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Desde Ibiza hasta Nepal: La ONG Vía Oberta lleva agua potable a otra comunidad rural

La entidad ibicenca inicia en Jhang Jhang su octavo proyecto hídrico con apoyo del Fons Pitiús, y en junio ha culminado otra intervención que beneficia a 1.950 personas en Karki Ko Tagaro

Una de las casa de Jhang Jhang antes de iniciar el proyecto, cuando tenían que buscar agua a 7km del núcleo poblacional

Una de las casa de Jhang Jhang antes de iniciar el proyecto, cuando tenían que buscar agua a 7km del núcleo poblacional / Magí Ferrer Tomàs

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Carolina Avilar

Carolina Avilar

ibiza

La solidaridad que se articula desde Ibiza vuelve a cruzar fronteras para llegar a una comunidad rural de Nepal. La ONG Vía Oberta ha puesto en marcha un nuevo proyecto de abastecimiento de agua potable en Jhang Jhang, en el distrito de Sindhuli, dentro de la provincia de Bagmati. La intervención, aprobada por el Fons Pitiús de Cooperació, beneficiará a 582 personas de 97 hogares y supone el octavo proyecto de agua potable que la entidad ibicenca desarrolla en ese país.

El proyecto ha comenzado el 27 de mayo de 2026 y tiene una duración de 12 meses, por lo que su finalización está prevista para 2027. La actuación cuenta con un presupuesto total de 87.500 euros, de los cuales 70 mil euros proceden del Fons Pitiús y 17.500 euros corresponden a la aportación local.

Según explica Magí Ferrer Tomás, gerente de Vía Oberta, esta nueva intervención "consolida una línea de trabajo que no nace de una acción puntual, sino de una relación continuada con comunidades rurales de Nepal donde el agua potable sigue siendo una necesidad básica". La ONG ejecuta el proyecto junto a su contraparte local, Lauruk Samudayik Sewa Sanstha, una organización con experiencia en intervenciones comunitarias en zonas rurales del país.

Una mujer regando el huerto en su comunidad en Nepal

Una mujer regando el huerto en su comunidad en Nepal / Magí Ferrer Tomàs

Una ONG nacida en Ibiza con mirada internacional

Vía Oberta es una asociación sin ánimo de lucro constituida en Ibiza y formada principalmente por personas vinculadas a Ibiza y Formentera. Desde ese territorio canaliza proyectos de cooperación y transformación social tanto en el ámbito local como internacional, con una agenda centrada en los derechos humanos, la igualdad, la paz, la calidad de vida y el desarrollo sostenible.

En su trabajo en Nepal, la entidad ha encontrado una de sus líneas de cooperación más reconocibles: las infraestructuras hídricas. A lo largo de los últimos años, Vía Oberta ha impulsado proyectos en comunidades como Lauruk, Gaire-Baire, Koelipani Dawa, Singare Pame, Área Smaili, Chapakot y Karki Ko Tagaro. Jhang Jhang se incorpora ahora a esa trayectoria.

Desde la entidad destacan que "la cooperación desde Ibiza permite acompañar procesos de mejora en comunidades lejanas", siempre que se trabaje con continuidad, conocimiento del territorio y participación local.

Una de las fuentes construida en casa de una familia donde una mujer antes tenia que ir a buscar agua al manantial con garrafas dos o tres veces al día

Una de las fuentes construida en casa de una familia donde una mujer antes tenia que ir a buscar agua al manantial con garrafas dos o tres veces al día / Magí Ferrer Tomàs

El cierre de Karki Ko Tagaro y el inicio de una nueva etapa

El inicio de las obras en Jhang Jhang llega en un momento significativo para la ONG ibicenca. Este mes de junio de 2026, Vía Oberta ha finalizado el proyecto de Karki Ko Tagaro, iniciado en 2025 y también aprobado por el Fons Pitiús de Cooperació.

Esta intervención beneficia a 1.950 personas repartidas en 420 viviendas, entre ellas más de un millar de adultos, más de ochocientos niños y niñas y decenas de personas mayores. Por su alcance, se trata de uno de los proyectos más importantes ejecutados hasta ahora por Vía Oberta en Nepal.

Para Ferrer, el cierre de esta actuación demuestra la madurez del modelo de trabajo de la entidad. "Karki Ko Tagaro confirma que el acceso al agua potable puede cambiar de manera directa la vida de una comunidad cuando la infraestructura va acompañada de organización local y formación", afirma.

El tanque que recoge agua de un manantial y sube el agua mediante bombas a otro tanque situado en la montaña a 816 m de altura

El tanque que recoge agua de un manantial y sube el agua mediante bombas a otro tanque situado en la montaña a 816 m de altura / Magí Ferrer Tomàs

Jhang Jhang, una comunidad marcada por un sistema deteriorado

En Jhang Jhang, el acceso al agua potable arrastra problemas desde hace más de una década. La comunidad depende de un sistema antiguo y muy deteriorado, con un depósito que presenta grietas, una red de distribución con fugas constantes y conexiones improvisadas desde un nacimiento de agua situado a varios kilómetros del núcleo habitado.

La falta de una red segura no solo implica incomodidad. También genera riesgos sanitarios, pérdida de agua y desigualdad en el acceso al recurso. En este tipo de comunidades, la carga diaria de buscar agua suele recaer especialmente en mujeres y niñas, lo que condiciona su tiempo, su salud, su escolarización y sus oportunidades.

"Cuando el agua no llega en condiciones seguras hasta las casas, todo se resiente: la higiene, la salud, la asistencia escolar y la organización diaria de las familias", señala el gerente de Vía Oberta. Por otro lado, añade que "reducir esa carga tiene un impacto directo en la vida de las mujeres y de las niñas, que son quienes más sufren las consecuencias de la falta de agua cercana y segura".

Una obra pensada para garantizar agua segura

La intervención en Jhang Jhang plantea una rehabilitación integral del sistema de abastecimiento y el proyecto prevé una nueva captación de agua, una cuenca de sedimentación, dos depósitos de almacenamiento de 25 metros cúbicos cada uno y una red de distribución por gravedad adaptada a la geografía de la zona. Además, se instalarán 70 nuevas conexiones domiciliarias y se rehabilitarán 27 conexiones existentes

Foto de una mujer en su casa en Nepal, sin fuente de agua

Foto de una mujer en su casa en Nepal, sin fuente de agua / Magí Ferrer Tomàs

En esa línea, Ferrer remarca que la obra civil es solo una parte del proyecto. "No se trata únicamente de construir depósitos o tuberías, se trata de dejar un sistema que la comunidad pueda entender, cuidar y gestionar cuando la intervención haya terminado", explica.

La iniciativa incorpora un enfoque de gestión comunitaria. El Comité del Agua y el Comité de Mujeres tendrán un papel central durante la ejecución de la obra y en la gestión posterior del sistema. Su participación permite supervisar el avance de los trabajos, tomar decisiones sobre el uso del recurso y reforzar la responsabilidad compartida de la comunidad.

La actuación también incluye acciones formativas sobre higiene, salud, uso responsable del agua y mantenimiento de la infraestructura. La intención es evitar que el sistema vuelva a deteriorarse por falta de conocimientos técnicos o por ausencia de una organización local sólida. "La participación de las mujeres no es un añadido simbólico; es una condición para que el proyecto responda realmente a las necesidades de la comunidad", subraya Ferrer. "Son ellas quienes conocen mejor las consecuencias de no tener agua cerca y quienes deben formar parte de la toma de decisiones", añade.

Agua potable, salud y dignidad

El proyecto de Jhang Jhang se enmarca en una visión de la cooperación basada en el acceso al agua como derecho humano. Para Vía Oberta, garantizar agua potable no significa únicamente mejorar una infraestructura, sino incidir en la salud comunitaria, reducir desigualdades y fortalecer la autonomía de la población local.

Además, la llegada de agua segura a los hogares permitirá disminuir la exposición a enfermedades de origen hídrico, mejorar la higiene familiar y reducir el tiempo dedicado a la recogida de agua. "El agua potable es una puerta de entrada a muchos otros derechos", resume Ferrer.

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