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Ciudadanía

Mariano Torres, camionero de Ibiza tras extinguir un incendio: "Mi trabajo no es el de bombero, pero intento ayudar"

Mariano Torres Escandell, transportista y empresario de Ibiza, evitó el pasado viernes que se propagaran unas llamas en un terreno situado junto a la carretera que une Sant Joan con Sant Miquel

Mariano Torres Escandell de Transportes Mariano Trucks.

Mariano Torres Escandell de Transportes Mariano Trucks. / Archivo personal

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Samia Khenien

Samia Khenien

Sant Miquel

"Fue todo muy rápido", recuerda Mariano Torres Escandell, transportista y responsable de la empresa Transportes Mariano Trucks, de Sant Joan: «Me parece poca cosa, pero es verdad que si no se hubiera reaccionado pronto, igual un bosque que no está muy lejos de allí hubiera prendido fuego», explica, humilde, su rápida reacción para evitar que un incendio se expandiera en el norte de la isla, cuando circulaba con su camión por la carretera de Sant Joan a Sant Miquel.

"Un vecino llegó antes, llamó a Emergencias, que no le cogieron el teléfono o tardaron mucho en contestar. Justo pasaba una patrulla de la Policía de Sant Joan en dirección a Sant Miquel, que iba unos minutos por delante mió. Se pararon. Yo pasaba de casualidad, vi el humo, me paré también y les pregunté: ‘¿Queréis que os eche una mano, que voy cargado?", explica en referencia al camión cisterna que conducía: "Me dijeron, ‘hombre, sería perfecto’, así que me puse a apagar las llamas".

"Saqué la manguera y echamos agua hasta dejar todo bien apagado y húmedo: fue muy rápido", sostiene el transportista. Preguntado por la posible intervención de los bomberos, reflexiona: "Supongo que enseguida los llamaron y les dijeron que no hacía falta que vinieran porque ya estaba apagado".

Mariano Torres Escandell de Transportes Mariano Trucks.

Mariano Torres Escandell de Transportes Mariano Trucks. / Archivo personal

"Llegamos justo cuando se inició el fuego, apenas se habían quemado unos 15 o 20 metros cuadrados", calcula Torres. "Hubo suerte porque el vecino tenía el campo labrado, que quieras o no ayuda a que se pueda apagar" antes el fuego. Y bromea sobre el propietario del terreno: "Ni se habrá enterado, su casa está a unos 100 o 150 metros" del punto en el que prendieron las llamas.

"Por sentido común"

Según Torres, pararse a ayudar en situaciones así es una reacción "de sentido común": "También por ciudadanía y obviamente hay que evitar estas cosas. Si no hubiera tanto incívico suelto, que tira las colillas donde quiere...", lamenta el transportista.

Sobre las causas del incendió, asegura que la policía no se lo confirmó en el momento, pero asume: "Por el sitio en el que ha sido y así, de repente, que arda el rastrojo, seguro que fue alguien que tiró su colilla desde la ventanilla. Pero es una opción", matiza.

"Hemos ayudado en más ocasiones", recuerda Torres: "Yo ayudé también en el incendio que hubo detrás de la iglesia de Sant Miquel. Como hubo mucho fuego, todo fue muy rápido. Llevamos y servimos agua a los bomberos. Después hubo un vecino que llamaba a los bomberos porque las llamas llegaban a su casa y me acabó llamando a mí por si le podía ayudar". Y finalmente ayudaron a este vecino, desesperado, a apagar el fuego, que "estaba justo detrás de su casa".

Ese in cendio en Sant Miquel se produjo hace ya "muchos años", pero sí retiene de entonces que se quemó "un trozo de bosque" y que envío un camión para que ayudara a repostar agua para los bomberos, "para que no tuvieran que salir de la zona de trabajo".

"Se repite cada verano"

"Esto es algo que, por desgracia, se repite cada verano", lamenta Torres: "Normalmente se llama a emergencias o a Ibanat y van los bomberos, pero cuando la gente se encuentra apurada y ve que el fuego llega cerca de su casa, te llaman y haces lo que puedes para ayudarlos".

"Esto no solo ocurre en Sant Joan, es algo que pasa en toda la isla, sobre todo donde hay mucha vegetación", advierte el transportista: "El otro día hubo otro incendio en Sant Jordi y en Sant Josep también". Apunta estos detalles porque, recuerda, hay que tener cuidado en todas las zonas rústicas de la isla, porque ninguna está a salvo: "Simplemente es casualidad. Toca donde toca, por desgracia".

Sobre si considera que faltan medidas preventivas, cree que es "difícil de impedir" un incendio: "Si pasa una persona y tira una colilla o lo que sea que arda... No se puede poner vigilantes en toda la isla. Se ha avanzado mucho, hay muchos puestos de vigilancia, la avioneta pasa dos veces al día y hace unas vueltas de reconocimiento, aunque este año no sé si la he visto todavía", apunta sobre las medidas que se toman ahora.

Además, este transportista profesional cree que "se limpian mucho más los bosques que antes": "Los servicios del Ibanat limpian las zonas cercanas a las carreteras para que no pase esto, justamente. La gente intenta labrar los campos en verano, mantenerlos limpios... Pero lo dicho, es algo difícil de evitar si la gente no colabora: hay mucho incivismo y los mismos que tiran latas de cerveza que se han bebido en el coche, tiran una colilla y pasa esto. Se ven muchas cosas en la carretera".

Vecino de Sant Miquel

"Bombero no es mi trabajo, pero intento ayudar", afirma Torres. Lo suyo es el transporte. "Tenemos una pequeña empresa que se llama Transportes Mariano Trucks", explica: "Hace 11 años que estamos en esto y llevamos camiones con agua, con todo mercancías, materiales de obra...". "Yo vivo en Sant Miquel, aunque la empresa es de Sant Joan", comenta este ibicenco para dar un apunte más sobre su vida.

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