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Crisis habitacional

"Estando de baja, me cobraron 300 euros por la tienda de campaña": la tremenda historia de una trabajadora de Ibiza afectada por el problema de la vivienda

La empleada relata que trabajaba uno de sus días libres para pagar el alojamiento en la tienda de campaña y que su contrato figuraba como limpiadora, aunque ejercía como camarera de pisos

Guadalupe Lopez, secretaria general de la federación de servicio, movilidad y consulta UGT Pitiusas durante la rueda de prensa

Guadalupe Lopez, secretaria general de la federación de servicio, movilidad y consulta UGT Pitiusas durante la rueda de prensa / Vicent Mari

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Carolina Avilar

Carolina Avilar

ibiza

"Trabajaba un día más y con eso pagaba mi tienda de campaña", cuenta una trabajadora de temporada de un camping durante una rueda de prensa en las oficinas de UGT en Ibiza. La mujer prefiere mantener su anonimato por "miedo", pero decide explicar una situación que, según el sindicato, refleja dos de los principales problemas que sufren muchos empleados en la isla: la sobrecarga laboral y la dificultad para acceder a una vivienda digna.

UGT asegura que recibe denuncias de este tipo de manera habitual, aunque muchas de las personas afectadas no se atreven a hablar públicamente. Según explica la mujer, ella tampoco lo había hecho antes porque la responsable del establecimiento afirmaba que "tenía muchos amigos en el poder" y que, por tanto, "no le iba a pasar nada".

La trabajadora llegó desde la Península en 2023 para trabajar durante la temporada turística, entre los meses de mayo y octubre, y dejó de prestar servicios el pasado 1 de julio. Fue contratada por teléfono como camarera de pisos, pero en su contrato figuraba otra categoría: "A mí me contrataron para camarera de pisos, pero en mi contrato dice limpiadora, que son tres niveles más bajos", afirma. Además, asegura que en ese momento no conocía la diferencia entre ambas categorías y que no la descubrió hasta que acudió a UGT para solicitar asesoramiento.

Un día libre para pagar una tienda de campaña

Junto al empleo, le ofrecieron la posibilidad de vivir en el mismo camping en el que trabajaba. Sin embargo, el alojamiento no era gratuito. De los dos días libres que le correspondían cada semana, debía trabajar uno para pagar el alojamiento. "Teníamos solamente un día libre y con el otro pagábamos la tienda de campaña", relata.

Según su testimonio, buena parte de la plantilla también se alojaba en carpas, algunas de ellas deterioradas. Durante una temporada, la mujer llegó a compartir la suya con su hija, su yerno y su nieta. "Cuando llovía se nos mojaba todo porque las tiendas de campaña estaban rotas. Las camas se mojaban y teníamos que seguir ahí porque, ¿dónde más nos íbamos?", señala.

En este sentido, cuenta que los baños eran comunes, que los compartían los trabajadores y que ellos mismos se encargaban de la limpieza de estos espacios. Por otro lado, la comida también dependía de la jornada laboral. Cuando trabajaba de siete de la mañana a tres de la tarde, tenía derecho al desayuno y al almuerzo.

En sus días libres, en cambio, no podía acudir a comer. Asegura, además, que en ocasiones la comida se terminaba o se retrasaba debido a la carga de trabajo. "A veces, a las doce o doce y media, recién estábamos tomando el desayuno porque había mucho trabajo y no podían prepararlo", explica.

Durante su baja médica dejó de acudir tanto al desayuno como al almuerzo por "miedo a que posteriormente se los cobraran". La sobrecarga de trabajo aumentó cuando sus compañeras abandonaron el puesto. La mujer asegura que durante varios periodos se quedó "prácticamente sola" realizando las tareas de limpieza. "Movía colchones, neveras y otros objetos que anteriormente manipulaba el personal de mantenimiento", cuenta.

Una lesión, la baja y un cobro de 300 euros

El 9 de junio, mientras hacía una cama en uno de los bungalós, un colchón se le resbaló. "Al intentar sujetarlo, sentí un fuerte tirón desde la cabeza hasta el brazo derecho", relata. Pese al dolor, terminó su jornada y acudió después a urgencias. Al día siguiente volvió a trabajar porque su compañera tenía el día libre y, según explica, no había nadie más que pudiera realizar las tareas.

Cuando el dolor empeoró, acudió a la mutua. Además, afirma que la responsable del establecimiento "no respondió a sus llamadas" y que, cuando finalmente contactó con la oficina, "negó que se tratara de un accidente laboral". Tras ser derivada entre la mutua y la Seguridad Social, recibió la baja médica el 11 de junio.

A partir de ese momento, sostiene que "dejó de recibir respuesta por parte de la empresa". Días después, una trabajadora de recepción le comunicó que se había celebrado una reunión en la que se anunció que, como ya no estaba trabajando, debía pagar su alojamiento. "Me envió un mensaje diciéndome que tenía que pagar mi tienda porque no estaba trabajando y le respondí que seguía de baja", explica. Según su testimonio, le comunicaron que debía abandonar la tienda antes del 1 de julio, ya que estaba destinada a los trabajadores. Posteriormente, también le indicaron que, al encontrarse en temporada alta, el alojamiento tenía un precio más elevado.

Finalmente, abandonó el camping el 28 de junio. En su nómina, asegura, apareció un descuento de 300 euros por el alojamiento correspondiente a los días en los que permaneció de baja. "Desde el 11 hasta el 28 de junio pagué mi tienda de campaña. Me cobraron 300 euros y está reflejado en mi nómina", afirma. Durante esos días, la mujer salía cada mañana del camping y pasaba las horas en la calle o en la playa. Temía que la obligaran a marcharse y que sacaran sus pertenencias de la tienda. "Me iba porque tenía miedo de que me echaran", recuerda.

La trabajadora presentó su baja voluntaria porque, según asegura, no podía soportar regresar al establecimiento. Antes de encontrar una cama en la que alojarse, llegó a plantearse dormir en un coche. Ahora ha decidido contar públicamente su experiencia, aunque sin revelar su identidad.

Por último, asegura que no busca hacer daño, sino "evitar que otras personas atraviesen la misma situación". "Lo que quiero es que no vuelva a pasar, porque hay muchas irregularidades. Queremos que se haga justicia porque somos personas", concluye.

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