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Sanidad Pública

Una doctora pateada en Sant Antoni: "Cuando un paciente me parece peligroso, siento ganas de llorar"

La doctora, que fue pateada por un paciente, sigue trabajando a pesar de las secuelas, sobre todo psicológicas

El centro de salud de Sant Antoni en una imagen de archivo

El centro de salud de Sant Antoni en una imagen de archivo / J.A. Riera

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Miguel González

Miguel González

Sant Antoni

"No me he cogido la baja porque no me he fracturado nada, pero a nivel de seguridad y templanza sí que estoy severamente afectada". La médica víctima de una agresión por parte de un paciente el 10 de junio en el centro de salud de Sant Antoni, que ha querido explicar su experiencia desde el anonimato, sigue en su puesto de trabajo a pesar de las secuelas tanto físicas como psicológicas que sufre. La facultativa apunta que tiene "un hematoma en la mano y otro en la espalda" a causa de la caída provocada por la patada que recibió.

Sin embargo, las mayores consecuencias del violento suceso son las que asegura padecer a nivel de "seguridad y fortaleza", ya que se siente "más frágil" a la hora de atender a los usuarios del centro sanitario. La doctora explica que desde la agresión, cuando reconoce a algún paciente y le parece que la situación es "mínimamente peligrosa", le entran "ganas de llorar", cosa que no le solía ocurrir. A pesar de este difícil estado mental por el que atraviesa, señala que prefiere no estar de baja porque le "encanta" su trabajo y "ayudar a los demás".

Por suerte para ella, cuenta con el apoyo total de sus compañeros y del Sindicato Médico en Ibiza y la sanitaria se siente "muy respaldada". El portavoz de la organización sindical, David Fernández, da la cara por ella: "Lleva por lo menos 15 años trabajando y es una persona absolutamente correcta".

La agresión según la doctora

La facultativa recuerda que el momento en el que ocurrieron los hechos, entre las 22 y las 22.20 horas de la noche, ella escuchó "movimiento y agitación" en la sala de espera de Urgencias. Como tiene un puesto de responsabilidad dentro del centro sanitario, acudió al lugar para "ayudar" a sus compañeros y coordinar "una actuación correcta" por parte de los demás sanitarios y la guardia de seguridad.

La doctora recibió información de que el paciente era "el inadecuado" en la situación y que estaba "intoxicado por alcohol o por alcohol y drogas". El individuo estaba "sangrando y gritando porque no le gustó que lo sacaran de urgencias".

Los demás sanitarios informaron a la médica de que el usuario, que presentaba una herida abierta en la cabeza por un botellazo, ya había agredido a la enfermera que le trató el corte: "Ella dijo que no tenía suficiente piel como para unir un borde con el otro y el hombre se giró y la escupió". Además, el paciente había confrontado con una de las técnicas de la ambulancia que le trasladó hasta el centro médico.

Fernández precisa que el individuo estaba "absolutamente descontrolado" y que "venía de una pelea". Además, indica que la recepción de este hombre por parte del centro sanitario debería de haberse realizado "con un agente de seguridad" para disuadir las actitudes violentas. "Los sanitarios que atienden a un paciente de este tipo tienen que estar custodiados", insiste. Explica que "si la llamada entra por el 061, el propio 061 debería poder activar el protocolo" contra agresiones.

"Fucking bitches"

Ante esta situación, la facultativa decidió expulsar al individuo de las instalaciones y le informó de que no iban a atenderlo: "Desde la acera de enfrente nos dijo que éramos unas fucking bitches". Según apunta, el sujeto no hizo caso de las indicaciones y amenazó con volver a entrar. Por ello, la doctora decidió tomar medidas más estrictas y pidió a la guardia de seguridad del edificio que inmovilizara al hombre para llamar a la policía y denunciarlo.

Aunque él no ofreció resistencia, ya que "se dejó poner los grilletes y se sentó"; sí se molestó cuando la sanitaria revisó la mochila que el hombre llevaba para tratar de saber su nombre. Ella señala que le pidió permiso y que lo hizo para "identificarlo como persona agresiva y tenerlo en cuenta para futuras visitas". Como no llevaba nada que sirviera para reconocerlo, la mujer le avisó de que iba a registrar sus bolsillos.

Fue en ese momento cuando la facultativa recibió una patada del individuo y cayó "de espaldas, tres metros hacia atrás". Recuerda que sintió "tanta la indignación" que tuvo "un momento de ansiedad". Fernández señala que los testigos de los hechos prestaron su "apoyo unánime" a la doctora y que ella se comportó "con toda la corrección del mundo".

La facultativa señala que poco después llegaron al lugar los agentes de la Policía Local de Sant Antoni, con los que el agresor se comportó "de forma sarcástica". Finalmente, los efectivos del cuerpo de seguridad se llevaron al hombre. La médica indica que tramitó la denuncia al día siguiente de los hechos y apunta que el domingo "se celebró un juicio rápido" al acusado, aunque no sabe qué decidieron los magistrados.

Más agresiones

Esta sanitaria afirma que no es la primera ocasión que tiene que atravesar por una situación de violencia mientras realiza su trabajo, ya que hace un año sufrió una "agresión verbal" de un paciente. Sin embargo, en aquella ocasión fue su hermana, también médica, la que se llevó la peor parte, ya que recibió "una bofetada".

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