Apicultura
La denominación de origen Mel d’Eivissa solo produjo 95 kilos en 2025
Solo tres apicultores figuran censados actualmente dentro de la DOP de miel ibicenca | De los casi cien kilos producidos el pasado año, solo fueron comercializados 26 | En 2022 se produjeron 12.588 kilos

Un momento de un taller para apicultores celebrado en 2024. / JA RIERA
Año 2022: la conselleria balear de Agricultura, Pesca y Medio Natural indica en un informe estadístico que la producción general de miel y cera en Ibiza alcanza los 12.588 kilos y que su precio en el mercado es de 201.937 euros, es decir, el kilo de miel cuesta por entonces unos 16 euros. Año 2025: después de un par de años en vigor de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Mel d'Eivissa, la producción certificada es de solo 95 kilos y de ella solo se comercializa una cuarta parte, 25,85 kilos, según los datos publicados por la dirección general de Calidad Agroalimentaria y Producto Local en su diagnosis de 2025. A unos 60 euros por kilo, que es el precio que el presidente de la Associación d’Apicultors de Eivissa, Vicent Marí, calcula que tiene ese producto de alta calidad, el fruto de su comercialización no pasa de los 1.551 euros.

Abejas de una colmena de Eivissa en una imagen de archivo. / JA RIERA
Y esos 1.551 euros quedan muy lejos también de las estimaciones que se hicieron en 2021 desde el Instituto de Calidad Agroalimentaria del Govern y que aún publica en su web: «En 2020, la producción fue de 12.600 kilos de miel de Ibiza con un valor de mercado de 315.000 euros». Por entonces había 124 apicultores asociados con un total de 3.255 colmenas: en 2025, y según datos de la conselleria balear de Agricultura, solo había ocho apicultores y 589 colmenas censados en la DOP Mel d’Ibiza. Llama la atención la disparidad de datos y precios (a 25 euros el kilo, en este caso) de un año a otro, pero son los que maneja el Ejecutivo.
De 12.000 a un centenar de kilos
También quedan lejos esos 1.551 euros de otro cálculo que se hizo desde el Govern balear en una nota de prensa remitida el 17 de noviembre de 2023, fecha en que fue aprobado el pliego de condiciones de la DOP Mel d’Ibiza y el reglamento del Consejo Regulador de ésta: «El valor económico total de la producción de la miel de Ibiza es de unos 187.500 euros anuales, según datos de 2021, año en que la asociación de apicultores tenía 113 asociados que gestionaban 3.617 colmenas, con una producción de 7.500 kilos de miel». Aquí también sale a 25 euros el kilo.
Todas aquellas cifras quedaron reducidas a la mínima expresión desde que empezó a distinguirse entre miel de Ibiza con DOP y sin DOP. En 2023, la producción de «miel certificada» fue de 110 kilos (50 de miel de primavera, 40 de verano y 20 de otoño); en 2024 bajó a 106 kilos (48 de primavera, 28 de verano y 30 de otoño), y aún descendió más en 2025, cuando fue de 95 kilos (55 de primavera y 40 de verano; de otoño no hay datos), según la dirección general de Calidad Agroalimentaria y Producto Local. Paralelamente, también ha descendido progresivamente su venta. En 2023 fueron comercializados 105 kilos de «miel certificada»; en 2024, 51 kilos, y en 2025, únicamente 25,85 kilos.
Los números de la DOP
3 apicultores figuran actualmente en la DOP Mel de Ibiza. En 2024 eran diez y en 2025, ocho.
95 kilos de miel fueron producidos en 2025, de los que solo se comercializaron 25,8 kilos.
60 euros es el precio al que se vende el kilo de miel con DOP de Ibiza, según Vicent Marí.
124 apicultores había asociados en 2020. La producción de miel de entonces estaba tasada en 315.000 euros.
¿Qué ha pasado con la miel restante, con esos más de 12.000 kilos que, globalmente, se producían a comienzos de esta década en la isla y que se han reducido a solo un centenar en los registros de la DOP? ¿Han desaparecido? ¿No hay más miel en la isla? No teman, que ni se ha producido un holocausto de abejas ni su miel se ha desvanecido: los apicultores la siguen extrayendo, pero la mayoría la comercializa fuera del canal de la denominación de origen y sin incluir en sus frascos que es made in Ibiza, pues los pliegos de condiciones de la DOP lo prohíbe. Incluso los propios asociados a la DOP no venden toda su producción con este sello, como admite el mismo presidente de la Associació d’Apicultors.
Aviso en 2022
En septiembre de 2022, este diario ya publicó un reportaje (‘Los apicultores de Ibiza, a la gresca por la denominación de origen’) en el que técnicos y apicultores avisaban de que esto podría ocurrir debido a las restricciones que incluía la DOP en su tramitación legal, pues, de seguirse a rajatabla, pocos podrían formar parte de ella debido a su estricto articulado. De hecho, de los ocho apicultores censados en esta DOP en 2025, solo quedan en estos momentos tres, según confirma Vicent Marí. Uno de ellos es el propio presidente de la Associació d’Apicultors y de su Consejo Regulador. E impulsor de la DOP.
«Una cosa es la producción de la miel en Ibiza y otra es la que el productor quiere registrar», apunta Marí: «Se da el caso de un productor que solo quiere registrar miel certificada, toda la miel que producen sus abejas. Por contra, otros, de los 500 kilos que producen sus abejas, solo quieren registrar 50 kilos o 25 kilos. De ahí esa disparidad de datos [entre lo que se producía hace cuatro años y lo que se vende como DOP]. No toda la miel que se produce en Ibiza se corresponde con la de productores que están adscritos al Consejo Regulador». Claro, porque en 2025, por ejemplo, solo estaban integrados en ella ocho del más de un centenar de apicultores que hay en Ibiza.
De diez a tres apicultores en la DOP
Y fueron más en sus inicios: «Había en un principio diez [en 2024 censados en la DOP], luego se tuvo que sacar a uno fuera por razones que ahora no vienen al caso». ¿Y actualmente?: «Hoy hay tres, pero en cuestión de 15 o 20 días, aproximadamente, habrá unos 16», anuncia. Ese aumento, asegura, se debe a que «hay un verdadero interés» en estar dentro de la DOP: «Los compañeros ven que no es lo mismo estar en primera división de honor que en regional, por lo que están pidiendo entrar», según el presidente de la Associació d’Apicultors. Esos 16 que calcula que habrá en menos de un mes representan un 13% de todos los apicultores que había en 2020.
En cuanto a la escasa producción, indica que los 95 kilos de 2025 fueron recogidos por cinco apicultores: «Ha habido alguno que ha intentado registrar [su miel en la DOP], pero no ha podido porque la que presentó a laboratorio no cumplía los requisitos del pliego de condiciones», bien por niveles altos de sacarosa o por su color. ¿Ha cumplido sus expectativas pese a esa producción tan escasa, a que solo haya en estos momentos tres adheridos y a que el valor de la comercialización ni se acerque remotamente a los 187.000 y 202.000 euros en que fue tasada a comienzos de esta década? «Sí, se han cumplido porque una miel que se ha vendido hasta 2024 a entre 25 y 30 euros el kilo, ahora se vende a 60 euros el kilo, gracias al impulso que le ha dado la marca de calidad», indica Marí.
¿Y por qué cree que la producción de la DOP es residual en comparación con la general? «Porque hay productores -comenta- que solo quieren registrar un determinado porcentaje. Es la misma miel, pero solo quieren registrar una parte. ¿Por qué? No lo sé. Eso es una cuestión de cada productor. Yo mismo prefiero registrar mitad y mitad, porque hay que esperar la analítica y el cumplimiento de una serie de parámetros fisicoquímicos». Esto último explica parte del problema: «Como de un kilo que se produce hay diez de demanda, la venta es rápida», indica Marí, sin referirse a la DOP en concreto: «Tal vez los apicultores no pasan por la DOP debido a esa venta rápida, o tal vez porque la DOP es muy joven todavía y se tiene que consolidar». El propio Marí solo vendió como DOP en 2025 una parte de su miel: «Un porcentaje, al principio, porque pensaba que no la podría registrar. Había dos parámetros (conductividad y sacarosa) que no cumplían. No los registré y pasaron al canal tradicional».
Antonio Boned, presidente de la Agrupació de Defensa Sanitària (ADS) Apícola Amics Apicultors d’Ibiza, considera, por su parte, que el pecado original de la DOP es cómo se gestó, tal como su asociación ya avisó en 2022, poco antes de que se creara: «La denominación de origen se hizo de una forma bastante especial. Se llevó adelante sin consultar a nadie ni a nada. Fue un despropósito . Es correcto que se haga si se quiere hacer, pero con consenso». Recuerda que, «en un principio, eran varios apicultores los que se apuntaron a la denominación de origen, pero al final se han ido yendo».
«Costes añadidos muy elevados»
«No sé -señala- cuántos quedarán, porque tiene un coste muy elevado y unos requisitos bastante complejos. Para poder tener una miel certificada con denominación de origen protegida y que puedas poner que es miel de Ibiza en el tarro, tienes que cumplir unos requisitos. Tiene unos costes añadidos muy elevados para lo que representa el negocio de la miel en la isla». Y el gasto no compensa porque «hay apicultores que pueden venderla igualmente incluso sin que se haga referencia a la marca de denominación de origen de Ibiza». La venta rápida a la que se refería Vicent Marí. Para una producción de 50 kilos de miel, «pocos se van a apuntar en la DOP, porque no es rentable: por los controles, porque hay que pagar, porque hay que trasladarla a sitios concretos para poderla decantar». ¿Y en su caso? «No me compensa. Yo la vendo a mis amigos y ya está. Y todo el mundo tiene miel igual al precio que toque, al que se venda, y te quitas de problemas. ¿Para qué vas a tener una denominación de origen si no te es rentable ni económica ni laboralmente?».
Boned insiste en que la DOP tendría que haber sido consensuada con la mayoría de apicultores: «Y estas cosas, no consensuadas, malamente acaban».
En su asociación tienen dadas de alta unas 50 explotaciones y 1.700 colmenas: «Todos producen un poco de miel. Ahora, si solo se tienen en cuenta los datos de la denominación en la producción de miel de la isla, no se tienen datos» en la conselleria de Agricultura. A su juicio, es «increíble» que se haya llegado a esta situación: «Hay gente que tiene miel producida en Ibiza, pero que no la puede comercializar con ningún sello que indique que es de Ibiza. Eso perjudica a todos los apicultores, al gremio». Al final venden su miel como producida en «la finca tal o en la finca cual, o lo que tengan que poner, pero ya no hay menciones directas a la isla». Sabe a leche, tiene el color de la leche y parece leche, pero no se puede decir que es leche.
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