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Movilidad y turismo

La APB cumple y ordena la parada de taxis de la zona portuaria de es Botafoc

El organismo portuario coloca cordones para dirigir la larga cola de espera para conseguir un taxi que forman los cruceristas recién desembarcados

Un agente portuario supervisa la entrada de un taxi en la parada de es Botafoc

Un agente portuario supervisa la entrada de un taxi en la parada de es Botafoc / J.A. Riera

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Miguel González

Miguel González

Ibiza

Dicho y hecho. La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) prometió el miércoles que el viernes instalaría vallas en la parada de taxis de la terminal marítima de es Botafoc para dirigir la cola y que mejoraría la señalización para orientar a los pasajeros procedentes de los cruceros. Este diario certificó ayer que ha cumplido con la instalación de cordones para ordenar a quienes esperan un taxi. Además, varios operarios pegaron carteles de papel y plastificados en inglés para orientar a los recién llegados hacia el barco que conectal la zona con los muelles de es Martell, el autobús de línea, el autocar lanzadera y la parada de taxi.

Y no sólo eso: un agente de la policía portuaria vigilaba la hilera por si fuera necesario intervenir para mantener el orden entre los turistas. Además, este operario indicaba el inicio de la cola a los taxistas que se acercaban para que no hicieran caso a quienes que se colocaban delante de la parada para saltarse el tiempo de espera.

Con todas estas medidas, la APB evitó el caos que retrató un vídeo difundido a través de Diario de Ibiza el martes, en el que una taxista mostró desde el salpicadero de su coche un completo desorden en la cola que los turistas debían guardar mientras esperaban transporte, a pleno sol. Tal y como permitió ver el vídeo, de casi 20 segundos, se apelotonaban al lado de la parada, invadían la calzada y no dudaban en hacer señas a la conductora para que se detuviese a su lado. Entre ellos había familias con niños pequeños en brazos que querían huir del asfixiante calor del mediodía.

Señalización de MSC Cruceros

Además de la señalización de la APB, los viajeros se encontraron con la orientación extra de la operadora MSC Cruceros. Algunos de sus empleados, debidamente identificados con el logo de la empresa, levantaron una carpa para instalar una improvisada taquilla en la que vendían billetes del autobús lanzadera. Además, los horarios de los últimos viajes, tanto de ida como de vuelta de esta línea, estaban perfectamente indicados.

Estos operarios también colocaron dos pares de banderas para dirigir a quienes se bajaban del crucero hasta los buses lanzadera. Otro empleado sostenía un cartel con la dirección a seguir hacia ese servicio de transporte, que además terminó por servirle de abanico para hacer frente a las altas temperaturas. Aunque la compañía instaló sus propios cordones para crear pasillos, no pudo impedir que los viajeros que iban a la terminal se toparan con los que salían.

Falta de taxis y sombra

Solucionado el problema de la organización de la cola de taxis, el problema estuvo en la falta de estos vehículos para trasladar viajeros desde la terminal de es Botafoc. Los conductores, un viernes al mediodía, llegaban a cuentagotas y en el momento de máxima afluencia de viajeros, sobre las 12.30 horas, el tiempo de espera superaba la media hora. Esta falta de taxis era todavía más chocante cuando, alrededor de hora y media antes, la parada de taxis de la avenida de Santa Eulària estaba muy bien surtida.

Un mediodía del mes de julio en es Botafoc el sol aprieta bien, así que afloraron los parasoles y los ventiladores de mano entre los que hacían cola para encontrar un medio de transporte hacia la ciudad. Además, los padres hacían los malabares que podían para proteger del calor a los bebés en sus cochecitos. Algunos turistas se mojaban las manos para refrescarse después la cabeza y obtener una mínima sensación de alivio.

La parada de taxis en el momento de mayor afluencia de la mañana

La parada de taxis en el momento de mayor afluencia de la mañana / J.A. Riera

El único resguardo del sol que tenían en la parada, un techado de planchas de madera entre las que se colaba la luz, no alcanzaba para cubrir los primeros puestos de la cola. Las dos pérgolas que había dispuesto la Autoridad Portuaria estaban a cada lado de la entrada de la terminal, por lo que quedaban lejos de quienes aguardaban su turno con la esperanza de coger un taxi.

Más opciones de transporte

Y hablando de colas, las del autobús lanzadera eran casi anecdóticas, ya que el aparcamiento acogía a más de una decena de autocares dispuestos a recoger a los pasajeros que habían desembarcado con la compañía de cruceros. De hecho, los conductores formaban corros a la sombra de los árboles para charlar antes de que les tocara su turno para abandonar la terminal de es Botafoc.

Turistas en la entrada de la terminal de es Botafoc

Turistas en la entrada de la terminal de es Botafoc / J.A. Riera

Mientras tanto, la hilera de personas que esperaban a uno de los autobuses regulares se mantenía constante debido a que la estación contaba en ese momento con dos de estos vehículos para atender a todos los visitantes.

Entre tanto, las opciones de transporte que ofrecen las empresas ubicadas en el interior de la terminal atraían a muy poca gente. De esta manera, frente a los puestos de alquiler de coches y del barco que cubre la ruta hasta el Martell apenas había diez personas. Aunque peor era la situación del puesto de venta de recuerdos de Ibiza y Formentera y de la cafetería de la terminal, que apenas contaban con clientes a esa hora del día.

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