Sanidad
El centro de salud de Sant Antoni, un historial de agresiones entre borrachos, drogados, amenazas, insultos y escupitajos
El centro sanitario acumula incidentes violentos por pacientes bajo los efectos del alcohol o drogas, según denuncian los profesionales.

Una parte del aparcamiento del centro de salud de Sant Antoni. / Toni Escobar

El centro de salud de Sant Antoni vuelve a situarse en el foco tras una nueva agresión a dos sanitarias. No es un episodio aislado. Este punto asistencial, al que acuden en primera instancia muchos de los turistas que disfrutan de la noche del municipio, acumula desde hace años incidentes violentos protagonizados por pacientes, en muchos casos bajo los efectos del alcohol o las drogas. El último incidente se produjo el viernes por la noche, cuando un paciente acabó detenido tras patear a una médica y escupir a una enfermera antes de que el servicio de seguridad del centro lo redujera hasta que llegó la Policía Local de Sant Antoni para detenerle.
El año pasado, otra agresión protagonizada por una paciente originó una concentración convocada por el Sindicato Médico de Baleares para denunciar las agresiones que sufre el personal sanitario.
Uno de los episodios más recordados se produjo en mayo de 2016, cuando un turista británico entró en el centro y comenzó a insultar a los profesionales y a abrir todas las puertas que encontraba a su paso con una actitud violenta. El hombre no hizo caso a las indicaciones del personal sanitario, que tuvo que avisar a la Policía. Mientras llegaban los agentes, los profesionales, con la ayuda de un familiar de un paciente, lograron retenerlo. En el altercado, uno de los médicos sufrió una lesión en la rodilla. El turista acabó detenido, aunque para reducirlo fueron necesarios cuatro agentes y dos guardias civiles.
Ese mismo año, en Nochevieja, un menor de 17 años que estaba borracho agredió a un celador. El joven, ibicenco, llegó acompañado de otros dos chicos. Cuando el celador se disponía a trasladarlo a una camilla para atenderle, “sin mediar palabra, la emprende a golpes con el celador, causándole lesiones”, según recogía la denuncia presentada. El menor rompió las gafas graduadas y el reloj del profesional agredido. “No tenemos vigilantes, insistimos en que pongan más medios para garantizar nuestra seguridad”, reclamaba entonces el trabajador.
Droga caníbal, manotazos y pacientes agresivos que se marchan con heridas abiertas
La violencia vinculada al alcohol y a las drogas ya había dejado otro episodio especialmente tenso el 1 de junio de 2014. Aquel día, un hombre borracho y que, según explicaron después los sanitarios del centro, parecía haber tomado la droga conocida como caníbal, llegó al centro de salud en un estado “tremendamente agresivo”. Incluso esposado y con varios policías manteniéndolo boca abajo sobre la camilla, logró revolverse y trató de abalanzarse sobre una enfermera.
“Con una mirada que ponía los pelos de punta”, relató la profesional que presenció los hechos. La situación se descontroló hasta el punto de que la Policía tuvo que tirarlo al suelo. Entonces, el hombre mordió a un agente en la mano, aunque, por fortuna, llevaba guantes y solo sufrió un hematoma. “Tuvieron que pedir refuerzos por radio y al final había ocho agentes de la Policía Local”, contó la misma enfermera.
Aquella noche aún no había terminado para el personal sanitario. Horas después llegaron “otros dos” pacientes conflictivos. “Cuando iba a curarle me asestó un manotazo y empezó a gritar que no le curara. Estaba superagresivo. Se fue con la herida abierta”, explicó la enfermera, alarmada porque aquello ocurría apenas al inicio de la temporada.
También hubo condenas judiciales por agresiones en este centro. En julio de 2010, el Juzgado de lo Penal número 2 de Ibiza condenó a un año de cárcel a un hombre por empujar contra una vitrina a una enfermera del centro de salud de Sant Antoni mientras le hacía una cura. El agresor la arrojó contra una estantería y la agresión no fue a más porque otro enfermero que se encontraba en la sala logró detenerlo.
"Sé dónde vives y no te comerás las uvas"
Dos años antes, en diciembre de 2008, el Juzgado de Instrucción número 1 de Ibiza condenó a dos años y medio de prisión a un hombre que intentó agredir a una médica de familia del mismo centro de salud. En aquel juicio declaró como testigo el exgerente del Área de Salud pitiusa Enrique Garcerán, que entonces ejercía como inspector del Ib-Salut. El paciente exigía que le dieran una baja y, cuando la médica se negó, intentó agredirla y la amenazó. “Sé dónde vives y no te comerás las uvas”, le dijo, según se explicó en la vista.
Más recientemente, el 5 de noviembre de 2019, una médica del centro denunció haber sufrido insultos racistas tras hacerle una receta electrónica a una paciente y explicarle que no se la entregaba en papel porque ya estaba incorporada a su tarjeta sanitaria. La mujer comenzó entonces a insultarla: “Vete a tu país, negra de mierda, inútil, ¿qué haces aquí?”. Los improperios fueron acompañados de un escupitajo.
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