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Sucesos

Sin agua, sin electricidad y sin escapatoria: vecinos del campo de Ibiza piden medidas para evitar una «desgracia» tras salvarse de un incendio forestal

Los residentes de un barrio de Sant Josep avisan de que solo tienen una única vía de evacuación y de la imposibilidad de usar agua de pozo

Incendio forestal en Sant Josep pone en peligro las viviendas de la zona.

D.I.

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Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

Los vecinos de la calle de Alaró, en el municipio de Sant Josep, han alertado de la situación de «especial vulnerabilidad» en la que se encuentran sus viviendas ante un incendio forestal, después del fuego declarado este martes en las inmediaciones de Can Marc, Pou des Rafals y sa Soca. Los residentes reclaman a las administraciones que actúen antes de que ocurra una «desgracia», al considerar que disponen de una única vía practicable para evacuar y que, cuando se interrumpe el suministro eléctrico, tampoco pueden utilizar el agua de sus pozos.

El incendio, que comenzó el martes alrededor de las cuatro de la tarde, obligó a desalojar preventivamente a una treintena de personas y calcinó 1,1 hectáreas de pinar en una zona rodeada de viviendas diseminadas. Las llamas no causaron heridos ni alcanzaron ninguna casa, aunque quemaron superficie forestal y varias parcelas ajardinadas antes de quedar estabilizadas sobre las 17.20 horas y extinguidas definitivamente a las 19.15.

Una vez superada la emergencia, los vecinos de la calle de Alaró comentan a Diario de Ibiza que el fuego les hizo vivir «de forma muy real» una situación que les preocupa desde hace tiempo: las dificultades que tendrían para abandonar la zona si las llamas bloquearan el camino principal. «El camino de acceso a nuestras casas tiene, en la práctica, una única salida», explican los residentes. En el extremo de la vía existía antiguamente un paso o conexión con otro camino, pero actualmente se encuentra cerrado.

Los afectados evitan pronunciarse sobre la titularidad o la situación jurídica de ese antiguo acceso. «No pretendemos afirmar sin la documentación correspondiente cuál es la situación jurídica de ese antiguo paso ni entrar en una disputa sobre propiedades», puntualizan. Sin embargo, advierten de que la cuestión esencial es garantizar la seguridad de las personas que viven en la zona. «El problema urgente es otro: si un incendio corta nuestra única salida, ¿por dónde evacuamos?», se preguntan.

Captura de uno de los vídeos grabados por los vecinos.

Captura de uno de los vídeos grabados por los vecinos. / D.I.

Sin agua durante el incendio

El fuego también puso de manifiesto otro problema que los vecinos consideran especialmente grave: ninguna de las viviendas de esta zona dispone de suministro de agua de la red municipal. Los inmuebles se abastecen mediante pozos o perforaciones y necesitan bombas eléctricas para extraer el agua y distribuirla por las casas.

El martes, durante las tareas de extinción, el suministro eléctrico fue interrumpido por razones de seguridad. La desconexión dejó sin luz a 402 usuarios, una cifra que engloba viviendas y establecimientos de la zona. Según informó Endesa, el corte no se produjo por una avería provocada por las llamas, sino que la red fue desactivada a petición de los bomberos para evitar riesgos con las líneas eléctricas mientras trabajaban en la extinción.

Para los vecinos de la calle de Alaró, sin embargo, quedarse sin electricidad significó también quedarse sin agua. Las bombas de sus perforaciones dejaron de funcionar y no pudieron utilizar las reservas subterráneas disponibles en sus propias parcelas. «Cuando, por seguridad o como consecuencia de una emergencia, se corta el suministro eléctrico, las bombas dejan de funcionar y las viviendas se quedan también sin agua. Esto es precisamente lo que ocurrió durante el incendio», relatan.

Los residentes aseguran que los servicios de extinción les solicitaron agua para colaborar durante la emergencia, pero no pudieron proporcionársela porque las bombas estaban paralizadas: «Los propios bomberos nos pidieron agua para poder ayudar durante la emergencia, pero no pudimos facilitársela porque, al haberse cortado la electricidad, las bombas de nuestras perforadas no funcionaban».

La situación generó una fuerte sensación de impotencia entre los afectados. «Es difícil explicar la sensación de estar viendo un incendio cerca de las viviendas, que los servicios de extinción necesiten agua y comprobar que tenemos agua bajo nuestros terrenos, pero no podemos sacarla porque no hay electricidad», lamentan. El suministro eléctrico quedó restablecido para todos los abonados poco antes de las siete y media de la tarde, según confirmó el alcalde de Sant Josep, Vicent Roig. Para entonces, el incendio ya estaba controlado y los vecinos desalojados habían podido regresar a sus viviendas.

Mapa aéreo de la zona

Mapa aéreo de la zona / Google Maps

Una combinación «especialmente peligrosa»

Los residentes consideran que la falta de una salida alternativa, la ausencia de agua de red y la dependencia de bombas eléctricas forman una combinación «especialmente peligrosa» en una zona rodeada de vegetación y expuesta al riesgo de incendios forestales. «Nos encontramos ante una única vía practicable de evacuación, ausencia de suministro de agua de red y un sistema de abastecimiento mediante bombas que deja de funcionar precisamente cuando se corta la electricidad durante una emergencia», resumen.

En este sentido, insisten en que sus reclamaciones no responden a una cuestión de comodidad, sino a un problema de seguridad que afecta tanto a la población como a los servicios de emergencias: «No estamos hablando de una simple incomodidad vecinal. Estamos hablando de poder evacuar, de que los bomberos puedan acceder y de disponer de agua cuando hay fuego cerca de nuestras casas».

Por este motivo, solicitan públicamente "al Ayuntamiento de Sant Josep y al resto de administraciones competentes que inspeccionen las condiciones reales de evacuación y protección contra incendios" de las viviendas situadas en la calle de Alaró. Entre otras medidas, piden que se estudie la posibilidad de habilitar una salida alternativa para emergencias y que se revisen la situación y los antecedentes del antiguo paso que actualmente permanece cerrado.

«Después de lo vivido, creemos que no tiene sentido esperar a que ocurra una desgracia para preguntarnos por qué unas viviendas situadas en una zona de riesgo no tenían salida alternativa ni posibilidad de utilizar su propia agua durante un incendio», concluyen.

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