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Entrevista | Carmen Tur Ferrer Investigadora

Carmen Tur: «Convertir la Semana Santa de Ibiza en un reclamo turístico es un sinsentido»

En ‘Historia de la Cofradía del Santo Cristo Yacente’, su autora, Carmen Tur, repasa las más de ocho décadas de existencia de la segunda hermandad más veterana de Ibiza y la primera que procesionó el Viernes Santo en Vila, en 1944

Este sábado por la tarde se presentó la obra, publicada por Ibiza Editions con la colaboración del Ayuntamiento de Ibiza. El acto se llevó a cabo en su sede, la catedral, y lo presidió el obispo de las Pitiusas, Vicent Ribas

Carmen Tur, en la presentación.

Carmen Tur, en la presentación. / Vicent Marí

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Maite Alvite

Maite Alvite

Ibiza

La investigadora, activista, promotora cultural y maestra jubilada Carmen Tur Ferrer (Maó, Menorca, 1940) ha dedicado dos años de su vida a recopilar información sobre la cofradía del Santo Cristo Yacente, de la que es secretaria desde hace 32 años y a la que pertenecieron su padre, José Tur Planells, y su hermano, José María. Lo que iba a ser un sencillo folleto informativo sobre la hermandad a la que pertenece desde hace «40 años», la segunda más veterana de Vila, se ha convertido en un libro de más de 200 páginas, que este sábado se presentó al público en la catedral, sede la cofradía. En las horas previas al evento, que contó con la presencia del obispo de Ibiza, Vicent Ribas, y la música de la Agrupación Musical Yacente Ibiza, la autora habló largo y tendido de ‘Historia de la Cofradía del Santo Cristo Yacente’, publicada por Ibiza Editions con la colaboración del Ayuntamiento de Ibiza.

¿Por qué decidió investigar la historia de la cofradía del Santo Cristo Yacente?

Quería hacer lo que ahora se llama un flyer de la cofradía para poder distribuirlo. Empecé a investigar comenzando por 1944 (año en el que nació la hermandad), consultando la hemeroteca de los periódicos de entonces y me di cuenta de que ahí había material para más. Al principio pensé que sería cosa de dos o tres meses y al final han sido dos años de investigación, trabajando cada día. Lo que iba a ser un folleto se ha convertido en un libro de 217 páginas. Ya te digo que si esto se hubiera querido hacer dentro de diez años no hubiera sido posible porque no habría gente que tuviera recuerdos de los inicios. Yo he tenido mucha suerte porque he tenido mucha colaboración. Me han ayudado cerca de medio centenar de personas aportándome información.

¿Y a qué otras fuentes ha recurrido para escribirlo, aparte de a esos colaboradores y a la prensa del momento?

Al archivo del obispado, al Archivo Histórico de Ibiza y Formentera y al Archivo de Imagen y Sonido del Consell de Ibiza. Además, he tenido que pedir permiso a distintos fotógrafos, como Vicent Marí o Juan Antonio Riera, para publicar sus fotos y a Franky para sacar alguna de sus viñetas. Ha sido un trabajazo.

Imagen que data de 1950 de la Cofradía del Santo Cristo Yacente.  | ALFONSO GARCÍA PRATS / ARXIU D’IMATGE I SO DE L’AJUNTAMENT D’EIVISSA (AISME)

Imagen que data de 1950 de la Cofradía del Santo Cristo Yacente. / ALFONSO GARCÍA PRATS / ARXIU D’IMATGE I SO DE L’AJUNTAMENT D’EIVISSA (AISME)

¿Cómo nació la cofradía?

En 1944 el que era entonces obispo de Ibiza, Antonio Cardona Riera, decretó la creación de dos cofradías, la de Nuestra Señora de los Dolores, que no procesionó hasta 1945, y la del Santo Cristo Yacente, que sí salió ese año. Esta última la creó para que se encargase de la custodia y culto de la imagen del Cristo Yacente; que no nos pertenece a nosotros, sino a la iglesia; y para que organizase la procesión del Santo Entierro. Fue la primera cofradía de Ibiza que procesionó el Viernes Santo.

¿Quiénes portaron la imagen en aquella ocasión?

En 1944 los portadores de la imagen, que entonces se llamaban conductores, fueron miembros del Casino de Ibiza, Ebusus, Club Náutico, instituto, padres de familia, barberos, pescadores, jóvenes de Acción Católica, sindicato de la construcción, sociedad de cazadores, pastelería y hermandad de labradores. Se organizaban en distintos turnos. Cada año iban variando las entidades. Algunas repetían, como los militares, que siempre participaban. Muchos soldados, los pobres, iban obligados porque nadie quería llevar ese peso, sobre todo subiendo del rastrillo hasta la catedral.

¿Aporta alguna información sobre la talla del Cristo Yacente?

La imagen es obra del taller de los escultores Román y Salvador. Intenté ponerme en contacto con los descendientes, pero ellos no saben nada. Lo que sabemos es que se creó en València, en el mismo sitio donde también se hicieron la talla de Nuestra Señora de los Dolores y la de la Virgen de las Nieves que está en la catedral de Ibiza.

Durante mucho tiempo los únicos que tenían permitido procesionar eran los hombres. ¿Qué papel jugaban las mujeres?

Lo que hacían las mujeres era ocuparse de que la imagen estuviese bien para sacarla el Viernes Santo. Le quitaban el polvo, la vestían y la preparaban. Luego llegó un momento en el que, a pesar de que no estaba permitido, las mujeres empezaron a procesionar. Mi cuñada, yo misma y otras lo hacíamos, todas las que podíamos. Subíamos a la catedral con el hábito ya puesto, la cara tapada y calladas para que nadie se diese cuenta y al terminar la procesión volvíamos a casa igual y así hasta el año siguiente, porque entonces solamente se hacía una procesión, la del Viernes Santo.

¿Y los cofrades que lo sabían no ponían ninguna pega?

Ninguna. ¿Cómo quieres que pusieran problemas? Si no hubiera habido mujeres que saliéramos, no se podría haber hecho la procesión del Santo Entierro porque por aquella época empezaba a bajar la cantidad de hombres. Ante esta disminución de varones, en 1989 el obispo de aquella época (Manuel Ureña) autorizó que las mujeres pudieran desfilar oficialmente con el hábito de cofrades. Si no lo hubiera hecho, las cofradías, adiós muy buenas, Federico.

Público asistente a la presentación, en la catedral de Ibiza.

Público asistente a la presentación, en la catedral de Ibiza. / Vicent Marí

¿En qué época se empezó a experimentar un caída de varones en las hermandades y por qué motivo?

Hubo primero un boom que duró hasta 1970, aproximadamente, y después ya empezó a descender el número de hombres. Piensa que al principio solo había dos o tres cofradías que procesionasen. Luego fueron surgiendo nuevas hermandades y la gente se fue repartiendo. Ahora hay siete pasos y somos las mismas personas porque la juventud, en general, no se implica, y de los mayores cada vez quedamos menos.

¿Tiene mucho que ver la cofradía del Santo Cristo Yacente actual con la de hace cuatro o cinco décadas?

Bueno, antes era una cofradía de familias que se unían. En el caso del Santo Cristo Yacente eran sobre todo familias de militares y de amigos de los hijos de estos militares. Ahora en la hermandad los que estamos somos los descendientes de los primeros cofrades. La mayoría somos gente ibicenca y descendientes de las personas que vivían en Dalt Vila. En la actualidad en nuestra hermandad somos muy pocos, pero tenemos una magnífica agrupación musical, dirigida por Marc Torres Escandell, que tiene unos 75 miembros y todo gente joven. Se creó en 2008. Antes había una banda de cornetas y tambores que fundó Francisco Martínez Lázaro en 1989.

¿Se habla en el libro de otras cofradías de Ibiza?

Sí, hemos tenido una deferencia con todas las otras cofradías de la ciudad de Ibiza. Le he dedicado dos o tres páginas a cada una explicando su historia. Salen por orden cronológico, desde la primera que procesionó el Viernes Santo, que es la del Santo Cristo Yacente, hasta la última que se incorporó (cofradía Nuestro Padre Jesús Cautivo).

Comparando la Semana Santa actual con la de su niñez, ¿cuál prefiere?

No sé, son diferentes. Entonces era un día de mucha fiesta para el que se preparaba todo el mundo. Bajaba incluso la gente del campo. Aquello estaba lleno de bote en bote, sobre todo cuando la procesión llegaba al Mercat Vell. No se podía ni andar. Recuerdo que nosotros, cuando éramos pequeños nos entreteníamos corriendo y quitándole el lazo de las trenzas a las payesas. También nos divertíamos contando los caramelos que nos daban en la procesión, aunque estaba prohibido repartirlos.

¿Y qué opina de la actual Semana Santa?

Nosotros no somos La Macarena de Sevilla ni ninguna cofradía de Valladolid, ni de Zamora. Aquí no tenemos la historia de 300 0 400 años que tienen otras Semanas Santas. Nuestras procesiones arrancaron hace poco más de 80 años. ¿Y qué le vamos a hacer? Nada. No podemos competir con las demás. Tenemos lo que tenemos y debemos conservarlo, procurando recuperar las costumbres de Pascua que había en el pasado. El obispo anterior a Vicente Ribas, Vicente Juan Segura, hizo que cada cofradía tuviera su estación de penitencia, pero antes solo estaba la procesión del Viernes Santo y, además, entonces no había dinero. Si, por ejemplo, se rompía el mástil del estandarte de una hermandad y no había fondos para comprar uno, no se salía. Eran otros tiempos, no era como ahora.

Rafael Triguero, Vicent Ribas, Carmen Tur y Ramon Mayol.

Rafael Triguero, Vicent Ribas, Carmen Tur y Ramon Mayol. / Vicent Marí

¿Qué le parece que se promocione la Semana Santa de Ibiza en el exterior como reclamo para el turismo religioso y cultural?

Me parece un sinsentido, como muchas otras cosas. La Semana Santa de Ibiza no es ningún reclamo, el reclamo bueno sería que tuviéramos unas buenas consellerias de Cultura que promocionasen la cultura como lo hacen en Menorca. El primer presidente del Consell de Ibiza, Cosme Vidal Juan, decía que en Menorca, mucha biblioteca y poca discoteca. En Ibiza es al revés. Nuestra Semana Santa no es como la de Sevilla. Allí tienen unos pasos fantásticos que pueden promocionar todo el año, con unas ropas maravillosas, con cofradías de miles personas y con un recorrido espectacular que dura horas. Aquí en Ibiza si la del Santo Entierro dura tres horas, ya es mucho.

¿Ve futuro a la Semana Santa de Ibiza? Se lo pregunto porque antes comentaba que la juventud no se implica.

Soy optimista y creo que no va a desaparecer, espero que no me equivoque.

¿Qué tal han reaccionado sus compañeros de la cofradía ante su libro?

Están contentísimos, todos han colaborado. Si ellos no hubieran reaccionado bien, no hubiera tirado para adelante este libro.

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