó todavía más preocupación», asegura.

Una vez en la terminal, los pasajeros fueron informados de que el vuelo había sido reprogramado para las 23.30 horas de ese mismo día. La nueva hora de salida suponía un retraso de más de diez horas respecto al horario previsto inicialmente.

Jonathan quien trabaja en Ibiza, tenía previsto viajar a Valencia para asistir a una reunión de trabajo. Debido a la cancelación y a la reprogramación del vuelo, perdió la cita profesional que motivaba su desplazamiento y decidió no tomar la nueva conexión ofrecida durante la noche.

El pasajero sostiene que no recibió ninguna indemnización tras renunciar al vuelo reprogramado, ya que el nuevo horario le impedía acudir a la reunión que motivaba su viaje. Critica además la falta de explicaciones durante la espera y considera que la compañía debería responder por los gastos y perjuicios derivados de la cancelación. También reclama que se esclarezca lo sucedido y que se revisen los protocolos aplicados tanto dentro del avión como durante el traslado hacia la terminal. «Perdí la reunión, no pude salir de la isla y todo el día quedó condicionado por una situación sobre la que apenas recibimos información», lamenta.

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