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Agricultura

El calor favorece un exceso de sandía en Ibiza y satura el mercado

Sheila Gor, gerente de Agroeivissa: «Se han juntado dos tandas cosechas a la vez y la demanda no puede absorberlas»

Un momento del pesaje en el concurso de sandías de Agroeivissa. | TONI ESCOBAR

Un momento del pesaje en el concurso de sandías de Agroeivissa. | TONI ESCOBAR

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Josep Àngel Costa

Josep Àngel Costa

Ibiza

La que prometía ser una temporada excepcional para la sandía ibicenca puede acabar con pérdidas para los agricultores. Después de que 2025 arrojara unos resultados más que óptimos, con una producción de 1.200 toneladas y ventas sostenidas durante todo el verano, ahora se está generando un exceso de oferta que «está saturando el mercado», lamenta la gerente de la cooperativa agrícola Agroeivissa, Shelia Gor.

«Esta semana tenemos una previsión de entrada de 46.000 kilos de sandía en la cooperativa, cuando lo normal sería la mitad», detalla Gor. Como no existe tanta demanda en la isla, buena parte de este volumen está condenada a perderse.

Por ejemplo, la semana pasada llegaron 30.000 kilos de esta cucurbitácea a la nave de Agroeivissa, «pero solo se han podido vender 10.000 kilos». Para más inri, se trata del segundo cultivo más abundante en Ibiza después de la patata y, en los últimos años, «era el producto estrella para garantizar la rentabilidad de nuestros agricultores», subraya Gor.

¿Qué ha provocado este desequilibrio? Por una parte, se han dado las condiciones idóneas para su crecimiento, ya que la sandía, originaria de Egipto, necesita temperaturas elevadas.

Maduración adelantada

«Venimos de un invierno con muy buenas lluvias, los acuíferos están bien y todo ello ha contribuido a que tengamos mucha cantidad y una calidad muy buena», señala el director insular de Agricultura del Consell de Ibiza, Joan Marí. Sin embargo, todos estos factores, sobre todo las altas temperaturas, han adelantado sobremanera la maduración de la segunda tanda de esta fruta.

«Se han juntado dos cosechas, las tenemos todas en el mercado a la vez y la demanda no las puede absorber», apunta Gor. El fenómeno no se limita a los 12 socios de Agroeivissa dedicados a la sandía, tres de ellos ecológicos, sino que es común al resto de productores de la isla.

Para garantizar la distribución durante todo el verano, los agricultores llevan a cabo diferentes siembras para ir suministrando el fruto en su momento óptimo de maduración. Así, programan entre cuatro y cinco cosechas al año, de manera que pueden empezar la temporada a principios o mediados de junio y alargarla hasta finales de septiembre.

La primera siembra tiene lugar en febrero y este año, con todas las condiciones climáticas favorables, ha dado lugar a una producción excelente. El problema es que la segunda tanda, sembrada en marzo y acelerada de manera inusitada por el exceso de calor, ha llegado a su punto óptimo dos semanas antes de lo que habían programado los agricultores.

Temor a las pérdidas

Al juntarse las dos cosechas, los precios también están más bajos de lo que sería habitual a estas alturas de la temporada: entre 0,7 y 0,8 euros el kilo. Una vez madura y recolectada, la sandía puede durar solo unos 10 o 15 días, por lo que desde Agroeivissa ya asumen que esta campaña va a ocasionar pérdidas a los productores.

Además, este adelanto de la segunda recolección puede traer otras consecuencias no deseadas: «En las próximas semanas nos puede pasar que todos nos quedemos sin sandías al mismo tiempo, porque todos los agricultores siembran a la vez», advierte Gor.

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