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Política

Neus Mateu, primera teniente de alcalde de Sant Antoni: «Necesitamos ayuda para ganar la batalla contra el gas de la risa»

La localidad incrementa su plantilla con diez nuevos agentes gracias a subvenciones y refuerza la vigilancia con 120 cámaras de alta tecnología

Neus Mateu atiende a Diario de Ibiza en la sede de la Policía Local de Sant Antoni. | J.A.RIERA

Neus Mateu atiende a Diario de Ibiza en la sede de la Policía Local de Sant Antoni. | J.A.RIERA

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Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

Sant Antoni

La isla está ya en plena temporada. ¿Qué tal ha empezado?

De forma bastante intensa. Tenemos siempre muchos visitantes y este año sigue la misma línea. Cuando empezamos a diseñar el plan de seguridad valorábamos si podía influir el contexto internacional, con el Mundial [de fútbol] o las guerras, pero no estamos viendo una gran diferencia: hay mucha asistencia de turistas. Sant Antoni tiene unos 28.000 habitantes y el gran hándicap en materia de seguridad es la población flotante. Eso, a la hora de diseñar el plan de seguridad, es un reto importante, porque tenemos la plantilla que tenemos en invierno y en verano hay que lograr que lleguen a todo. Este año ya contamos con un incremento de plantilla. Hemos conseguido crear diez nuevas plazas de agente gracias a las subvenciones del ITS [ecotasa]. Tenemos más dinero que nunca para invertir en seguridad e inspección. Son cuatro millones de euros que nos han llegado por estar incluidos en el decreto de turismo responsable y hemos planteado diferentes medidas, algunas muy innovadoras. Lo ideal sería seguir incrementando la plantilla, porque la ratio que tenemos es muy alta: unos 400 habitantes por agente. Pero la ampliación de plantilla no se puede hacer de golpe. No puedes decir: voy a crear 30 plazas, porque luego aumenta mucho el capítulo de personal y eso repercute en el conjunto del presupuesto municipal. Si se acaba la subvención, esas plazas se tienen que seguir cubriendo. Nosotros encontramos 49 plazas cuando llegamos y, con la progresión de incremento de población, tenemos que llegar a unas 80.

¿Cuáles son esas medidas innovadoras que han llamado la atención de otros ayuntamientos?

Un de las medidas más importantes es el sistema de 120 cámaras de vigilancia. Es un salto cualitativo muy grande porque nos permite cubrir muchas zonas con lectores de matrícula y vigilancia en zonas de ocio y en otros puntos del municipio. Para ubicarlas hemos trabajado con la Policía Local y también hemos pedido información a la Guardia Civil sobre el mapa de zonas con más incidencias. Eso es muy importante para decidir dónde se colocan.

Hay quien piensa que suponen una invasión de la privacidad. ¿Cómo lo valora?

No lo veo así, en absoluto, porque se cumple la normativa y las cámaras se ubican como toca. De hecho, pensaba que habría más reticencias y ha sido al contrario. La gente nos pregunta si pondremos una cámara cerca de su casa. Cuando alguien tiene un incidente, como que le rompan un retrovisor, enseguida pregunta si hay cámaras en la zona. La aceptación ha sido muy positiva porque ayudan a la seguridad. Ayudan a vigilar, a disuadir y a resolver muchos casos.

El contrato de los vigilantes de seguridad privada todavía no está adjudicado. ¿Llegarán a tiempo para este verano?

Se ha tenido que reclamar documentación a una empresa y, si se resuelve inmediatamente, se puede convocar una junta de gobierno extraordinaria y firmar el contrato. Si todo va bien, como muy tarde el 13 julio podrían empezar a trabajar los vigilantes. El año pasado hicimos una prueba con una sola pareja mediante un contrato menor, durante un mes al final del verano, y los establecimientos quedaron contentísimos.

¿Por qué recurrir a empresas privadas en lugar de ampliar todavía más la Policía Local?

Ampliamos la Policía Local todo lo que podemos, pero no podemos crear 30 plazas de golpe, ni siquiera aunque el dinero nos permitiera cubrirlas. Si contratas a 30 agentes y el año que viene no tienes subvención, tienes que asumir ese coste. La seguridad privada nos permite flexibilidad. Se acaba el contrato y el año que viene se vuelve a valorar

Si los vigilantes se encuentran con un vendedor de gas de la risa, ¿qué pueden hacer?

Pueden llamar enseguida a la patrulla. No pueden detener. Sí pueden invitar a que se aparte de una zona, por ejemplo si está junto a un parque infantil, y recordar las normas. Lo mismo hacen los agentes de intrusismo y convivencia: informar. La verdad es que está funcionando y la gente suele hacer caso.

Ha dicho en alguna ocasión que el gas de la risa es «lo peor de Sant Antoni».

Sí, porque es muy vistoso y hace mucho daño. Está presente en zonas de ocio, zonas hoteleras y zonas por donde pasean familias. Para nosotros es uno de los problemas graves que queremos combatir y por eso ponemos en marcha todas estas medidas. Es muy difícil, porque a veces detenemos a un vendedor y la patrulla tiene que trasladarlo a dependencias policiales. Mientras tanto, otros vuelven a ponerse en el mismo punto. Necesitamos la colaboración de la Guardia Civil para que, cuando nosotros nos vamos, ellos puedan quedarse. Eso nos está costando porque faltan efectivos. Por eso hay momentos en los que no hay nadie y salen los vídeos que salen...

Da la sensación de que en esta batalla los malos tienen más medios que los buenos.

Sí, pero nosotros no perdemos la energía ni las ganas. Pongo siempre el ejemplo de Cala Saladeta. Allí hubo siempre mucha venta ambulante. Ibas, detenías, te los llevabas y se volvía a poner otro. Pero con la Unidad de Playas no hemos parado ni perdido la fe. Hemos seguido y ahora está prácticamente erradicada. Con el gas de la risa pasa igual. No vamos a parar, aunque sabemos que a las 48 horas muchos vuelven. A los detenidos los vuelven a soltar porque no hay pruebas suficientes. Se les denuncia por delito contra la salud pública, pero no se les puede retener más de 48 horas. Hace dos años, conseguimos que a uno se le impusiera prisión durante un año y también nos ayudaron con órdenes de alejamiento. Pero luego viene otro fiscal y dice que no lo ve, que no encaja para ejecutar las sanciones de esa manera. El Gobierno está trabajando en ello y también se va a llevar al Senado una proposición no de ley para modificar el Código Penal. Si no hay un cambio legislativo, no hay futuro para ganar esta batalla. En Gran Bretaña ya han cambiado la ley y necesitamos que aquí también haya un cambio. Ya llevamos dos agentes que se han roto huesos persiguiendo a vendedores y están de baja. Sus compañeros siguen luchando, persiguiendo y deteniendo a los infractores, sabiendo que en 48 horas pueden volver a estar en la calle. No vamos a parar, pero necesitamos ayuda.

¿Con qué colaboración cuentan de otros cuerpos?

La Guardia Civil, con su unidad de Policía Judicial, nos ha ayudado mucho. El año pasado, al final de la temporada, se consiguió entrar en el edificio Tanit. Fue una actuación muy buena. Pero este tipo de investigaciones requieren mucho personal y muchas horas de trabajo de paisano para poder demostrar lo que ocurre y conseguir autorización para entrar. Nosotros hemos hecho detenciones de personas que traen el material para abastecer a los vendedores, pero esto se está investigando desde Policía Judicial. Hay avances, pero es difícil.

¿Intentarán volver a actuar en el edificio Tanit cuando tengan autorización?

Sí. También hay muchos pisos patera en los que viven muchas personas. No ocurre solo en el edificio Tanit, pasa en algunos más. Es muy difícil entrar porque necesitas órdenes judiciales y tienes que haber justificado y demostrado lo que se está moviendo dentro. El año pasado se requisó mucho material robado, muchos móviles y objetos que ya se iban a enviar fuera, a sus países. Las leyes nos tienen que ayudar un poco más, porque no podemos entrar en esas viviendas mientras no se demuestre todo con investigaciones. Hay que ir al juez con mucho material. Y no solamente hay óxido nitroso, hay todo tipo de drogas.

Los agentes de intrusismo y convivencia han pasado de cuatro a ocho.

Ahora cubrimos todos los turnos. Incluso han empezado a patrullar alguna noche para ver cómo funciona. Los turnos de mañana y tarde son muy importantes porque pueden incidir en cuestiones como pedir a una persona que se ponga la camiseta, que recoja botellas o que no orine en la vía pública. Tienen capacidad para levantar actas. Hay personas que quizá no les hacen caso, pero están conectados por radio con la Policía Local y pueden pedir colaboración inmediata.

El año pasado hubo varios muertos por precipitación en Sant Antoni. ¿Ha tomado el municipio alguna medida especial de cara a este verano?

Es un problema que sentimos muchísimo. Siempre contactamos con las familias y es muy duro. Intentamos hacer un trabajo conjunto con todos los posibles afectados. Nos hemos reunido con los hoteles para revisar las medidas de seguridad que tienen y para que coloquen cartelería informando, por ejemplo, de que no se deben introducir estupefacientes ni botellas de óxido nitroso. Hay accidentes que ocurren porque los tipos de droga actuales no son como los de antes. La gente se desvanece y puede sufrir caídas. Estamos haciendo campañas para informar de que estas sustancias son peligrosas para la salud. También lo decimos en origen gracias a la colaboración del vicecónsul británico, que trabaja con nosotros para trasladar estos mensajes. Es importante informar de los peligros de los estupefacientes. Estos accidentes pueden ocurrir en cualquier sitio. Ha habido personas que se han caído en zonas rocosas o en otros puntos. Muchos afectados vienen de zonas de ocio que no necesariamente están en nuestro municipio. Es un problema que tenemos que combatir entre todos para que no se repita, pero es complicado cuando se consumen estupefacientes o sustancias que no se sabe exactamente qué contienen. Cuando ves a turistas en zonas de ocio que han consumido gas de la risa y se caen, imagina lo que puede pasar si están al lado de un balcón, de un precipicio o conduciendo un vehículo.

¿Es frustrante tener que recordar a algunos turistas que en Ibiza no todo vale ?

Sí, esa es otra batalla importante. Queremos transmitir que cuando vienen a Ibiza no pueden hacer todo lo que quieran. En 2025 atendimos unas 20.000 incidencias y este año ya llevamos 10.000, hemos denunciado y retirado 26 caravanas y llevamos 145 actuaciones relacionadas con asentamientos ilegales. Desde el 1 de junio llevamos 25 detenidos por temas relacionados con estupefacientes. Tenemos una plantilla que se implica y trabaja al 150%.

Usted también gestiona Obras Públicas. ¿Qué proyectos destacaría?

Con el poco personal que tenemos estamos sacando proyectos increíbles. Los hoteleros mejoran la parte privada y nosotros tenemos que mejorar los servicios municipales. En todas las obras se mejora también la canalización. Somos uno de los municipios con menos fugas de agua. Hemos invertido seis millones en el mantenimiento de instalaciones deportivas. En sa Pedrera y ahora en el pabellón de Quartó, donde haremos una reforma importante. Para mí es uno de los proyectos estrella de esta legislatura. Yo soy profesora de Educación Física y no entiendo cómo podía seguir abierto en ese estado. Era prioritario y empezaremos este verano sin falta. También pediremos subvención para un nuevo depósito de agua en sa Talaia.

Sant Antoni será uno de los puntos importantes para observar el eclipse solar de agosto. ¿Cómo se está preparando el municipio?

Estamos haciendo mucha promoción e información en varios idiomas. También vamos a repartir 5.000 gafas. Se está trabajando en varias comisiones: salud, prevención de incendios y movilidad. La comisión de salud es muy importante porque puede haber personas afectadas por problemas de retina si no se protegen correctamente. Hay que informar mucho porque habrá quien piense que no pasa nada, pero puede ser peligroso. La movilidad será otro gran reto para nosotros. Las vías se pueden colapsar si no se informa y no se prevé. Quizá haya que cerrar o acotar zonas. Si todo el mundo quiere llegar, por ejemplo, hasta la punta de la desaladora, que es una zona muy buena, se puede colapsar toda la entrada a Sant Antoni. Quizá haya que cerrar o acotar zonas del municipio ese día. Si todo el mundo quiere llegar, por ejemplo, hasta la punta de la desaladora, que es una zona muy buena, se puede colapsar toda la entrada a Sant Antoni. Se ha hecho un simulacro con una aplicación del Govern. Estuvimos con agentes y voluntarios de Protección Civil en las zonas oficiales de observación que cada municipio ha tenido que decidir. Hay puntos que se han tenido que cancelar porque a la hora del eclipse no se verá bien desde allí. Por eso también recomendamos que, si se puede, la gente lo mire desde casa y evite desplazamientos innecesarios.

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