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Meteorología

"Aún tiene que venir el calor mortal": trabajadores de Ibiza al sol ante la subida de temperaturas

Trabajadores de la isla toman medidas como la hidratación constante, el uso de gorras y protección solar para sobrellevar las altas temperaturas

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Samia Khenien

Samia Khenien

Ibiza

"En julio y agosto es peor: un calor mortal", afirma Felipe Romero, repartidor de frutos secos mientras camina por la calle Periodista Francesc Escanellas con su carretilla y un par de productos para un establecimiento local del barrio de ses Figueretes. Igual que él, muchos otros trabajan bajo el sol, incluso en los meses de verano y en las olas de calor que empiezan a notarse en la isla, como la que se avecina a partir de este domingo. Socorristas, jardineros, barrenderos, basureros, repartidores, camareros, operarios... Aun con sus camisetas completamente empapadas de sudor, mueven el mundo sin darse más importancia.

Incluso así, reconocen la necesidad de tomar medidas contra el calor y el sol, especialmente en las horas punta. "Cuando hace calor tomamos medidas: tenemos un botijo de agua, un espacio de sombra...", asegura un trabajador de una obra en el barrio Los Molinos que prefiere no dar su nombre. La obra es uno de los sectores que más se ven afectados por el "calor mortal" que se repite cada año.

Unos turistas se protegen del sol bajo unas palmeras en Figueretas.

Unos turistas se protegen del sol bajo unas palmeras en Figueretas. / Vicent Marí

Los repartidores y barrenderos a pie

Carla, una de las barrenderas de Vila, que también trabaja en el barrio de ses Figueretes, explica: "El calor, por ahora, bien, los meses siguientes son más difíciles". Afirma que para sobrellevarlo "hay que hidratarse" y señala que lleva agua en su carreta, junto con el cubo y la escoba. También luce una buena gorra que resguarda tanto su cara como su nuca: "Hay que protegerse del sol, la ropa larga da más calor, pero así no te quemas mucho", afirma la joven. Lleva dos años como barrendera y asegura que julio y agosto son los meses más difíciles. Aun así, no ha tenido nunca ningún susto, algo que achaca a las medidas preventivas que toma. "Tengo horario de mañanas, por la tarde hace más calor. Hago una pequeña pausa para el desayuno y después todo seguido, las últimas horas son las más complicadas", reitera.

El repartidor Andrés Quirillo también toma medidas para paliar el calor: "Paro a las 14 o 15 horas para comer algo y coger fuerzas para terminar el día", asegura el joven. "Ahora empieza realmente", afirma sobre el calor que hace: "He notado un poquito el aumento de las temperaturas, pero aún se puede". Además, para él cualquier brisa es un alivio: "Por lo menos ahora corre el aire", señala sobre el viento que se deja sentir este sábado. Durante su jornada le toca caminar "de arriba abajo" todo el día: "Pero luego en la furgoneta estoy bien".

A Romero, por su parte, le parece que el calor es "impresionante" y que el aire acondicionado del coche "solo te hace enfermar": "Hay que bajarlo para que luego no te constipes", recomienda el profesional. Para soportar el calor toma "mucha agua" y en todo momento lleva gorra puesta, independientemente del trabajo que haga. Admite que dentro de los locales, los propietarios le suelen ofrecer algo "refrescante". Romero ha trabajado en diversos sectores: "Jardinería, en la obra, pintura, limpieza...", y asegura que el oficio en el que más calor ha pasado ha sido como jardinero. "Lo peor es jardinería, porque además de poderte cortar los brazos muy fácilmente, sobre todo con las palmeras, estás todo el día bajo el sol, sin parar". Romero es colombiano y lleva en Ibiza cuatro años. Asegura estar encantado con la isla: "Me gusta mucho porque hay mucho trabajo y se hace más dinero que en la provincia. Hay más variedad, vas haciendo de todo", insiste el repartidor.

Trabajadores en la playa

Los socorristas de la playa, atentos a lo que ocurre en el mar, van con las camisetas amarillas del uniforme puestas, gorras que les cubren la cabeza por todos los lados y gafas de sol. En ses Figueretes hay un puñado y ninguno puede atender a este medio dado que tienen que estar pendientes de que no ocurra nada grave. Quien sí atiende a Diario de Ibiza es el exsocorrista y actual hamaquero Agustín Mateo, que recorre las calas del barrio vigilando las tumbonas y sombrillas. "Me debería echar más crema", ríe el hombre, que lleva 14 años en la isla, 12 como hamaquero. Explica que en este trabajo pasa más calor que como socorrista, "porque hay más movimiento y más esfuerzo físico", aunque dice que tras tantos años ya se ha acostumbrado al calor: "Son 12 años trabajando en la playa y, quieras o no, lo soporto. Será porque tengo el cuerpo más aclimatado". Lo compara con andar por la arena: "Siempre voy descalzo y mientras la gente se quema, yo lo aguanto mejor: quizás sí me los quemo, pero puedo resistirlo. Después de tantos años haces callo".

Un socorrista vigila que nadie se ahogue en el mar.

Un socorrista vigila que nadie se ahogue en el mar. / Vicent Marí

Dice que a la hora de colocar las hamacas no pasa mucho calor, pero que "a partir de la una y media o dos" es cuando lo nota más. "Ayer, cuando me fui a comer, hubo muchísimo calor, luego ya va bajando", mantiene. El hombre trabaja en las dos playas, por lo que no puede estar bajo la sombrilla todo el día: "Paso gran parte del día caminando". Antes de llegar se ducha, baja con el pelo mojado a la playa, lo cual le refresca, y lleva su gorro de paja, además de intentar estar en la sombra siempre que no tenga que moverse de lado a lado. "Nunca he tenido un susto ni me he mareado ni nada, y eso que llevo 12 años en esto", celebra Mateo. Sobre si ha notado más calor en los últimos años asegura que no: "Va por rachas". Así, "en agosto siempre hace mucho calor", pero el resto del tiempo lo nota más o menos igual.

La temporada este año la ha empezado el primero de mayo: "Cuando empezamos en mayo, me acuerdo que hacía muchísimo calor y parecía que se iba a mantener así, pero luego bajó otra vez la temperatura. Y ahora estos días, este último par de días, ha subido de nuevo", explica Mateo. Está en la playa de ses Figueretes hasta finales de octubre, pero no en todas tienen los mismos meses de temporada: "Hay otras playas que terminan antes". Lleva un año en ésta, aunque estuvo trabajando en Cala Vedella y en s'Arenal con anterioridad.

Los camareros: de arriba para abajo

Benjamín Savalís, camarero y barra de Taberna del Sol, se encuentra preparando el restaurante para cuando lleguen los comensales. "En la barra se sufre mucho más", asegura el joven sobre el calor que puede llegar a hacer en el espacio: "Más porque no podemos tener el ventilador puesto, por ley", dado que no puede haber corrientes de aire directas sobre alimentos ni bebidas. Asimismo, en la sala en general también lo pasa peor que fuera, aunque pueda pegar más el sol, sobre todo cuando tienen mucha gente. "El calor ya ha empezado: hace 20 días que hace bastante", nota el camarero.

Benjamín de la Taberna del Sol anda por la terraza del restaurante.

Benjamín de la Taberna del Sol anda por la terraza del restaurante. / Vicent Marí

Para lidiar con ello asegura que toma "mucha agua" y que se trae "alguna camiseta de repuesto, por si se suda de más". Con los toldos y los ventiladores de fuera también se pueden refrescar algo, además de que por la tarde "suele haber un poquito de viento, así que se lleva bastante bien, se tolera", finaliza.

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