Cala Llonga alivia la presión sobre los acuíferos de Ibiza tras conectarse a la red de agua desalada
Las obras, que están a punto de finalizar, se financian a través del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS) por valor de 822.293 euros

Imagen de las obras realizadas para abastecer a Cala Llonga de agua desalada / Toni Escobar

Cala Llonga dejará de abastecerse exclusivamente del agua de los acuíferos y comenzará a recibir agua desalada gracias a las obras de conexión entre la arteria de Roca Llisa y el pozo de Can Pere Mosson. La presentación del proyecto tuvo lugar este jueves en Can Guasch, donde se encuentra el depósito de agua proveniente de la desaladora que abastecerá al núcleo de Cala Llonga. En la presentacón estuvieron presentes el gerente de la Agencia Balear del Agua y la Calidad Ambiental (Abaqua), Emeterio Moles; la alcaldesa de Santa Eulària, Carmen Ferrer; la consellera de Cooperación Municipal del Consell de Ibiza, Maria Fajarnés; el conseller de Gestión Ambiental, Nacho Andrés; y la concejala de Urbanismo de Santa Eulària, Cristina Tur.

Carmen Ferrer examina las válvulas de extracción de aire de la instalación / Toni Escobar
Menos presión sobre los acuíferos
El objetivo principal de las obras es disminuir la dependencia del agua subterránea, uno de los principales problemas que sufre la isla debido al estrés hídrico que repunta durante los meses de verano. "Esta conexión permitirá que una zona abastecida hasta ahora únicamente con recursos subterráneos pueda disponer de agua desalada, reforzando la garantía de suministro y reduciendo la dependencia de los acuíferos", destacó Moles durante la visita. El valor de las obras asciende a 822.293 euros, provenientes del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS).
Por su parte, Fajarnés defendió el modelo de financiación del Pacto por el Agua y aseguró que la actuación demuestra que la colaboración entre las tres administraciones "sí funciona" a la hora de impulsar inversiones estratégicas.

Interior del depósito de agua del pozo de Can Mosson / Toni Escobar
Renovación completa de la red
Carmen Ferrer explicó que durante la actuación se han sustituido antiguas tuberías de fibrocemento por tuberías de fundición para evitar pérdidas en la red de agua, además de renovar estaciones de bombeo, motores y otros elementos hídricos que requerían reparaciones recurrentes.
"La carencia no era tanto de agua como de la calidad de las tuberías", señaló Ferrer, y admitió que Cala Llonga registraba frecuentes roturas que requerían que la atención fuera "más frecuente de lo deseable". Gracias a estas actuaciones, la capacidad de abastecimiento de Cala Llonga pasará de los cien metros cúbicos diarios a un total de 143 metros cúbicos.
La alcaldesa remarcó que el trabajo por preservar las capas freáticas de la isla "no acaba aquí" y señaló que "también se ha de hacer mucho trabajo en la concientización de un consumo razonable y sostenible en el tiempo". Asimismo, avanzó que el Ayuntamiento continuará renovando tuberías en Cala Llenya, sa Font y el casco urbano de Santa Eulària.

Bombas de suministro utilizadas en la instalación / Toni Escobar
La ampliación de la desaladora, más cerca
Durante la visita, Moles anunció además que el Consell de Govern ha autorizado el último trámite administrativo necesario para licitar la ampliación de la desaladora de Santa Eulària. El inicio de las obras está previsto para principios de 2027.
La ampliación supondrá un desembolso de alrededor de 10 millones de euros y permitirá aumentar la capacidad de producción de la planta en alrededor de 6.000 metros cúbicos diarios, pasando de los 16.000 actuales a unos 22.000.
Según explicó el gerente de Abaqua, esta ampliación generará cerca de 1,5 millones de metros cúbicos adicionales de agua al año, volumen que permitirá seguir extendiendo el suministro de agua desalada hacia otras de Ibiza y reducir todavía más la extracción de agua subterránea.

El gerente de Abaqua, Emeterio Moles, durante sus declaraciones a la prensa / Toni Escobar
La cuarta desaladora de Ibiza
Moles también confirmó que continúa avanzando la redacción del proyecto para construir una cuarta desaladora en la isla. Aunque todavía queda pendiente elaborar el estudio de alternativas y superar una compleja tramitación ambiental, reconoció que, desde un punto de vista técnico, el municipio de Sant Josep aparece como una de las ubicaciones más lógicas.
"Ahora mismo, la desaladora de Ibiza, la de Sant Antoni y la de Santa Eulària trasvasan mucha agua a Sant Josep, lo que supone un coste energético notable", subrayó. "Desde el punto de vista técnico, parece lo más lógico". Moles no se aventuró a adelantar plazos acerca de la construcción, pero sí detalló que la redacción del proyecto abarcaría un año y medio, a lo que habría que sumarle otros cuatro años para su ejecución.
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