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Obras

Miguel Torres Torres, comerciante de Sant Carles, sobre las obras: "Son necesarias, pero no nos beneficia en nada"

El dueño del bar restaurante Peralta de Sant Carles reconoce que los trabajos afectan al comercio al inicio de la temporada

Defiende que las mejoras para el pueblo son necesarias y considera positivo que se hagan "todas de una vez" para no prolongar el problema

Miguel Torres Torres, en las puertas de su bar/restaurante 'Peralta' en pleno centro de Sant Carles

Miguel Torres Torres, en las puertas de su bar/restaurante 'Peralta' en pleno centro de Sant Carles / DI

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Carolina Avilar

Carolina Avilar

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Las obras en Sant Carles comenzaron después de las fiestas del pueblo, el pasado noviembre. Desde entonces, el centro convive con calles levantadas, polvo y ruido, una situación que se nota especialmente ahora, con el arranque de la temporada y la llegada de más movimiento a la zona.

El bar-restaurante Peralta de Sant Carles se encuentra en una zona, alrededor de la iglesia, que los vecinos coinciden en que es "la más afectada" ya que es donde se concentran las obras. Su dueño, Miguel Torres Torres admite que los trabajos están teniendo "consecuencias" en la actividad diaria del pueblo. "Claro que está afectando porque el pueblo está levantado", explica y señala que "ahora no hay espacio para que la gente pueda pasear por dentro del pueblo como antes y tampoco hay parque para los niños". "El pueblo está diferente ahora mismo", resume.

El descenso de movimiento, cuenta, se nota, aunque prefiere ser prudente a la hora de atribuirlo únicamente a las obras. "Se nota, pero tampoco sé si es debido solamente a las obras o a que este año tampoco veo que sea un principio de verano de los más guapos", comenta. Recuerda, además, que el año pasado también "el verano comenzó tarde".

Menos clientes, más ruido y más polvo

Aun así, reconoce que la situación actual no ayuda al comercio. "De todas las maneras, todas las obras no nos favorecen para nada", afirma. El impacto se siente en los clientes, en la maquinaria y en el día a día de los negocios. "Hay ruido, hay polvo", señala, aunque matiza que los trabajos están concentrados en el centro del pueblo. "A los negocios del centro nos perjudica, como es lógico ¿no?", añade.

Sin embargo, Torres quién también se define "100% del pueblo de Sant Carles" y no plantea una oposición a las obras. Al contrario, defiende que Sant Carles también necesita mejoras. "Las mejoras bien hechas siempre son necesarias", sostiene.

Sobre los plazos, asegura que tienen conocimiento de que la obra debería estar terminada para el 30 de septiembre. "Particularmente pienso que si siguen el ritmo de trabajo que están llevando me parece que podrán cumplir el plazo de entrega de las obras", indica.

Para Torres, parar ahora los trabajos y retomarlos en invierno habría generado un problema mayor. "El pueblo estaría igual de mal levantado y, sin embargo, parados tampoco hacíamos nada", explica. Por eso, considera que la decisión de continuar puede ser la menos perjudicial a largo plazo. "Yo pienso que es mejor así como se ha hecho, todo de una vez. Este año sufriremos un poco, pero el sufrimiento será más corto", concluye.

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