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Vivienda

Un experto avisa: los propietarios de clase media cometen "barbaridades" en el alquiler de viviendas en Ibiza

La asociación de consumidores Consubal denuncia que algunos dueños están «exprimiendo» a familias inmigrantes

VIsta de pisos y viviendas en Ibiza.

VIsta de pisos y viviendas en Ibiza. / Vicent Marí

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Palma

Los fraudes en el mercado de la vivienda balear, especialmente en el alquiler, han «desbordado» a las asociaciones de consumidores. Así lo reconoce el presidente de Consubal, Alfonso Rodríguez, que advierte de que durante la primera mitad del año, alrededor del 80% de los casos que llegan a estas organizaciones están relacionados con esta materia.

Aunque muchos de los ejemplos concretos que maneja la asociación corresponden a Mallorca, Rodríguez asegura que la situación que se vive en Ibiza alcanza niveles de «barbaridades». La presión sobre el mercado del alquiler en la isla aparece así como uno de los puntos más preocupantes dentro de un fenómeno que se extiende por todo el archipiélago.

Las reclamaciones vinculadas a la vivienda se sitúan muy por encima de otros conflictos de consumo. Según Consubal, después del alquiler aparecen las quejas contra compañías aéreas y eléctricas, mientras retroceden las relacionadas con empresas de telefonía móvil y entidades financieras. Rodríguez añade otro elemento que considera especialmente relevante: una mayoría de los casos relacionados con irregularidades en alquileres están llegando ya a los juzgados, con el consiguiente riesgo de colapso judicial.

Exprimiendo a inmigrantes

El presidente de Consubal lamenta además que los propietarios que dan pie a muchas de estas denuncias no sean grandes empresas, sino personas de clase media que también se han lanzado a la carrera por obtener el máximo beneficio de sus inmuebles. En gran parte de los casos, añade, las víctimas son familias inmigrantes.

Las situaciones más comunes a las que se enfrenta Consubal están vinculadas a la pretensión del propietario de cancelar el contrato de alquiler antes de tiempo y a la exigencia de aumentos desproporcionados de las rentas. A estos casos se suma otra práctica: transformar zonas comunes de las viviendas en dormitorios para destinarlas al mercado del alquiler por habitaciones, una fórmula ilegal según ha recordado la conselleria balear de Vivienda.

Alfonso Rodríguez subraya que esta situación se está extendiendo en zonas con viviendas más degradadas. En Mallorca cita barrios de Palma como La Soledat, Son Gotleu, el Camp Redó y Son Oliva, pero insiste en que en Ibiza el problema adquiere una dimensión especialmente grave.

Conflictos que acaban en los juzgados

El mecanismo, explica, es sencillo: una vivienda deteriorada de tres habitaciones puede generar unos ingresos de entre 800 y 900 euros mensuales, pero si el salón se transforma en otros dos dormitorios y se alquila por habitaciones, la rentabilidad puede superar los 2.000 euros al mes. Rodríguez cita un caso llegado a Consubal en una vivienda de Son Oliva (Palma), donde cada uno de los cinco cuartos se alquilaba a 475 euros mensuales.

El presidente de Consubal asegura que muchos de estos fraudes afectan a familias inmigrantes y reconoce que la acumulación de casos le provoca una fuerte sensación de impotencia. «Hay días en los que me voy a casa sintiendo vergüenza ajena», afirma.

Entre los casos atendidos por Consubal figura el de una persona que alquiló una vivienda de Mallorca a una familia pakistaní y después vendió el inmueble sin comunicar que tenía inquilinos y sin que el comprador revisara el piso. Al acceder a la vivienda, el nuevo propietario encontró dentro a esas personas y las denunció como okupas.

Sin fianza

Según Rodríguez, este caso ha acabado en un juzgado de lo penal al considerar que la vendedora cometió una estafa. El presidente de Consubal recuerda también la tensión generada sobre una familia inmigrante en la que «el padre y un hijo se matan a trabajar como repartidores».

Otro conflicto en el que ha intervenido la asociación está relacionado con un agente de los cuerpos de seguridad ya jubilado que posee varias viviendas puestas a nombre de una empresa. Transcurridos cinco años, comunicó al inquilino que no iba a renovar el contrato. Consubal recuerda que ese plazo corresponde a propietarios que son personas físicas, mientras que cuando se trata de personas jurídicas, como empresas, se amplía a siete años. Por último, también destaca que son numerosos los casos vinculados a la negativa del propietario a devolver la fianza del alquiler.

Mientras tanto, Ibiza continúa siendo el mercado del alquiler más caro de Balears. El precio medio en la ciudad se sitúa en 31,5 euros por metro cuadrado al mes, por delante de Calvià, donde alcanza los 23,7 euros, según los datos más recientes publicados por el portal inmobiliario Idealista. El dato confirma que la capital ibicenca sigue encabezando los precios del alquiler en el archipiélago.

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