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Mediación

Javier Wilhem, mediador, en Ibiza: "El miedo es lo que más agrava los conflictos. El miedo a hablar hace que no se resuelvan y escalen"

El doctor Javier Wilhem Wainsztein ofrece el seminario 'Atreverse a la mediación del siglo XXI: modelo mediación y cambio' en Casino Ibiza Sociedad Cultural este jueves a las 10 de la mañana

Javier Wilhem firma su libro 'Mediación y cambio'.

Javier Wilhem firma su libro 'Mediación y cambio'. / J.W.W.

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Samia Khenien

Samia Khenien

Ibiza

El doctor Javier Wilhem Wainsztein, director del máster en Mediación profesional entre 2012 y 2024 y Comisionado de Bienestar estudiantil de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), dará un seminario 'Atreverse a la mediación del siglo XXI: modelo mediación y cambio' en Casino Ibiza Sociedad Cultural este jueves a las 10 de la mañana.

Explíquenos, ¿qué hará en Ibiza?

Llevo muchos años de especialización en el ámbito de la mediación. Lo que he hecho es escribir un libro sobre técnica de mediación, que es el primero que sale después de 20 años. Lo que voy a hacer es una gira por toda España presentando el libro y trabajando con los profesionales de la mediación de cada sitio para que puedan incorporar estas técnicas en su práctica profesional. Lo que hacemos el jueves es un taller de técnicas mediadoras actuales en las cuales los mediadores y las mediadoras puedan intervenir en conflictos, sobre todo en conflictos en los que las emociones son importantes. Soy mediador y psicólogo, aporto la visión psicológica y las técnicas psicológicas para mediadores que vienen de otras disciplinas para que puedan trabajar en conflictos, sobre todo de familia, organizaciones, escuelas, donde el factor emocional es muy importante y determinante para que la gente pueda sentarse a hablar, llegar a acuerdos o pensar en una visión de salida a un conflicto actual.

¿Cómo influye este factor emocional en su trabajo?

En todos los conflictos en los que hay personas de por medio, las emociones están presentes. Uso técnicas para trabajar con las emociones y para que la gente pueda enfocarse en un cambio que sea posible y realista. Trabajo desde la psicología sistémica en mediación y esto tiene como principio ayudar a cambiar de forma saludable y de forma realista a las personas hacia una situación de convivencia en la cual puedan gestionar lo que les está pasando de una manera en la que no se hagan daño, sino que se cuiden. Y, sobre todo en casos de familia cuando hay niños o niñas de por medio, hay que tener más cuidado para que los progenitores puedan diferenciar su conflicto adulto y no hacer daño a los niños.

En todos los años que ha trabajado como profesional, ¿cómo ha cambiado y evolucionado la mediación?

La mediación ha evolucionado mucho desde que empecé hasta ahora. Empecé en el año 1995, hace ya 31 años, en Argentina, que es de donde vengo, y hace 26 años que vivo en España. La gente ahora ya sabe de qué se trata la mediación, mucha gente ha probado ya la mediación, y cada vez hay más conciencia, pero todavía falta trabajo por hacer, porque a veces la gente no sabe exactamente qué quiere decir entrar en un espacio de mediación. Ceo que lo más importante es entrar, que sepan que van a un lugar seguro, porque todo lo que van a hablar es confidencial, y un lugar confiable en el sentido de que se van a encontrar con un profesional especialista en gestión de conflictos. No entran a un sitio donde alguien les va a juzgar o a valorar lo que han hecho o lo que hacen, sino que entran a trabajar con un profesional que les acompaña, en un proceso que siempre es complicado.

Javier Wilhem posa con su libro 'Mediación y cambio'.

Javier Wilhem posa con su libro 'Mediación y cambio'. / J.W.W.

¿Hay conflictos más difíciles de resolver que otros? Por ejemplo, aquellos en los institutos.

No necesariamente, incluso diría al contrario: las experiencias que tengo en mediación, tanto con niños como con adolescentes, funcionan muy bien, porque a menudo son más flexibles que la gente adulta y les cuesta menos cambiar y salir del rencor, del rechazo o del reproche. Los adultos, a veces, nos enfocamos más en el reproche que en ver una solución al conflicto, por lo que diría que es más fácil mediar entre jóvenes.

¿Qué tiene que pasar para que la gente acceda a ir a un espacio de mediación?

Para ello uno tiene que conocer lo que es la mediación. Es importante que las administraciones públicas y los medios hagan difusión de lo que es la mediación. Que sepan que en una mediación se van a encontrar con un profesional preparado para ayudarles de forma imparcial, y de forma segura, a resolver el conflicto. Necesitamos más difusión, más conocimiento, y salir de la dinámica de pensar que si yo gano, tú tienes que perder. Cambiar ese aspecto cultural que nos han enseñado, que siempre que hay un conflicto hay alguien que gana y alguien que pierde. La mediación te demuestra que no, que se trata de encontrar una fórmula que sea cómoda y aceptable para todos, pero no siempre tiene que haber perdedores cuando estamos hablando de un conflicto. Al contrario, las personas tienen que salir fortalecidas y tienen que poder convivir con la situación en la que están.

¿Qué conflictos se repiten más a menudo?

Donde más he trabajado es en mediaciones de divorcio, también en mediaciones en organizaciones y en la universidad pública donde trabajo como comisionado para el bienestar estudiantil en la UPF, en Catalunya. Como comisionado me encargo de gestionar y resolver los problemas que tienen los estudiantes dentro de la universidad. Pero lo que trato es de poder intervenir en conflictos en los cuales la gente se enreda. Así que trabajo también con familias, en organizaciones, en empresas que tienen problemas entre trabajadores y que a veces les cuesta trabajar, o no pueden trabajar, por el conflicto interpersonal: intervengo para que puedan salir de esa situación de conflicto y entrar en una situación de diálogo que sea más productiva. Los conflictos que más se repiten son los conflictos de los adultos cuando se divorcian o se separan, que no saben diferenciar su problema particular en relación con lo que le pasa a sus hijos. Hay que entender que uno se puede divorciar de su pareja, pero no se tiene que divorciar de los hijos, sino que hay que ayudar a reconfigurar la familia. Otro de los escenarios más recurrentes son los conflictos vecinales: personas que viven en el mismo edificio o son del mismo barrio y tienen problemas. En vez de hablar con el vecino lo que hacen es ir y avisar o llamar a la policía. El problema de los ruidos es uno de los más recurrentes en mediación. Además, en las organizaciones el tema del miedo es el que más agrava los conflictos: el miedo a hablar hace que los conflictos no se resuelvan y escalen. De lo que se trata allí es justamente de crear espacios seguros para poder hacerlo de una manera más adecuada para que las personas realmente puedan expresarse.

Hay empresas que tienen problemas entre trabajadores y que a veces les cuesta trabajar, o no pueden trabajar, por el conflicto interpersonal.

Javier Wilhem Wainsztein

— Psicólogo y mediador

¿Qué técnicas usa usted?

Algo que siempre pregunto a la gente cuando vienen a mediación es qué les ha funcionado y qué no para resolver el conflicto. Por otro lado, teniendo en cuenta qué es lo que no ha funcionado, ayudarles a entrar en un espacio donde puedan hablar sin repetir aquellas cosas que no les han funcionado y que les han hecho mal, que les han hecho daño. Entonces, la gente entiende que la mediación es una oportunidad para resolver y no para complicarse más la vida.

¿Qué principios básicos tiene que seguir un buen mediador?

Están los principios de lealtad, en el sentido de ser imparciales: no favorecer ni perjudicar a nadie. El principio de una ética profesional que te haga trabajar pensando en el conflicto: esas personas, si siguen conviviendo, tienen que poder resolver el conflicto para ahora y para más adelante. También pensar que estamos trabajando con personas que están pasando una situación delicada, y un mediador tiene que tener mucha paciencia y escuchar con empatía. Es importante para que la gente sienta que pueda confiar y realmente contar lo que le pasa y dejarse ayuda.

¿Qué aspectos de la mediación puede incorporar la gente en su vida diaria?

Aprender que la convivencia hay que construirla y que no vamos a vivir mejor destruyendo, sino incorporando al otro. La clave está en entender que la mediación trabaja por la paz social, por la convivencia, por poder saber que aunque pensemos diferente, tenemos que poder vivir juntos. La gente tiene que comprender que uno puede vivir con alguien, sea como vecino, sea como familia, sea como compañero de trabajo, aunque no pensemos igual. No se trata de que piense igual que yo, sino de poder vivir en la diferencia. Al final, ¿estamos fortaleciendo la democracia con la mediación? ¿Estamos aprendiendo a vivir todos juntos sin destruir al que piensa diferente, sino integrándolo?

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