Entrevista | Francisco Vilás San Julián CEO del Grupo Policlínica
Francisco Vilás San Julián: «El caso ‘La Vida Islados’ no tiene chicha. El resultado será la absolución»
Francisco Vilás se arrepiente ahora de haberse personado en la causa ‘La Vida Islados’, que cree que quedará en nada. Y habla en esta entrevista de su flirteo con la política, de su guerra contra la policlínica proyectada en Jesús, de cómo luchó a brazo partido con un italiano para que no le robara un reloj y de por qué el Club Náutico Ibiza perdió su sede: «Por no hacer inversiones importantes para que aquello fuese un puerto modélico».

Vilás no ve indicios de delito en la causa ‘La Vida Islados’. | J.A. RIERA
¿Se ha reconducido la relación con las aseguradoras?
El sueño de una aseguradora es limitar la asistencia. ¿Para qué? Para aumentar su margen de beneficios. Nosotros hemos mantenido siempre una línea. Una. Les gustará o no les gustará, pero una línea. Y es que lo que no vamos a hacer es dejar de atender a un paciente porque la aseguradora te pide que no hagas gasto. Les voy a contar una anécdota muy graciosa. Hace unos años, me viene a ver un paciente que tenía una hernia inguinal bilateral. En los dos lados. Antiguamente, en muchos hospitales, Can Misses incluido, se abría la barriga para tratar una hernia. Desde hace ya muchos años, en casi todos los hospitales hacemos tres pequeños agujeritos y por ahí operamos. Menos dolor, más estético y mejor recuperación y menos recidivas de las hernias. Con lo cual, operas primero a la derecha, luego a la izquierda, o primero a la izquierda, luego a la derecha. Es girar diez grados la cámara. La aseguradora me dijo que nos autorizaba a operar una hernia. Yo ya había operado al paciente. Le respondo, vale, estupendo, ¿cuál de las dos? No, no, eso es decisión suya. No, dígame usted, qué hernia le opero y qué hernia no le opero. Pero me lo pone usted por escrito. Con el colapso de la Sanidad Pública Nacional, el número de pacientes de aseguradas privadas ha crecido de forma exponencial. Con lo cual, sus gastos también, pero también sus ingresos. Adeslas, en ocasiones, es una compañía de difícil comunicación, quizás acostumbrada a ponerte el pie encima y luego preguntarte qué hora es. Y, a lo mejor, aquí eso es un poco más complicado.
¿Por qué en junio de 2023 decide personarse en la causa de ‘La vida Islados’? Creo que ha cambiado de parecer.
Del todo, porque lo hemos estudiado a fondo. Yo no participé en esta historieta de ‘La vida Islados’. No tenía ni idea de lo que era, ni tenía idea de quién era la funcionaria. Pero de repente me hablan del tema. En aquella época teníamos grandes conflictos con la Administración, tanto del Consell como del Ayuntamiento de Santa Eulària. Nos personamos. Tenemos un abogado, se llama Ramón Conde, que es consejero de la clínica. Es un abogado extremadamente eficaz. Recogemos toda la información y empezamos a estudiarla. Pedimos diferentes informes técnicos a profesionales. Y después de darle muchas vueltas al tema, a principios de 2025 nos damos cuenta de que no hay chicha. Es decir, si tuviesen que procesar a todas las administraciones españolas que en un momento dado, en el covid, se las tuvieron que ingeniar para sacar adelante las cosas, no quedaría un político que no estuviese encerrado. El problema con la funcionaria, yo creo que es de antipatía personal. Llegamos a la conclusión de que nada tiene solidez y decidimos salir porque no hacíamos nada allí. Independientemente del resultado, que en mi caso estoy totalmente convencido de que es la absolución, pero con letras muy grandes. Nos salimos porque no hay lugar. Sinceramente, no hay nada.
Ya se querelló contra Vicent Marí cuando era alcalde de Santa Eulària por los supuestos delitos de prevaricación y malversación en la tramitación del proyecto del hospital de Jesús.
Tuvimos nuestras cositas. Siempre he considerado que toda la tramitación del tema del hospital de Jesús fue totalmente desafortunada. Se estiraron las leyes, se retorcieron, se inventaron cosas inasumibles y realmente llegamos a una situación que era insoportable. Las reglas del juego son las que son. Las clínicas y los hospitales públicos nos hemos adaptado a la normativa y allí no se cumplía ni una sola coma de la normativa. Fue una verdadera rebelión por nuestra parte.
¿No hay espacio en Ibiza para otro hospital privado?
Hay una cosa que tenemos que tener en cuenta. Para tener robots, para tener SPECT, hace falta músculo [económico]. Y el músculo solamente se consigue pudiendo, de alguna manera, establecer un equilibrio financiero en la entidad. Si no, no puede haber SPECT, que vale más de un millón de euros. El robot Da Vinci que nos acaban de instalar vale dos millones de euros. Si quieres tecnología, necesitas tener una base financiera que te lo soporte. Sin eso, no existe.
¿Se ha quedado pequeña la Policlínica?
Sí. Por eso está Vila Parc.
¿Y no necesita más espacio?
Siempre hay necesidades. Siempre hablamos con la familia Matutes, que nos acogió en Vila Parc hace muchos años. Estamos encantados de ir ampliando y de robarles más metros. De hecho, hay pequeñas cosas que están en marcha, otras no tan pequeñas y proyectos de futuro. Pero muchas veces nos enfrentamos con la legislación. Por ejemplo, un proyecto de ampliación de la clínica que hubiera sido estupendo era el Cine Cartago, pero la legislación urbanística impide no ya el cambio de uso, pero sí el cambio de estructura arquitectónica. Mi familia es propietaria de la mitad, junto con la familia Matutes. El cine fue diseñado en los años 60 y para poder adaptarlo al año 2030 hay que hacer cambios estructurales en el interior que la legislación urbanística de Ibiza impide. Ahora se plantea hacer allí un parking.
Otro de sus frentes de batalla es ses Feixes.
Allí sigue todo igual. El problema allí es de falta de liderazgo. Yo aprecio mucho al señor alcalde [Rafael Triguero], pero falta liderazgo. La solución no es que sigan siendo un estercolero. Ni que haya un parking ilegal como lo hay ahora.
¿El de pago?
El de pago es ilegal. La única solución que tienen es, de una puñetera vez, hacer una valoración real de las necesidades: qué parque queremos y cómo lo queremos. Que nosotros, los propietarios que tenemos todos los derechos, molestamos, pues que se haga una permuta. En Ibiza se han hecho mil permutas menos la nuestra. […] Para la familia Vilás, ses Feixes forman parte de nuestro recuerdo histórico, porque las compró nuestro abuelo hace muchísimos años. Desde el punto de vista patrimonial, para nosotros no es nada. Pero para muchísima gente es su patrimonio. Es el patrimonio que tienen heredado de sus familiares y que está bloqueado por la incapacidad de los diferentes ayuntamientos de darle una solución.
¿Tiene problemas para encontrar personal debido al problema de la vivienda?
Apoyo totalmente la actitud de Vicente Marí, presidente del Consell, con respecto a las multas por uso turístico de los pisos. La gente debe entender que no todo vale para los negocios y que es ridículo que hayamos encarecido la vida en la isla de tal manera que la gente ya no pueda vivir aquí. En la Policlínica tenemos una sección que está especializada en gestionar pisos. Gestionamos ciento y pico habitaciones y pisos. Si quieres tener enfermeras competentes, auxiliares competentes, camilleros que sepan lo que hacen, médicos, tienes que darles una solución. Por eso, desde el minuto cero apoyé la iniciativa de Vicent Marí. Ese fue el principio del fin de la guerra. Porque, sinceramente, me pareció algo extremadamente inteligente.
Al final se harán amigos.
Bueno, sí, nos saludamos. Incluso, en plena batalla de Bailén.
Heredó una empresa de autobuses. ¿Por qué la vendió? Porque... ¿Sabe usted eso de zapatero a tus zapatos?
Yo en aquella época soportaba el peso del grupo. No tenía la estructura directiva que tengo ahora. Soportaba la cirugía. Mi servicio opera mil pacientes al año. Era totalmente insoportable. Y luego pasó lo mismo con la residencia.
E invirtió el dinero en la Policlínica.
El 100% de la residencia y el 100% de la venta de los autobuses. Mi hermana y yo lo tenemos muy claro. Nosotros reinvertimos entre el 80 y el 85% de los beneficios del Grupo Policlínica en la clínica. Sistemáticamente y anualmente.
Flirteó con la política en 2019. Dijo que crearía un partido, sería decisivo en el Consell. Y, de repente, renuncia a todo. ¿Qué pasó?
Dos cosas. Familia y cirugía. A mí, renunciar, como en su momento tuvo que hacer Abel Matutes a la gestión de sus empresas, me iba a ser relativamente fácil. Renunciar a la cirugía, no. Porque además, esto es un carro en el cual, si te bajas, ya no te vuelves a subir. Y estaba el peso de la familia. ¿Hubiera podido hacer algo? Bueno, tocar las narices, con toda certeza. Las encuestas no eran desfavorables. ¿Si he sido tentado por Vox? No. Yo soy una persona liberal. Vamos a llamarle de derechas, que no fascista. Creo que lo más importante, que no defiende nadie, es la singularidad de Ibiza. Ni PSOE, ni PP, ni Vox.
Para la cirugía, se necesita también un buen estado físico.
Yo no bebo, no fumo. ¿Gimnasio? No. Pero ahora, con el robot, es más fácil, estás sentado. A mediados de los 80 era el inicio de los trasplantes hepáticos. Nos pasábamos 24 horas operando, o un día y medio. Pero hoy en día, la cirugía se ha vuelto muy cómoda. ¿Qué día me jubilaré? Tengo 66 años. Lo haré el día que no sea útil. Lo tengo más claro que el agua. Yo no me arrastraré por los quirófanos. Mientras sea útil, estaré. Y el día que deje de ser útil, me iré a casa.
¿Cree que el Club Náutico Ibiza podría haber mantenido su sede? ¿Qué cree que se hizo mal?
Mi mejor amigo es Juanito Marí [expresidente del club]. Mi padre fue presidente del Club Náutico. Yo creo que en el Club Náutico no se hicieron las cosas necesarias para que siguiera siendo algo importante. Yo creo que si se hubiesen hecho las cosas de una forma más agresiva, la Autoridad Portuaria no hubiera podido meter sus patas por ahí dentro.
¿Agresiva en qué sentido?
Era necesario hacer inversiones importantes para que aquello fuese un puerto modélico.
Desde principios de los años 2000.
Totalmente. Esas inversiones no se hicieron y al final se fue a un concurso donde acudió alguien que sabe, el actual propietario, frente al que se puso un chiringuito de playa.
¿Usted llegó a proponer esas inversiones?
Nosotros, yo y un grupo de gente, propusimos avalar al club para hacer esas inversiones que hubiesen hecho dos cosas. Uno, un club más seguro, y dos, un club más cómodo.
¿Y qué pasó?
No pasó nada.
¿Pero se rechazó o se dejó morir su proposición de aval?
No se hizo nada. Juanito Marí es mi mejor amigo y yo le defenderé siempre. Pero estoy convencido de que había otras formas de hacer las cosas.
¿Puede el CNI recuperar su antigua sede?
Al actual presidente, un día le dije que lo esencial es tener un proyecto y los precios. La marina se ha vuelto algo para privilegiados. Pasa como con la vivienda. Hay muchísima gente que está destruyendo o vendiendo su barco porque no puede mantenerlo en un puerto. Los precios del Club Náutico son muy elevados. Y ha desplazado a muchísima gente. A muchísima.
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