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Exposición

Hans Grass, el pintor que echó raíces en Formentera y dio la espalda al mercado del arte

El Museu Puget, en Dalt Vila, reivindica la figura del artista nacido en Suiza y afincado en la menor de las Pitiusas desde 1965 con ‘I en la mar, els somnis’, que se inaugura este viernes

La exposición, que han comisariado su hija, Tanja Grass, y la gestora del espacio, Elena Ruiz, reúne pintura, acuarelas y dibujos

El artista Hans Grass con uno de sus muchos retratos, ‘Die Blumenfrau’, que data de 1970.

El artista Hans Grass con uno de sus muchos retratos, ‘Die Blumenfrau’, que data de 1970. / Reinald Wünsche

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Maite Alvite

Maite Alvite

Ibiza

Hans Grass (Basilea, 1933 – Mainau, 1998), el creador al que el Museu Puget dedica su última exposición, no fue un artista al uso. Le apasionaba su trabajo, pero rehuía todo lo que tuviera que ver con el mercado del arte. Es por ello que es «un personaje poco conocido», que ahora el museo de Dalt Vila quiere reivindicar con la exposición ‘I en la mar, els somnis’, que se inaugura este viernes a las 19 horas en Can Comasema.

Son la propia gestora del espacio y directora del Museu d’Art Contemporani d’Eivissa(MACE), Elena Ruiz Sastre, y la hija del pintor, Tanja, las que han comisariado esta muestra, que reúne casi una treintena de pinturas sobre lienzo creadas entre 1962 y 1997, además de acuarelas sobre papel, la mayoría abstractas, y algún dibujo.

Es su familia la que ha cedido todas las obras de esta exposición, que se fraguó hace unos años cuando Tanja Grass invitó a Ruiz a contemplar las creaciones de su padre en el que fue su hogar hasta su fallecimiento, a orillas de s’Estany Pudent.

La última exposición que se le había dedicado a este pintor de nacionalidad alemana la organizó también su hija en 2018 en el Ajuntament Vell de Formentera. En vida, mientras residió en las Pitiusas, Grass expuso muy poco, de hecho Tanja no recuerda que hiciera ninguna muestra en Ibiza, aunque en Formentera en los años 60, al poco de llegar a la isla, sí exhibió su trabajo en la galería de Susan Ackermann.

«Tras esos inicios, Grass se autoexcluyó del mercado del arte y decidió vender obras más bien por encargo a un pequeño círculo de coleccionistas y amigos residentes en su mayoría en Renania- Westfalia, muchos con casas de verano en Formentera», cuenta Ruiz.

«A mi padre le encantaba pintar, pero no le gustaba ni vender ni exponer. En Alemania y en Suiza hizo alguna muestra y ya en los 60, en Formentera, al principio estuvo vinculado con la galería de Ackermann. Pero como la vida en la isla era tan económica eso le permitió vivir vendiendo muy poco y optó por eso. No buscaba enseñar su obra ni perseguía la fama, lo que quería era pintar y punto. Las galerías le parecían muy mercantilistas y veía rivalidades entre los diferentes artistas, y él no quería entrar en ese juego», explica Grass, que es gestora cultural y vive a caballo entre Barcelona y Formentera.

Un artista que podría haber sido tenor

Hans Grass, hijo de madre soltera alemana y padre suizo con orígenes judío-polacos, se crió con su abuela materna y sus tíos en el seno de una familia humilde, que cuando empezó la Segunda Guerra Mundial hizo desaparecer su partida de nacimiento para evitarle problemas.

Siendo un adolescente ya dibujaba, además de escribir, aunque él por entonces «quería ser tenor» y se apuntó al conservatorio de música. A los dos años decidió dejarlo para inscribirse en la Escuela de Artes y Oficios de Basilea.

En la muestra hay acuarelas abstractas. | TONI ESCOBAR

En la muestra hay acuarelas abstractas, además de pinturas y algún dibujo. / Toni Escobar

Fue en su época de estudiante, cuando, trabajando de camarero en el balneario de Baden-Weiler, conoció a su futura esposa y musa, Marie Juliane Troje, perteneciente a una familia de la burguesía ilustrada berlinesa que había tenido que huir de Alemania porque la madre era de origen judío y el padre formó parte de la resistencia contra Hitler.

El matrimonio, que sentía que no encajaba ni en el entorno familiar de Grass ni en el de Troje y que tenía espíritu aventurero , se trasladó a vivir a Suiza primero; luego al Lago de Como, en Italia; y después a La Camargue, en Francia. En la Semana Santa de 1965 la pareja visitó Formentera, tras la invitación de una antigua compañera de estudios de Grass, y le fascinó tanto la isla que se quedó a vivir allí.

Retratos, paisajes y bodegones

Prácticamente todas las obras que se exponen en el Museu Puget, hasta el 31 de diciembre, las creó en Formentera. La mayoría son retratos, que «es el tema central de su obra plástica», pero también hay paisajes de la isla y naturalezas muertas.

En opinión de Ruiz, la pintura de Grass «reivindica a los artistas tildados por los nazis de degenerados». En su obra, dice, hay «ecos de creadores expresionistas alemanes como Nolde o Kirchner» y también se trasluce «la alegría de vivir» que le produjo estar en Formentera. La espontaneidad de no poner límites a la hora de crear y «la explosión de colores» están muy presentes, dice, en ‘I en la mar, els somnis’.

Un libro

Tanja agradece profundamente a la directora del Museu Puget que haya hecho «una apuesta tan valiente por un artista que apenas se conoce». Asimismo, adelanta que acaba de ver la luz un libro con el mismo título que la exposición con textos de Elena Ruiz; de Stefan Padberg, otro de los hijos de Grass; y de la propia Tanja. La publicación ha sido posible gracias al apoyo del Consell de Formentera y de familiares del artista.

Tanja Grass, que confía que esta exposición en el Museu Puget sea el punto de partida para nuevas muestras, tiene claro que uno de sus proyectos personales más importantes es «mover» la obra de su padre.

Horarios

La exposición 'I en la mar, els somnis', de Hans Grass en el Museu Puget se podrá visitar hasta el 31 de diciembre. El horario de apertura en verano es de martes a domingo de 10 a 14 horas y de martes a viernes, de 18 a 21 horas.

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