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Barrios de Ibiza

Los vecinos de los barrios de la isla de Ibiza pasan factura: “Pagamos impuestos, pero la limpieza no existe”

Los lectores de Ibiza reclaman mayor atención a la limpieza, el aparcamiento, el ruido y el mantenimiento urbano para mejorar su calidad de vida

Limpieza de calles en Sant Antoni.

Limpieza de calles en Sant Antoni. / A.S.A.

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Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Ibiza

La retirada del proyecto de aparcamiento de sa Real, después de una fuerte presión vecinal y de la recogida de 2.444 firmas contra el macroparking previsto en el barrio, ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta de fondo: ¿Qué preocupa realmente a quienes viven cada día en los barrios de Ibiza? Diario de Ibiza lanzó la cuestión a sus lectores en Facebook con varias preguntas muy directas: en qué barrio viven, cuál es el principal problema que tienen los vecinos y a qué les gustaría que se dedicasen los impuestos municipales.

La respuesta ha sido un mapa bastante preciso de las preocupaciones cotidianas: limpieza, aparcamiento, ruido, seguridad, mantenimiento de calles, zonas verdes, vivienda, transporte y servicios básicos. Nada especialmente exótico, salvo quizá la intensidad con la que se repiten algunas quejas. Los lectores no piden grandes monumentos ni proyectos faraónicos. Piden, sobre todo, que las calles estén limpias, que se pueda aparcar, que las aceras estén en condiciones y que por la noche se pueda dormir.

En Vila, las quejas vienen de vecinos del centro, ses Figueretes, es Viver, Can Misses, Cas Serres o sa Font. Juan Gómez resume su diagnóstico desde ses Figueretes con un lacónico "ses Figueretes... (Imagínate)”, dejando claro que con el nombre del barrio ya todo el mundo conoce los problemas que tienen. En la misma zona, Paula Llorente enumera “la suciedad, el ruido de los bares de noche, plaga de ratas...”. Adriana Silva Werner amplía el cuadro entre ses Figueretes y es Viver: “Basura, contenedores sin tirar, calles y aceras sin barrer durante meses, árboles sin podar que se caen a trozos. Salir a la calle es deprimente. Pero impuestos sí pagamos, de basuras y limpieza. Que no existe”.

El centro de Ibiza tampoco sale muy bien parado. Mari Carmen Paños Martínez señala como problema “los contenedores y los horarios de las recogidas de basuras y de muebles viejos que empiezan a las 12 de noche y acaban a las 7 de mañana a distintas horas de la noche los 365 días del año”. Jorge Enrique, también desde el centro, hace una lista rápida: “Robos, parking, cacas de perros, robos bicicletas, vivienda, etc”.

Susy Martín Peñacoba: "Imposible aparcar"

El aparcamiento aparece como una de las obsesiones más repetidas. En Platja d’en Bossa, Susy Martín Peñacoba no necesita extenderse: “Imposible aparcar”. Raquel Bonet añade otro ingrediente al mismo barrio: “Platja d'en Bossa... no hace falta casi decir nada, entre los visitantes y los vecinos, ruido non stop, ni que hablar de lo sucísimo que está... Es lo que hay”. La frase final parece más resignación que diagnóstico: “Llegará el invierno”.

En Cas Serres, Carmen Pozo Tamayo se fija en algo más clásico: “Los vecinos majos y su basura fuera del contenedor”. Carmen Costa Serra apunta a las molestias provocadas por una iglesia evangélica en el barrio: “El ruido de la música retumba todo” y critica que “el Ayuntamiento no da ninguna solución”.

Fuera de Vila: aceras estrechas, suciedad y postes "con no menos de 50 cables a lo Bangkok"

Fuera de Vila, el hilo vecinal también deja quejas con dirección exacta. En Cala de Bou, Guly Fuzion denuncia la existencia de “un precioso esqueleto de hotel sin acabar, donde han venido a parar todos los sintecho que han ido desalojando de los poblados chabolistas de Can Misses y Can Bufí”. En Santa Eulària, Gunnar Mac Bugenhagen tira de ironía para hablar de velocidad: “Desde que abrieron el nuevo circuito del Gran Premio del Río de la Fórmula 1 en Santa Eulalia (Calle de San Lorenzo) van los conductores como locos”. J E Ganesha Rosita Shung añade que en la calle del Mar el camión de residuos “obstaculiza el paso a los taxistas” y que los coches de detrás “comienzan a tocar el claxon provocando fastidio a los vecinos”.

En ses Païsses, las quejas tienen forma de inventario. José García Garridense denuncia “el 528 y sus fiestas y controladores haciendo de policias y cortando calles al gusto”, además de “la falta de cobertura de telefonía móvil e internet”, “los baches”, “las aceras de 30 centímetros en varias calles” y “los postes de telefonía con no menos de 50 cables a lo Bangkok”. Pepita Bonet Costa coincide desde el mismo barrio y señala “la recogida de basura, falta de cobertura en la telefonía móvil, poco aparcamiento y falta de control donde no se puede, asfalto deteriorado en casi todo el barrio, hierba creciendo por doquier, árboles y plantas invadiendo las calles”.

También hay quien no ve tantos problemas. Rocío Jimenez García responde: “Ningún problema, Santa Eulalia del Río....”. Frederic Bacala, desde “es puetó”, matiza que “problemas, la verdad no hay tanto”, aunque después cita piscinas usadas como si fueran privadas, zonas de ocupas y vendedores ambulantes. Y Alba del Mar Bauzá Fernández reduce la cuestión a una broma vecinal: “Los mismos vecinos”.

A dónde deberían ir los impuestos: la limpieza arrasa

La segunda parte de la conversación, sobre a qué deberían destinarse los impuestos municipales, ofrece una respuesta bastante clara. Limpieza gana por goleada. Bego pide “limpieza, mantenimiento de arboles y jardines, control vehículos mal aparcados e incivismo en general”. Pepita Bonet Costa reclama “limpieza y cuidado de zonas públicas. Seguridad y control de todas las actividades ilegales”. Chantal enumera “limpieza de las calles por favor, educación, salud, ayudas para la vivienda, aparcamientos…”. Julio Villagran lo deja en una sola palabra, aunque con falta de ortografía incluida: “Limpieza”.

Galería: Sant Antoni refuerza la limpieza de sus calles tras las obras de peatonalización

Limpieza en una calle de Sant Antoni. / A. S. A.

La vivienda también aparece con fuerza. Óscar Flores responde simplemente “vivienda”. Kaketron Von Bona pide “VPO”. Mariví Galent reclama inversión en “limpieza , alquiler y niños en exclusión social”. Ramani Gómez Framil plantea una demanda de futuro: “Para médicos y medios para que nuestros hijos puedan vivir”. Antonio Saucedo es de los más exhaustivos y pide dedicar los impuestos a “vivienda, servicios sociales, a solucionar los problemas con la falta de agua, limpieza, adecuación y mantenimiento del municipio, mejora del transporte, creación de espacios verdes, adecuación de parques infantiles con agua potable y sombra, etc...”.

Otros lectores se centran en el mantenimiento urbano. Ana Pascual Torres resume el paquete municipal básico: “Limpieza y papeleras , jardinería, más policía. Más luz en algunas calles. Más agilidad en los tramites del ayuntamiento”. En esa frase aparece otro de los grandes reproches: la lentitud administrativa. Ana Pascual Torres lo expresa con hartazgo: “Que te contesten después de un año o dos de poner una instancia es ridículo”. Ana Ramírez Sánchez lleva la reflexión un paso más allá: “Es triste, pero a los servicios básicos, limpieza, seguridad, mantenimiento, arbolado, vivienda, servicios sociales, etc. Qué triste pedir que hagan lo que tenían que hacer sin tener que pedirlo...”.

El debate de sa Real sirve como telón de fondo porque resume bien ese malestar de barrio: los vecinos no solo quieren ser informados, quieren ser escuchados antes de que las decisiones lleguen ya cocinadas. En aquel caso, la presión vecinal logró que el Ayuntamiento descartara el emplazamiento previsto para el aparcamiento y anunciara una alternativa fuera del barrio. En los comentarios de Facebook, esa misma sensibilidad aparece repartida por toda la isla: cada barrio tiene su lista, sus ruidos, sus contenedores, sus baches y sus impuestos.

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