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Salud

Noemí Conill, experta en Otorrinolaringología de la Clinica Vila Parc de Ibiza: “Una ronquera persistente puede esconder una lesión vocal”

Hasta el 10% de la población sufrirá trastornos vocales, un problema especialmente frecuente entre los profesionales que dependen de la voz para trabajar

Noemí Conill y Laia Serra haciendo una estroboscopia.

Noemí Conill y Laia Serra haciendo una estroboscopia. / Clinica Vila Parc

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Alejandra Larrazábal

Alejandra Larrazábal

Ibiza

Hablar durante horas, impartir clases, atender pacientes, vender, cantar o participar de forma continua en reuniones forma parte de la rutina laboral de millones de personas. Sin embargo, pocas veces se piensa en la voz como lo que realmente es: una herramienta de trabajo sometida a una elevada carga física diaria.

Los especialistas estiman que entre el 5% y el 10% de la población sufrirá algún trastorno de la voz a lo largo de su vida, una cifra que aumenta de forma considerable entre los profesionales que la utilizan de manera intensiva. Docentes, sanitarios, comerciales, teleoperadores, actores o cantantes forman parte de un colectivo especialmente expuesto a lesiones vocales derivadas de la sobrecarga y del mal uso continuado de la voz.

Los problemas del uso profesional con la voz

En España, los nódulos de las cuerdas vocales relacionados con el uso profesional de la voz están reconocidos como enfermedad profesional desde el año 2007, un reconocimiento que evidencia el impacto sanitario y laboral de estas patologías.

“La mayoría de las personas no es consciente de la importancia de la voz hasta que empieza a fallar”, explica la doctora Noemí Conill, especialista en Otorrinolaringología de la Clínica Vila Parc. “Y muchas veces el problema no aparece de forma repentina, sino como consecuencia de una sobrecarga mantenida, una técnica vocal ineficiente o patologías que pasan desapercibidas durante meses”.

Los datos clínicos muestran, además, que la incidencia de problemas vocales es especialmente elevada en determinados colectivos profesionales. Uno de los estudios epidemiológicos más amplios realizados en España sobre personal docente detectó trastornos de la voz en el 57% de los profesores evaluados, incluyendo lesiones funcionales, laringitis crónicas y patologías orgánicas como nódulos o pólipos vocales.

La doctora en una de sus consultas.

La logopeda Laia Serra, en una sesión de rehabilitación de voz cantada / Clinica Vila Parc

La especialista recuerda que la disfonía no es un diagnóstico en sí mismo, sino un síntoma que puede tener múltiples causas. La producción de la voz depende de la coordinación entre el sistema respiratorio, la vibración de los pliegues vocales y la correcta resonancia del sonido. Cuando uno de estos mecanismos se altera, pueden aparecer problemas que van desde una ronquera ocasional hasta lesiones estructurales más complejas.

Entre las patologías más frecuentes destacan las disfonías funcionales provocadas por sobreesfuerzo vocal, especialmente habituales en docentes y profesionales que trabajan en ambientes ruidosos. También son comunes lesiones benignas como nódulos, pólipos o edema de Reinke, relacionadas con microtraumatismos repetidos sobre las cuerdas vocales.

Otro de los factores que con frecuencia pasa desapercibido es el reflujo laringofaríngeo, considerado uno de los responsables silenciosos de muchas disfonías persistentes. “Muchas veces el paciente piensa que solo tiene cansancio vocal, cuando realmente existe una inflamación mantenida o una alteración funcional que requiere tratamiento especializado”, señala la doctora Conill.

Un abordaje multidisciplinar

Desde la Unidad de Voz de la Clínica Vila Parc insisten en la importancia de realizar una valoración integral de la voz. La exploración otorrinolaringológica mediante laringoscopia y estroboscopia laríngea permite analizar el comportamiento funcional de las cuerdas vocales, mientras que la evaluación logopédica estudia aspectos como el patrón respiratorio, la tensión muscular o la eficiencia vocal.

“El abordaje aislado suele quedarse corto. La coordinación entre otorrinolaringólogo y logopeda es fundamental tanto para el diagnóstico como para el tratamiento y la recuperación funcional”, explica Conill. “Muchas veces la cirugía corrige la lesión, pero si no existe una reeducación vocal posterior, el problema puede reaparecer”.

Laia Serra, logopeda y especialista en rehabilitación logofoniátrica de la unidad, destaca la importancia de ese trabajo conjunto. “En la mayoría de los casos intentamos que la exploración sea conjunta: otorrinolaringólogo y logopeda. Así podemos entender cómo están funcionando las cuerdas vocales y realizar la rehabilitación más adecuada”, explica.

Precisamente, la colaboración entre otorrinolaringología y logopedia se ha consolidado como una de las estrategias más eficaces para el manejo de los trastornos de la voz. El tratamiento puede incluir control médico de procesos inflamatorios, rehabilitación logopédica y, cuando es necesario, cirugía de lesiones estructurales.

“El diagnóstico es primordial, pero la rehabilitación logofoniátrica será la que devolverá el confort vocal. En ocasiones, además de realizar dicha rehabilitación, será necesario recurrir a la fonocirugía. Para ello es muy importante realizar terapia sándwich en rehabilitación logofoniátrica: antes y después de la fonocirugía”, continúa Serra.

Algunos consejos de las expertas

La reeducación vocal busca optimizar la técnica fonatoria, reducir el sobreesfuerzo y mejorar la eficiencia vocal, es decir, lograr el máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo. A ello se suma la importancia de la prevención, todavía poco implantada incluso entre quienes más utilizan la voz profesionalmente.

Los especialistas recomiendan mantener una adecuada hidratación, evitar el carraspeo continuo, controlar irritantes como el tabaco, realizar descansos programados y utilizar sistemas de amplificación en entornos de alta demanda vocal.

“La voz no suele fallar por casualidad”, concluye la doctora Noemí Conill. “Muchas lesiones vocales son evitables si existe diagnóstico precoz, educación vocal y un tratamiento coordinado entre especialistas”. “En muchas ocasiones, y cuando todavía no hay lesión en las cuerdas vocales, realizar unas sesiones de logofoniatría para dotar al paciente de medidas ayudará en el futuro a que no se adquiera una lesión”, finaliza Laia Serra.

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