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Medioambiente

Sargantana Power: «Deberían permitirse refugios para lagartijas en las casas de campo de Ibiza y Formentera»

Marilina Serra Cardona, portavoz de esta iniciativa ciudadana nacida en las Pitiusas, solicita al Govern que establezca un protocolo de actuación que permita a la población «ayudar a salvar» a la lagartija pitiusa

Imagen capturada por Sebastián Candela, que con sus fotografías quiere concienciar del serio peligro que corren las lagartijas pitiusas.

Imagen capturada por Sebastián Candela, que con sus fotografías quiere concienciar del serio peligro que corren las lagartijas pitiusas. / Sebastián Candela

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Maite Alvite

Maite Alvite

Ibiza

Desde julio del año pasado la iniciativa Sargantana Power, nacida en las Pitiusas, lucha a través de las redes sociales por la salvación de las lagartijas en Balears, en serio peligro debido a la proliferación de serpientes en las islas. En este momento los esfuerzos de este grupo de ciudadanos se centran en una campaña en la que reclaman al Govern que proporcione las herramientas a la población para poder colaborar con la institución en la protección de las sargantanes. «No tenemos ningún ánimo de lucro, no pedimos subvenciones, solo queremos ayudar a detener esta catástrofe ecológica sin precedentes», subraya la portavoz, Marilina Serra Cardona.

Para evitar la desaparición de la lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis), esta plataforma considera fundamental que la administración balear «establezca un protocolo de actuación» que permita a los particulares crear en sus hogares espacios libres de ofidios, «siempre con un control y un seguimiento por parte del Govern».

«Durante toda la vida hubo sargantanes en jardines, muros, terrazas y fincas. Queremos que eso vuelva a ser una realidad, no solo un recuerdo. Por eso creemos que debería permitirse a las personas que lo soliciten habilitar en sus casas de campo refugios para la Podarcis pityusensis. Pensamos que si están en su hábitat natural, podrán reproducirse. Sería una medida temporal, hasta que se acabe con la invasión de serpientes que sufrimos», apunta.

«Hay una ley que prohibe tener a las lagartijas en cautividad o moverlas de su sitio, pero, ante una situación tan grave, habrá que modificarla para que puedan crearse estas reservas libres de serpientes en las casas de campo que así lo soliciten», insiste.

Serra, que vive en el campo, ama la naturaleza y lleva tiempo trabajando como voluntaria en la lucha contra la invasión de ofidios, ya presentó esta propuesta sin éxito este año. Fue, explica, cuando todavía no estaba dentro de esta iniciativa ciudadana, en una reunión que se llevó a cabo en la sede del Institut d’Estudis Eivissencs (IEE), que impulsó en 2021 la creación de la plataforma SOS Sargantanes.

Un ejemplar de lagartija pitiusa, en el municipio de Sant Josep.

Un ejemplar de lagartija pitiusa, en el municipio de Sant Josep. / JA RIERA

Detalla que a aquel encuentro, asistieron, entre otros, «miembros de la asociación ecologista Amics de la Terra, la bióloga Antònia Maria Cirer, un par de cazadores de serpientes, representantes del Consorci de Recuperació de Fauna de les Illes Balears (Cofib) y la directora general de Medio Natural y Gestión Forestal, Anna Torres Riera».

A pesar de la negativa recibida, la portavoz de Sargantana Power no desiste. «Me encantaría que pudiéramos mantener una reunión con las instituciones y colaborar con ellos para establecer unos protocolos de actuación porque, ante una situación excepcional, hay que buscar soluciones y medidas excepcionales», subraya.

«Sabemos que la Podarcis pityusensis tienen un valor ecológico y que lleva aquí millones de años. Sería una catástrofe que desaparezca en cuatro años, como alertan los expertos», comenta, en referencia a las declaraciones que hizo hace unos días a Diario de Ibiza Jaume Estarellas, biólogo y técnico de Medio Ambiente del Consell de Ibiza.

El origen de la iniciativa

Sargantana Power, cuenta su representante, nació porque sus integrantes querían aportar su granito de arena para salvar al único vertebrado endémico de las Pitiusas y consideraban que no se estaba haciendo suficiente en este sentido. «Cuando en 2003 empezaron a llegar las serpientes, no se le dio la importancia que se le debía conceder y no se atajó el problema», asegura.

Hace ya mucho tiempo que ella y otros muchos voluntarios están capturando a estos reptiles, pero opina que «se llegó tarde». Para muestra, un botón: Ella, desde el pasado mes de marzo hasta ahora ha cazado «entre doce y quince» ofidios en el entorno de su vivienda.

«Necesitamos información clara, coordinación y herramientas para que la ciudadanía pueda colaborar de forma responsable, segura y eficaz», señala el grupo en uno de sus posts en redes. A eso Serra añade que «se debería hacer una entrega de trampas masiva y gratuita para todas las casas de campo». No obstante, valora todo lo que están haciendo los ayuntamientos pitiusos en este sentido para combatir la proliferación de esta especie invasora.

Aunque cree que se quedan cortas, también considera positivas las medidas que ha adoptado el Govern, como la creación este año del primer refugio seguro para lagartijas en la finca agrícola de Can Marines, en Santa Eulària.

Asimismo, hace mención a la puesta en marcha en 2025 del proyecto de cría ex situ impulsado por la conselleria balear de Agricultura, Pesca y Medio Natural y el Zoo de Barcelona. «Ese programa está muy bien, todas las opciones son válidas, pero en Sargantana Power pensamos que las lagartijas pitiusas tienen que reproducirse en su casa», reitera. «Seguimos cazando serpientes porque esto no hay que dejarlo, pero al mismo tiempo hay que enfocarse en salvar a las pocas sargantanes que quedan, porque si no lo hacemos hemos fracasado como sociedad», apostilla.

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