Gastronomía
Camilla, de Ibiza, en la final de 'Masterchef': la reina del gluten quiere montar un bar en Dalt Vila
La italiana confiesa sentir "felicidad absoluta" en el momento en el que los jueces confirmaron que es una de las cuatro finalistas de la edición

Camilla levanta los brazos para celebrar su paso a la final de 'Masterchef'. / RTVE

Se veía venir. Pero no por ello Camilla Angelucci, la italiana residente en Ibiza desde hace décadas que participa en 'Masterchef', estaba tranquila. La noche del lunes fue una de las más tensas y con más nervios que se han vivido en la edición del talent de cocina, que el próximo lunes emitirá la gran final. Y en ella estará la representante de la isla, que se enfrentará a los otros tres clasificados (Chambo, Carlota y Annie) para alzarse con la victoria.
Camilla celebró como nunca, gritó como nunca y abrazó a sus compañeros como nunca cuando los jueces, tras la prueba por equipos, dijeron su nombre, asignándole el paso a la final. Pero comencemos por el principio. La noche se inició haciendo soñar a los cinco semifinalistas. Gracias a la inteligencia artificial el programa mostró cómo serían los proyectos soñador de los concursante, esos que, a lo largo del programa, han ido perfeccionando y detallando. El de Camilla, Sentir, un bar con comida rica "y musiquita" que tiene muy claro dónde le gustaría abrirlo: "En el casco viejo de Ibiza", explicó la italiana, que confesó que las imágenes de IA se acercaban "mucho" a su local soñado.
La italiana se atreve con la grulla de origami, el plato más difícil de Rasmus Munk
Pero el sueño duró poco y comenzó la pesadilla. En la primera prueba los cinco aspirantes tuvieron que enfrentarse a la cocina holística y replicar algunos de los platos más emblemáticos del chef danés Rasmus Munk (dos estrellas Michelin y ganador dos veces del título The Best Chef) del popular Alchemist: 'What came first', una cabeza de gallo inspirado en un cuadro de Pablo Picasso en el que debían deshuesar la cabeza, prensar la piel, hornear hasta que estuviera crujiente y rellenarla con queso, hierbas y flores; '1984', una réplica del ojo del propio chef inspirado en la novela de George Orwell en cuya pupila se alternaban capas de diferentes preparaciones con quisquillas, guisantes y pistacho, y, por último 'A wish for peace', el más bonito de todos, un helado de arroz tostado coronado con una grulla de origami comestible.
Annie, la mejor en la última prueba del programa anterior debía asignar los platos, para lo que preguntó a Rasmus por la dificultad de cada uno. En un primer momento, decidió entregarle a Camilla uno de los fáciles, sin embargo, fue la propia italiana la que reclamó quedarse el más difícil, el postre. "Hay que arriesgarse. Tengo ganas", señaló. La prueba inicial partía con un aliciente más: el mejor conseguiría un viaje de cuatro días a Finlandia con una cena, obviamente, en el Alchemist.
Aunque la grulla de origami le dio un poco de trabajo a Camilla, sacó el plato adelante e, incluso, los jueces le dijeron que los sabores estaban bien y la felicitaron por su actitud. De hecho, ella y Annie fueron las dos mejores de la prueba, aunque finalmente la victoria fue para Annie, a la que Camilla dio un gran abrazo.
La prueba de grupo era definitiva. De ahí saldrían los primeros finalistas. Y de ahí las tensiones que se vivieron desde el primer momento en una prueba en la que Carlota, cosas del azar, tuvo que enfrentarse a la doble capitanía durante el cocinado en el restaurante Barro, del chef Carlos Casillas, el más joven en obtener una estrella Michelin con apenas 24 años. Los equipos que hizo Carlota no sentaron muy bien entre sus compañeros, que la acusaron de "estratega". Y es que los jueces ya advirtieron de que aunque era una prueba de grupo la valoración sería individual. A pesar de todo, Camilla y Champo, equipo azul, que debían preparar los platos 'alubias y pan negro' y 'trigo y calamar', decidieron tomárselo con filosofía y apoyarse. Todo lo contrario de lo que pasó en el equipo rojo, formado por Annie y Pepe ('pasta, cítricos y faisán' y 'flan de maíz, cebada y trufa negra'), en el que éste estuvo, desde el primer instante, con una actitud negativa y una rabia que acabarían condenando sus preparaciones.
Camilla se confiesa con Chambo entre nubes de gluten: "He cambiado mucho desde que estoy aquí"
Mientras cocinaba, Camilla se confesó con Chambo: "He cambiado mucho desde que estoy aquí. He aprendido mucho. Soy menos agresiva, soy otra". Además, explicó que el hecho de estar "tan a la defensiva" como se vio en los primeros programas escondía, en realidad, la necesidad de cariño. "Pero mira cómo doy amor", le dijo a Chambo lanzándose a darle un abrazo. La pareja se vino aún más arriba en su buen ambiente cuando el chef pasó a vigilar cómo iban las elaboraciones y les felicitó. A Chambo por el sabor del caldo, aunque tenía defectos, pero sobre todo a Camilla, que se encargó de una de las elaboraciones más difíciles: las nubes crujientes de gluten. "Estoy alucinado", le dijo el chef. "Vaya currazo", le comentó la juez Marta Sanahuja. "Fantástico", comentaron los comensales cuando probaron el plato.

Los cinco semifinalista, al inicio del programa. / RTVE
Llegado el momento del veredicto. Los halagos al trabajo de la italoibicenca continuaron. La habían visto cómoda y tranquila a pesar de la complicación. Ella misma confesó que le había "encantado" la prueba y, ya en un aparte, cruzaba los dedos y confiaba en, con esas valoraciones, tener un pie "en la final". Algo que confirmaban, poco después, los jueces. Pepe Rodríguez comunicó a los aspirantes que Annie y Camilla eran las primeras finalistas de la edición. Camilla saltó, gritó y levantó los brazos antes de abrazarse a Annie. Cuando le preguyntaron en quién pensaba en ese momento su respuesta fue tajante: "Pienso en mí, nunca lo he hecho y quiero confiar más en mí".
Ya en plató, donde Pepe, Chambo y Carlota debían enfrentarse a la prueba de eliminación, en la que uno de ellos se quedaría a las puertas de la final, Camilla confesó sentir "felicidad absoluta". Además, reconoció que el paso por el programa le ha servido mucho: "Para aceptarme a mí y a los demás. Antes me picaba mucho y aquí he aprendido que la gente a veces no dice las cosas para molestarte. Me he endulzado, he ganado seguridad y he aprendido a empatizar", afirmó antes de subir a la galería para ver quiénes de sus compañeros les acompañarían en la final de 'Masterchef' del próximo lunes.
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