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Fiestas ilegales

Así fue la fiesta ilegal más grande de lo que va de verano en Ibiza

La fiesta 'Anomalist' reunió a más de 1.000 personas en una finca rústica de Buscastell

Las imágenes de la macrofiesta se compartieron por los propios asistentes a través de redes sociales.

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Jerónimo Marín Palacios

Jerónimo Marín Palacios

Sant Antoni de Portmany

Esta semana, todo el mundo habla de esta fiesta: 'Anomalist'. Con line up de 15 dj de primer nivel, tecnología de última generación en sonido, iluminación y videomapping, comida, bebida, servicios sanitarios con ambulancia y hasta un tiovivo portátil. Todo hecho a la medida de un club de alto nivel, pero con una diferencia: 'This is not a club. This is a villa party' ('Esto no es una discoteca. Es una fiesta en una villa), tal y como reza el texto de la publicación en redes sociales.

Precisamente de las imágenes recogidas en las redes sociales se desprende el amplio nivel técnico y el enorme dispositivo reunido para hacer realidad una fiesta que supuso un punto y aparte en la producción de fiestas clandestinas en Ibiza. El evento contó con hasta ocho espacios diferenciados, dos escenarios y un gran número de empresas colaboradoras. El Ayuntamiento de Sant Antoni, el Consell Insular y asociaciones de ocio nocturno ya han puesto el grito en el cielo por lo que consideran una "sinvergonzonería" debido al alto grado de sofisticación del evento.

Expediente de Sant Antoni

El Ayuntamiento de Sant Antoni continúa estudiando el expediente que determinará las sanciones correspondientes, si las hubiere. El vicepresidente primero del Consell de Ibiza, Mariano Juan, exige a los locales de ocio nocturno que dejen de contratar a los dj que participen en fiestas ilegales: "Quien venga aquí a hacer el pirata o a molestar a los vecinos, no puede encontrarse los brazos abiertos", indicó en un comunicado. El presidente de la Federación de la Petit i Mitjana Empresa d'Eivissa i Formentera (Pimeef), Alfonso Rojo, pidió "que no se criminalice a las empresas colaboradoras del evento" y que se ponga el foco en la empresa que lo organizó.

El gerente de la asociación Ocio de Ibiza, José Luis Benítez, especificó que algunos dj que pinchan habitualmente en los locales de la asociación tienen cláusulas de incompatibilidad en sus contratos que les prohíben pinchar en fiestas ilegales.

La asociación Noches de Ibiza culpa a las administraciones del evento y lo cataloga como "una consecuencia directa de la falta de actuación de las administraciones públicas, que durante años han eludido abordar una actualización de la normativa, así como la implantación de mecanismos eficaces de control y supervisión".

El Ayuntamiento de Sant Antoni indicó que actuó en cuanto tuvo información precisa acerca de la ubicación exacta de la fiesta. El evento comenzó a las 19 horas del pasado martes y las autoridades llegaron alrededor de las 12.30 horas del miércoles. A su llegada, la música había cesado y muchos de los asistentes ya se habían marchado. Las sanciones a las que se enfrentan los organizadores podrían ascender a más de 300.000 euros.

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