Comercio
El mercadillo de Sant Joan acusa el calor y el Mundial
No hay unanimidad entre los vendedores, porque algunos aseguran que la temporada está siendo similar a la del año pasado, pero la sensación general, según el coordinador de esta cita dominical, Pedro Sellés, es que a estas alturas del verano hay menos afluencia de público de lo esperado y lo achaca a las altas temperaturas

El mercadillo de Sant Joan abre sus puertas oficialmente a las diez de la mañana, pero, por lo menos este domingo, diez minutos antes, ya se puede ver a algunos turistas madrugadores paseándose entre los puestos, como el de Paola Podestá. A la creadora de la marca Blossom Ibiza le gusta llegar temprano, «a las siete y media de la mañana», para montar su estand de ropa con tranquilidad. Lo cuenta antes de entrar de lleno a valorar la temporada.
«Va bien. La vida se ha encarecido y se han acortado las estancias turísticas, pero, a pesar de ello la gente sigue viniendo, eso es lo positivo», señala. Destaca, no obstante, que el de Sant Joan es un mercadillo que atrae, además de a turistas, a mucho «extranjero con segunda residencia en el norte de la isla».
A Álvaro Martín, a cargo de Mybiza Handmade, las cosas le están yendo «mejor que el verano pasado». Calcula que las ventas han subido «entre un 20 y un 30%». Este negocio de bisutería artesanal, apunta, cuenta con «mucha clientela fiel» de todas las nacionalidades y una de sus políticas «es mantener los mismos precios año tras año».
Martín, que también participa en otros mercadillos como el de Punta Arabí, destaca del de Sant Joan, como puntos fuertes, «la música en vivo, los puestos de comida y bebida, su tamaño razonable y que no es masivo». Agrega, además, como elementos a favor, «el compañerismo que hay entre los vendedores, la energía sana que eso genera y la calidad de los productos que se venden».
Coincide casi completamente en este sentido con Pedro Sellés, coordinador desde hace aproximadamente un año del mercadillo. Para él la «propuesta musical» es uno de sus grandes atractivos, además de la variedad de productos que ofrece y «lo bien integrado» que está dentro del pueblo.
El mercadillo, gestionado por el Ayuntamiento de Sant Joan, cuenta con «95 plazas» de las que actualmente hay cubiertas «unas 90». En opinión de Sellés, ahora mismo «tiene el tamaño ideal», ajustado a la medida del pueblo y a los aparcamientos disponibles. «Sant Joan es pequeño, no lo podemos saturar, hay que tener en cuenta a los vecinos», argumenta.
Cuando se le pregunta si haría alguna mejora, reconoce que «algunas cosas cuestan más que otras» y que echa en falta «un poco más de premura» a la hora de resolver algunas cuestiones por parte de la administración municipal. A continuación, explica que este mes de julio en los puestos se están recogiendo medicamentos para los damnificados por los terremotos de Venezuela.
Respecto a la marcha de la temporada, explica que está yendo «más o menos igual que la del año pasado», aunque un poco peor «a estas alturas del verano». «En junio empezamos muy bien, pero ahora en julio ha pegado un poco de bajón, que yo achaco a la ola de calor que tenemos estas dos últimas semanas», señala. Añade que la caída de público en el mercadillo, abierto de 10 a 16 horas, se nota sobre todo a partir de las 14.30 horas, que es «cuando el sol pega más fuerte».

Anna Parent es la presidenta de la Asociación de vendedores del mercadillo de Sant Joan. / Maite Alvite
Los efectos de la pandemia
Anna Parent, que lleva desde 2013 en el mercado con un puesto de joyería artesanal, Imperfections, ofrece una visión más global y con más perspectiva. «Con la pandemia estuvimos un año cerrados y eso nos perjudicó mucho. Nos está costando volver a los niveles de turistas que había antes, pero creo que eso es algo generalizado en toda la isla. En los últimos dos o tres años vamos a menos y eso se ve reflejado en las ventas, por lo menos en mi caso», señala.
Parent es la presidenta de la Asociación de vendedores del mercadillo de Sant Joan, donde está la gran mayoría de los comerciantes y artesanos que tienen puesto allí. En su opinión, este evento tiene muchos ingredientes que lo hacen singular, muchos de ellos los han citado otros compañeros. «La música en directo y el hecho de que se celebre en el pueblo» son algunos de ellos. También resalta como puntos a favor el hecho de que haya muy cerca bares, restaurantes y otros servicios, además de aparcamiento gratuito.
La presidenta también habla de aspectos a mejorar, el principal: «Tener una comunicación más fluida con el Ayuntamiento de Sant Joan».
Junto a su puesto está el de Anna Forgas, para la que la temporada, contando desde Semana Santa, empezó «mucho más floja que otros años». «Desde finales de junio hemos empezado a remontar», explica la creadora de la firma de ropa Gitanna, que cuenta con muchos clientes locales fijos, aunque a quien vende más es a extranjeros.
En opinión de Forgas, que está en este mercadillo desde que abrió sus puertas, en octubre de 2012, lo mejor que tiene es que «es pequeño y exclusivo».
Un mercado «familiar»
Luz Cortés, que regenta De Ángel, una marca de jabón natural, añade otros elementos distintivos, como que «es familiar y cercano y no está desfasado de precios». También hace una sugerencia, que se habiliten más plazas de aparcamiento.
Cortés, que tiene puestos en varios mercadillos de Ibiza, ha notado que, en general, «ha habido un poco de bajón de afluencia de público este verano con respecto al año pasado», pero en el caso de Sant Joan, no lo ha notado.

Rita Rainaldi muestra a un niño ‘El juego del movimiento perpetuo’. / Maite Alvite
Sin embargo, Rita Rainaldi, que regenta un puesto de juguetes tradicionales en el que vende ‘El juego del movimiento perpetuo’, sí que está vendiendo en Sant Joan «bastante menos que en 2025». «En Ibiza la vida es cada vez más cara y con lo que cuesta viajar y la estancia en la isla, los turistas se lo piensan diez veces a la hora de comprar un souvenir», señala.
Saigo Dicenta, que tiene un puesto de instrumentos y de incienso y es fundador de esta iniciativa, prefiere no entrar a analizar cómo está yendo la temporada. «Para mí lo importante es que haya vida y eso no tiene precio», señala, destacando la oferta de «arte y cultura» que ofrece a mayores y pequeños esta cita dominical en marcha todo el año.
Cristina, cocinera vegana responsable de Raíces de Ibiza, sí que entra en materia: «A partir de junio, en mi caso, baja el trabajo. Vendo la mitad de pan que en mayo. Sin ninguna duda, en julio y agosto perdemos turismo de calidad». En su opinión, este año se está notando más la caída de afluencia, que achaca al «calor» y al fútbol. «Llevo en el mercadillo de Sant Joan desde el principio y cada vez que hay Mundial se nota un bajón de público», asegura.
Suscríbete para seguir leyendo
- Un choque en cadena entre un coche de gran cilindrada y tres taxis deja seis heridos, uno de ellos grave, en la carretera de Sant Antoni
- Cómo salvar las plantas del calor extremo: las claves para regarlas sin dañarlas
- Ampliado el proceso contra la trama rusa de blanqueo que quería comprar dos discotecas en Ibiza
- Rescatan a una senderista tras sufrir un golpe de calor en una de las zonas más peligrosas de Ibiza
- La memoria de Ibiza se activa con la vuelta de Manumission: 'No había tregua, todos los días eran una fiesta', recuerda Antonia Rb
- Sant Josep multa a los propietarios de chalés donde se han detectado fiestas ilegales
- Guía para ver el eclipse total de sol en Ibiza y no acabar observándolo desde una carretera
- Cortes de tráfico por el eclipse en Sant Josep: 'Solo podrán acceder residentes y personas con causa justificada
