Turismo
"Noche de fiesta en Ibiza y barco y playa en Formentera": los turistas narran sus vacaciones antes de abandonar la isla
A pesar de su reputación nocturna, viajeros de diversas nacionalidades destacan la tranquilidad de zonas como Santa Eulària y la calidad de la oferta gastronómica.

La imagen de una Ibiza nocturna está en el imaginario de muchas personas cuando se acerca el verano. Buen tiempo, mucha fiesta, playa por la mañana y discotecas por la noche. «¿Por qué no elegir este destino, entonces, si lo tiene todo?», resume Lorenzo, de Londres, a punto de terminar sus vacaciones con amigos en el aeropuerto durante la mañana de este domingo.
"La gastronomía es exquisita, hay mucha oferta de ocio y está muy cerca de la Península", explica María, de Murcia, que repite destino cada año con su grupo de amigas. Todas comentan que Ibiza no defrauda, siempre encuentran lo que buscan: un lugar donde disfutar de las puestas de sol, el mar y buenas comidas con amigas.
Se habla mucho del enorme volumen de turistas en estos últimos años, una cifra que no para de crecer: el año pasado llegaron a Ibiza 4,7 millones de turistas y el 53% de ellos eran repetidores. Sin embargo, ellas no lo ven como un destino "masificado"; recuerdan, incluso, haberlo visto más ‘petado’ otros años.
A la caza de los mejores dj
Es innegable que las discotecas de ls isla oferecen una amplia variedad para todos aquellos amantes de la música electrónica. Hay buen cartel de lunes a domingo y algunos vienen con el objetivo claro. David, de Estados Unidos, es la décima vez que se despide de Ibiza. Viene todos los años a disfrutar de la fiesta y de la música. Este año la ha notado más descuidada de lo normal: "Las calles estaban sucias y había olores muy fuertes en algunas zonas".
Para Gal, neoyorkino a punto de coger la conexión a Madrid que le lleva de vuelta a casa, la fiesta está sobrevalorada. "Las discotecas no son lo mío, prefiero una buena cena, he venido a la despedida de soltero de mi primo, pero he vuelto al hotel siempre antes de las dos de la madrugada", comenta. El estadounidense menciona restaurantes de la talla de Casa Maca, Jondal, o El Amante. Le ha sorprendido lo bien que se come en la isla.

Gal, en el aeropuerto de Ibiza a punto de coger el avión de vuelta a casa. / Marcelo Sastre
La oferta gatsronómica no es lo único que sorprende a los visitantes. Ana, una joven portuguesa que ha pasado unos días en Ibiza junto a su pareja, admite que se ha deshecho por completo de la etiqueta de destino de fiesta. "Nos imaginábamos que la noche sería peligrosa porque siempre se habla de que hay mucha fiesta y descontrol en Ibiza, pero ha sido todo lo contrario, me he sentido muy segura y nos hemos alojado en Santa Eulària, una zona tranquila, repleta de familias", explica en un perfecto español.
Un ambiente "mágico" y buenas ‘vibras’
Matilde, también portuguesa, pasa por alto su visita a las discotecas: "Tuve una mala experiencia en UNVRS, había demasiada gente y me terminé agobiando". También coincide en que la seguirdad no ha sido un problema: "Me imaginaba Platja d’en Bossa como una zona mala, pero no hemos pasado miedo en ningún momento".
Para ella, que visita la isla por primera vez, se ha convertido en un lugar "mágico". "Aunque es internacionalmente conocido por la fiesta, nos ha sorpendido el ambiente especial que tiene, hay buena gente, buenas energías y buena comida", sentencia. Su pareja añade un matiz: es Vedrà.
Lo que vivieron allí fue algo inexplicable, "tenía una energía mágica", expresan. No hacen mención al tráfico ni a los problemas de aparcamiento para acceder al mirador. Parece que la belleza del lugar ha disipado cualquier piedra en el camino. Incluso David, fan confeso del ambiente nocturno, reconoce que la isla tiene algo que atrapa. "There is something in the air. Algo que hace que todo se vuelva menos importante, más bonito".

Matilde, una viajera portuguesa que espera en el aeropuerto junto a su pareja. / Marcelo Sastre
La expresión "buenas vibras" la usan todos, sin excepción, independientemente de su nacionalidad. A escasas horas de coger el avión de vuelta a su casa, a todos los viajeros les cuesta encontrar algún punto negativo en su estancia, menos a Lorenzo. El londinenese apunta directamente a los taxis. "Ha sido una odiesa". Más allá del tiempo de espera, sus amigos denuncian precios abusivos. "Un trayecto de 10 o 15 minutos eran 100 euros", relatan se supone que tras contratar un taxi pirata. En el aeropuerto, a las 10 de la mañana la situación en la puerta de ‘Llegadas’ todavía es tranquila, no seaprecian largas colas para coger un taxi. "Ah, y demasiados ingleses, creo que tengo que dejar de venir ya", bromea.
Formentera para descansar y Ibiza para divertirse
Es normal encontrar grupos de amigos que eligen Ibiza como el lugar ideal para las despedidas de soltero, ocurre en muchos lugares de costa en España, pero cuando las vacaciones son familiares, la cosa cambia. Cecilia, una mexicana residente en Miami, ha viajado a la isla con una única condición de su hijo: ir a discotecas. Ella, sin embargo, prefiere el descanso, así que también puso sus condiciones: unos días en Formentera para descansar de la fiesta. "Tenía ganas de visitar Formentera, hablaban de sus playas paradisiacas, pero mi hijo no me dejó venir sin pasar antes por la ‘noche ibicenca’", asegura. Siete días después, la mujer admite haber difrutado de las dos Pitiusas, pero se queda con la menor. "Es mucho más tranquila, el recorrido está bien para mezclar noche de fiesta en Ibiza con plan de barco y playa en Formentera".

Cecilia, juanto a su marido, en el aeropuerto de Ibiza / Marcelo Sastre / Marcelo Sastre
Si algo comparten los viajeros que abandonan la isla es que Ibiza termina siendo distinta a lo que habían imaginado. Algunos llegan buscando las mejores sesiones de música electrónica; otros, playas de aguas transparentes o restaurantes frente al mar. La fiesta sigue siendo uno de sus grandes reclamos, pero ya no monopoliza el relato de quienes la visitan.
En el aeropuerto se suceden las despedidas, las maletas llenas de ropa de playa y las promesas de volver. Algunos rostros cansados que acumulan horas sin dormir o fiesta de la noche anterior. Los más agotados se tumban en los asientos de la sala de salidas, a la espera de que abra el mostrador de facturación.

Pasajeros en la sala de facturación en el aeropuerto de Ibiza / Marcelo Sastre / Marcelo Sastre
Mientras unos ya planean el próximo verano y otros tachan por fin Ibiza de su lista de destinos pendientes, la isla sigue despidiendo cada día a miles de viajeros con una idea compartida: detrás de la fama de la noche hay un lugar capaz de ofrecer mucho más que fiesta. "Este es el mejor sitio al que volver", "Queríamos unos días de descanso y los hemos tenido", "Por encima de todo, Ibiza es fantástica". En pareja, de espapada con amigos o de viaje familiar, cierran su estancia con ganas de volver, al menos los que han hablado con este diario.
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