Sant Antoni
Un nuevo paseo para la puesta de sol más famosa de Ibiza
El Ayuntamiento de Sant Antoni cumplió ayer con uno de los proyectos más ambiciosos de este mandato con la inauguración del bulevar Vara de Rey. Los negocios de la zona destacan que el nuevo espacio peatonal está favoreciendo un gran movimiento de personas desde el Passeig de Ponent hasta el centro del pueblo cuando concluye la puesta de sol.

Recorrido inaugural por el bulevar Vara de Rey. / J.A.Riera

Que el ocaso de Sant Antoni sea de los más conocidos internacionalmente tiene sus inconvenientes a las siete y media de la tarde. Quedan cerca de dos horas para que se ponga el sol y pega con tanta fuerza que no invita en absoluto a pasear por la calle. Así y todo, mientras la práctica totalidad del pueblo aún parece aletargado, a la espera de que empiece a refrescar, docenas de personas empiezan a reunirse frente al colegio Vara de Rey. Pese a la amplitud del espacio, sobre todo ahora que se ha liberado de coches, toda la multitud se amontona bajo cualquier sombra que quede disponible.
Apenas queda nadie que no se refresque con uno de los abanicos que va repartiendo el servicio de protocolo del Ayuntamiento de Sant Antoni y que llegan a recibirse como ayuda humanitaria. Abundan las autoridades, pero también vecinos que quieren conocer el nuevo polo de atracción de la localidad o se quedan atraídos por el espectáculo organizado para inaugurar, por todo lo alto, los 554 metros de longitud que conforman el bulevar Vara de Rey.
El paseo inaugural
Tras un año y tres meses de obras, alguno más de los previstos inicialmente, el Ayuntamiento de Sant Antoni por fin presenta oficialmente uno de los grandes proyectos de este mandato, con una inversión de 5,6 millones de euros. De esta cantidad, el Consell aporta 1,4 millones de euros a través del Plan de Inversiones Municipales; el Gobierno de España subvenciona con 1,2 millones a través de los fondos Next Generation de la UE, y el Govern balear, otro millón a cargo del Impuesto de Turismo Sostenible. El presupuesto final también tuvo que incrementarse en 800.000 euros para hacer frente al encarecimiento de los costes durante los trabajos.
Cuando pasan diez minutos de las 19.30 horas y animada por la organización, la multitud empieza un recorrido hacia ses Variades para conocer el nuevo espacio peatonal. A medio camino, pasada la calle Madrid y el Mercat Pagès, la romería se detiene para que las principales autoridades descubran la placa conmemorativa, en un hito de piedra erigido frente al colegio Cervantes. Los honores corren a cargo del alcalde, Marcos Serra; la directora insular de la Administración General del Estado, Raquel Guasch; el conseller de Turismo del Govern balear, Jaume Bauzà, y el presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí.

Panorámica del tramo final del bulevar hacia ses Variades. / Juan Suárez
Acto seguido, es hora de los discursos. «Esta inauguración no se limita a la renovación de una calle, sino que se crea un nuevo espacio para vivir, pasear y encontrarnos, que nos permita seguir construyendo el Sant Antoni que queremos», destaca el alcalde, que aprovecha para agradecer la paciencia que han mostrado los negocios de la zona durante los pasados meses de trabajo.
El gran objetivo del bulevar es crear una gran arteria que sirva para conectar la zona de ses Variades y el Passeig de Ponent con el West End y el casco antiguo de la localidad. Es decir, la zona litoral donde acuden en masa los turistas a contemplar la puesta de sol con el núcleo donde se concentra la oferta de restauración, «creando un recorrido natural que invite a descubrir nuestros comercios, restaurantes y el centro de Sant Antoni», tal y como valora Serra.
Las reacciones
A tenor de los negocios consultados por este diario, parece que están más que satisfechos con los resultados. El grueso de las obras ya había finalizado a finales de mayo, con lo que vecinos y turistas hace semanas que vienen disfrutando del nuevo espacio peatonal. La demora final para la inauguración se debió a que el Ayuntamiento estaba pendiente de recibir la conexión eléctrica para poner en funcionamiento los pilones que regulan el tráfico, de modo que solo puedan circular los vehículos autorizados.
«Estamos muy contentos porque ahora hay mucho movimiento de gente, sobre todo después de la puesta de sol», confiesa Lucía Muro, del restaurante Es Gerret. Muro se ha visto sorprendida por el gran número de residentes que pasea a diario por la vía: «Ahora hay mucha tranquilidad y dan ganas de pasear, pero antes, cuando estaban los coches, apenas pasaban vecinos por aquí en verano».
Al otro extremo del bulevar, en la esquina con la calle de la Mar, Nico Pascuali, del restaurante Amazonia, comparte la misma impresión: «Sufrimos varios meses por las obras, pero ahora pasa mucha gente al atardecer y lo estamos notando en la terraza».
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