Playas de Ibiza
"Los clientes vienen, dan vueltas y se van": el cierre del 'parking' de Talamanca condena a los empresarios de la playa de Ibiza
El 'parking', de titularidad privada, se cerró a finales de mayo de este año

Jerónimo Marín Palacios
Es mediodía en la playa de Talamanca y da la sensación de que la playa está a medio gas. Es miércoles pero tampoco se puede aparcar. Una playa que muchos residentes de Vila deciden evitar en ciertas franjas horarias por su saturación, este año es la elegida por apenas unos pocos. Tras el cierre de uno de los aparcamientos, en concreto el que está situado en la calle de acceso a la playa desde las avenidas de Joan Carles I y 8 d'Agost, en el otro, situado justo frente a la playa, quedan pocas plazas libres, y muchas están ocupadas por vehículos de trabajadores de los restaurantes de la zona.

Imagen del parking privado de Talamanca, cerrado desde mayo / Vicent Marí
Lo que otro año podría haber parecido una majadería, conseguir una mesa para cuatro en un chiringuito de la playa de Talamanca sin tener que reservar, este año es algo que podría darse cada día. La playa no es una alfombra de personas con parches de arena aquí y allá: el mar está revuelto y los que han venido a tomar el sol son pocos. Muchos han llegado en autobús, taxi, VTC o chófer privado, si son turistas; en bicicleta o patinete eléctrico, si son locales. Algunos, muy madrugadores, han podido acudir en coche.
Los vecinos
"Ahora veo menos gente. Los restaurantes no están a tope, como normalmente. Y sin embargo las calles aledañas están saturadas. Quizás porque aquí ya no hay posibilidad de estacionar", comenta Luis, un vecino de la zona. "He oído que el alcalde quiere poner una zona de aparcamiento de pago. Me parece abusivo. Me parece un fin recaudatorio en su totalidad. Que hagan más política para el ciudadano y que dejen de tocarnos el bolsillo", aprovecha para añadir, en referencia a la nueva zona azul que plantea el Ayuntamiento de Ibiza.
Nahuel López, un trabajador de la zona, se considera un "daño colateral" de la falta de aparcamiento. "Tengo mi despacho y trabajo aquí y también somos damnificados colaterales debido a la falta de aparcamiento. No sé en qué situación está este parking, pero con la llegada masiva de turistas y con la gente que trabaja y la apertura de nuevos locales, evidentemente y objetivamente, afecta", explica en relación a la zona de aparcamiento cerrada.

El aparcamiento está situado en el carrer d'Alahueth, junto a la playa / Vicent Marí
Los empresarios
Los hosteleros muestran una gran preocupación por el cierre de este parking. Juan Marí, del Restaurante Hostal Talamanca, cuenta: "El otro día vino un cliente con su mujer y otra invitada, el señor dejó a las mujeres en el restaurante y a la media hora volvió y la mujer le preguntó: '¿Dónde has estado tanto rato?' El hombre tuvo que ir al Club Náutico a aparcar porque por aquí no encontró sitio. Estuvo media hora para poder llegar". Asegura que recibe muchas cancelaciones de reservas de clientes que se marchan sin comer porque no son capaces de aparcar en la zona. Pero no es el único.
Aída Torres, del restaurante Es Llaüt d'en Marc, confiesa que la situación está llegando a un punto límite: "Nos está afectando demasiado porque la gente no puede venir, no puede aparcar. Para los trabajadores también es complicado, porque somos muchos restaurantes, muchos trabajadores. Ya solo con ellos se ocupan bastantes de las plazas de parking que hay en Talamanca", apunta. En cuanto a las posibles soluciones, hace un guiño al Consistorio: "Yo digo que, si se puede hacer bien hecho un parking privado como hay en es Pratet, en vez de tener este cerrado, y dar un servicio a la playa, nos harían un favor. O tener a alguien que vigile ese parking para que la gente pueda venir". Y añade que la situación afecta también al turista que se aloja en alguno de los establecimientos hoteleros de la playa: "La gente se da la vuelta, no viene y nos está afectando a la playa y a los restaurantes en general, incluso a los turistas que se alojan en el hotel y alquilan un coche".

Grandes piedras colocadas en la entrada del aparcamiento para impedir la entrada / Vicent Marí
Rebeca Muntaner, del restaurante Alma, pide ayuda para salir del escollo: "Nos está afectando muchísimo a nivel de facturación y a nivel de trabajadores, que ni siquiera pueden acceder a su puesto de trabajo y los clientes nos llaman para cancelar reservas. Estamos solicitando un poco de ayuda porque no sabemos hasta qué punto vamos a poder aguantar esta situación", expresa con indignación. También apunta a las cuatro plazas destinadas a personas con movilidad reducida: "Están ocupadas por trabajadores o por turistas extranjeros, no por la gente que las necesita".
A pocos metros, un nutrido grupo de personas participa en el programa social 'Un Mar de Posibilidades', que lleva a cabo el Club Náutico Ibiza. Se trata de una iniciativa que acerca a personas procedentes de asociaciones, centros de día, residencias y talleres ocupacionales a las actividades acuáticas. Muchas de esas personas tienen movilidad reducida y necesitan esas plazas para estacionar. El compañero de Rebeca, Alexandre Aguilar, apunta el hecho de que la terraza está prácticamente vacía y falta poco para la hora de comer. "Es el primer año que estamos sin este parking. También es el primer año que veo la playa tan tranquila. Antes venía mucho aquí a echar el día y este es el año que más vacía veo la playa y la verdad es que da pena", comenta preocupado.
Carreteras saturadas y poco aparcamiento
Este problema se suma a otros también relacionados con la movilidad. El pasado lunes se reunió la Mesa de Movilidad de Ibiza, donde se detalló que este año, gracias a la limitación de vehículos, han llegado 2.500 unidades menos a la isla. El presidente del Consell, Vicent Marí, defendió la medida, que calificó de "necesaria", y dijo que está dando sus frutos. Aun así, reconoció uno de los problemas que sufre toda la población: "Cuando hay saturación es que algo no se está haciendo bien", afirmó, y adelantó que las políticas se irán adaptando a medida que vayan surgiendo problemas y necesidades.
La semana anterior, el alcalde de Vila, Rafael Triguero, cedió ante la presión vecinal y decidió cancelar el controvertido proyecto de construir un aparcamiento subterráneo en Sa Real. Apenas unos días después, reabría el aparcamiento disuasorio de sa Joveria, a las puertas de la ciudad, tras el desalojo de cientos de personas trabajadoras que vivían en infraviviendas y autocaravanas. En el extremo occidental de la isla, en Cala d'Hort, los problemas de aparcamiento se han visto agravados tras el cierre del parking por parte del Ayuntamiento de Sant Josep.
