Cranc Ibiza Festival | Soleá Morente Cantante
La artista Soleá Morente, en Ibiza: «Llevar el apellido Morente fue y sigue siendo un arma de doble filo»
Uno de los platos fuertes de Cranc Ibiza Festival, que se celebrará este jueves a partir de las 18 horas en el escenario de Venice Bay, en Cala de Bou, es la actuación de Soleá Morente
La hija mediana de la bailaora Aurora Carbonell y del cantaor Enrique Morente, uno de los mayores renovadores en la historia del flamenco, desgranará temas de toda su trayectoria, pero, sobre todo, de su último trabajo, ‘Sirio B’, que ha producido en colaboración con Guille Milkyway, líder de La Casa Azul

La de este jueves será la primera actuación de Soleá Morente en Ibiza. / Neelam Khan Vela

El de este 18 de junio va a ser su primer concierto en Ibiza. ¿Qué sensaciones tiene?
Me hace muchísima ilusión. Hasta ahora no había tenido la oportunidad y sabía que en algún momento me llegaría porque casi todo el mundo que conozco ha tocado en Ibiza. Formar parte del Cranc Ibiza Festival me apetece muchísimo y tengo muchas ganas y curiosidad de conocer el lugar, actuar allí y ver qué sensaciones se crean con el público.
¿Quiénes le van a acompañar sobre el escenario?
Me acompañará a la guitarra eléctrica y flamenca y a los coros Gonzalo Navarro, que es un musicazo onubense increíble que también toca con mi hermana Estrella. Últimamente es mi mano derecha, llevo girando con él tres años. Luego llevaré, al set de electrónica, a Javi Martín, líder del grupo The Low Flying Panic Attack. ‘Sirio B’ es muy electrónico y tenía que llevar un elemento para disparar bases y mezclar la voz con los efectos. Entre los tres haremos un recorrido por los diferentes proyectos.
Entonces, ¿el repertorio no se va a limitar a su último disco?
Sobre todo me centraré en ‘Sirio B’, pero, además, interpretaré temas de otros discos como ‘Baila conmigo’ y alguna canción de ‘Mar en calma’. También caerá alguna rumba.
Ha bautizado su último proyecto con el nombre de una estrella, ‘Sirio B’, no sé si con el propósito de establecer una conexión con el álbum ‘Omega’, que su padre, Enrique Morente, lanzó hace tres décadas.
Todo lo que hago está conectado de alguna manera con el amor y la admiración que siento por mi padre. Es una constante que siempre estará, pero, concretamente, ‘Sirio B’ tiene muchas lecturas que podrían conectarlo con Enrique Morente. Una de las canciones de este álbum, ‘Mercurio y seda’, es un homenaje directo a ‘Omega’, porque estamos cantando el poema de Lorca que lleva ese nombre y, además, hemos cogido la voz de mi padre que pertenece a ese trabajo.

La hija mediana de Enrique Morente y Aurora Carbonell cantará en Cala de Bou de la mano de Cranc Ibiza Festival. / Neelam Khan Vela
¿Qué ha significado para usted poder unir su voz a la de su padre en una canción?
Ha sido una de las cosas más bonitas que me han pasado en la carrera. Tenía algunas grabaciones con mi padre, pero no he podido disfrutar de lo que es la carrera en solitario con él y tenía esa espinita clavada. Hoy, gracias a las nuevas tecnologías, que ya que están utilicémolas también a favor y no solo en contra del desarrollo humano, ha sido posible esta colaboración con Enrique Morente. Estoy feliz y la verdad es que me hace mucha ilusión ver cómo gente de todas las edades responde cada vez que llega el momento en el concierto de lanzar su voz y que nos acompañe. Es muy emocionante, me llena de orgullo, de inspiración, de motivación y de ganas de seguir adelante.
¿Qué cree que pensaría su padre al escuchar cómo ha hecho suyo ‘Omega’ introduciendo esa mezcla de techno y house?
Me lo pregunto mucho. Parece que le estoy viendo con esa risilla pícara que de vez en cuando le salía cuando uno se salía un poco de la norma y se atrevía a hacer cosas especiales. Espero que allá donde esté, le esté gustando. Era un hombre muy avanzado, muy moderno, muy revolucionario, que no se asustaría para nada de lo que hemos hecho Guille (Milkyway ) y yo. Al revés, creo que le gustaría, porque él estaba bastante a la última en todo lo que fuese hermanar el flamenco con otras maneras de hacer música y de expresarse, siempre que se hiciese desde el respeto y desde el amor. Esa ha sido mi máxima siempre, dirigirme a la figura de mi padre desde el respeto y con todo el amor del mundo.
Usted, en especial, comparte con su padre la filosofía de experimentar mezclando el flamenco con otros estilos.
Sí. Es un método de trabajo basado en la experimentación, partiendo de nuestra base, lo que es nuestra genética, nuestra cultura y nuestra educación, que es el flamenco. Hablo en plural porque lo comparto con mis hermanos. Aunque yo he sido la que más ha tirado por esta vía de la experimentación, es algo que nos han inculcado desde que éramos pequeños. He heredado esa visión que Enrique Morente tenía de investigar, de trabajar en el laboratorio, como él decía, con el toque, con la palma, con los ritmos y con los cantes y llevarlos a otros ambientes, a otras atmósferas y ver qué resultado se producía. Eso me fascina y me posibilita el hecho de dedicarme a la música, porque, a lo mejor, como cantaora tradicional sería otra artista diferente.
¿Se considera más cantante que cantaora?
Sí, me considero más cantante y compositora y muy admiradora del cante flamenco desde que era chiquitita. En otras ocasiones sí que he dicho cantaora, pero en este momento de mi vida me considero cantante.
En ‘Sirio B’ hay rumba, cumbia, dancehall, electrónica y pop fusionados con su raíz flamenca. ¿Hay algún estilo musical que le infunda tanto respeto que no se atreva con él?
Por ejemplo, la música clásica. Estudio lírica con mi profesora de voz, Marina Ferrer, que es una gran cantante de jazz. Podría ser soprano y me interesa muchísimo, pero todavía no me he atrevido a hacer algo con ello. Me gusta trabajar con la voz como un elemento que está vivo y que tiene la capacidad de adaptarse y de transformarse según cómo la coloques y según vayas utilizando los resonadores. Me parece fascinante como la voz puede cambiar según el género y estoy trabajando en ello.
Hemos citado varias veces a su padre, pero quería preguntarle cómo han influido en su vida y en su arte tanto Enrique Morente como su madre, Aurora Carbonell.
Por separado son dos seres excepcionales, extraordinarios, con una sensibilidad exquisita y cuando se juntaron hicieron un equipo precioso tanto en la vida, creando una familia, como en el plano artístico, porque se retroalimentaban mucho. Mi padre contaba con mi madre para casi todo, necesitaba su punto de vista. Componían juntos, estaban muy unidos y eso lo compartían también con mis hermanos y conmigo. Los tres hemos salido artistas y todo lo que hemos aprendido con ellos es para nosotros algo determinante. A día de hoy mi madre está presente en todos los discos que hacemos. A veces nos regaña, le tememos un poco, es como todas las madres, muy protectora, pero su criterio para nosotros es fundamental.
«Pertenecer al clan Morente siempre lo he visto como un favor del universo que tengo que agradecer»
Aunque, a todas luces, pertenecer a un clan flamenco tan importante como los Morente ha sido un acicate artístico, ¿en algún momento también ha podido suponer un peso?
Sí claro, en algún momento, al principio, sobre todo, daba bastante miedo. Pertenecer a este clan siempre lo he visto como un favor del universo, como algo a lo que tengo que estar agradecida porque si yo no tuviese este apellido ilustre, a lo mejor, no hubiese tenido un altavoz para ser escuchada. Pero, por otra parte, sí que es verdad que mis inicios, especialmente, fueron bastante cañeros porque la comparación era inmediata y las expectativas también, cosa que entiendo. Por tanto, sí fue un arma de doble filo y lo sigue siendo, lo que pasa es que una va adquiriendo oficio y vida y lo va colocando en su sitio. Me gustaría que la sociedad funcionase de otra manera. Yo no tengo niños todavía, pero si algún día los tengo, a ellos y a mis sobrinos les trataría de quitar todo este tipo de prejuicios y les animaría a que sean ellos mismos. Es una pena que muchos artistas se queden por el camino por miedo a este tipo de observaciones y comparaciones.
A su juicio, ¿qué papel tiene que tener el arte en la sociedad?
Creo que después de la vida, que es lo más importante, va el arte porque es su imitación más fiel. A través de él, el ser humano va moldeando su sensibilidad. Es lo que nos ayuda a entendernos a nosotros mismos y a los demás. Es el refugio del alma. En mi casa es fundamental. Deberíamos de cuidarlo.
Hace unos años ejerció de actriz de teatro. ¿Tiene alguna propuesta como intérprete en el horizonte?
Me encantaría, la verdad, porque me lo pasé genial con esa aproximación al teatro y aprendí cosas que me sirvieron mucho para la música. Si no me llaman ya me inventaré yo algo porque me gustaría seguir profundizando en esa faceta y tengo alguna idea por ahí que creo que puede ser bonita.
También está metida de lleno en la Fundación Enrique Morente. ¿Qué proyectos hay a la vista?
Es un proyecto apasionante en el que cada uno tenemos nuestro papel. Yo me ocupo más de la programación artística y de la protección del legado de nuestro padre. Para este año estamos preparando varias acciones culturales, entre ellas, una para celebrar el 30 aniversario de ‘Omega’ y un videopodcast. Además, después del verano abriremos en Granada Casa Morente.
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