Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Turismo y Patrimonio

El Parador de Ibiza se reinaugura para reivindicarse como «galería viva»

El Parador volvió a reinaugurarse este jueves con un ‘cóctel-party’, algo de salseo, un concierto de Maria Coma y, sobre todo, con visitas exprés guiadas para reivindicarse como una «galería de arte viva». Especialistas en arte explicaron por qué se escogieron, de entre las 10.000 que posee Paradores, las obras que decoran el edificio.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

En la convocatoria enviada por Paradores a este periódico se comunica que «ha llegado el momento de celebrar juntos la apertura del Parador de Ibiza». ¡Sorpresa! ¿Pero no fue inaugurado oficialmente el 23 de febrero en aquel acto que no se perdió ni el ministro de Turismo, Jordi Hereu, ni la presidenta de Paradores, Raquel Sánchez, ni la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez? ¿Pero no fue también mostrado a la prensa en un pase especial, y los días 7 y 8 de marzo se abrieron sus puertas al pueblo, que acudió en masa? Un repaso a la hemeroteca de Es Diari confirma esos recuerdos: sí, Hereu repitió aquel día su chascarrillo sobre lo mucho que le gusta el deep house, y sí, se formaron largas colas a las puertas del Parador para entrar.

La invitación enviada al diario recalca que es otra inauguración. La re re re inauguración (el director del establecimiento, Pau Arbona, insiste durante el acto en que solo ha habido dos... que ya son suficientes), según una nota no exenta de lugares comunes referentes a la isla: «Nos complace invitarle a una velada muy especial en la que descubriremos la esencia más auténtica de Ibiza. Una noche irrepetible llena de encanto, emociones y experiencias sorprendentes, en un espacio que une historia, cultura y hospitalidad». Incluye «una visita [guiada] exclusiva, un cóctel [Party, añaden en la invitación] al atardecer y un ambiente excepcional», lo que los organizadores consideran que es «una oportunidad única para celebrar juntos el nacimiento de un nuevo referente en la isla y compartir una noche que permanecerá en el recuerdo».

La «experiencia» se llama ‘Camino a la esencia’, y su propósito es «descubrir la Ibiza más auténtica a través de un recorrido hacia la calma, la historia y las raíces de la isla». Entre los invitados, algo de salseo mezclado con artistas, «gente del mundo de la cultura, de la restauración y de la sociedad de la isla; algo ecléctico», resume en pleno Castillo una de las responsables de prensa de Paradores antes de que actúe Maria Coma (voz potente, que recuerda a Maria del Mar Bonet) y cante (vestida con kimono negro), para empezar, un par de temas de Menorca y Mallorca. Asisten agentes culturales, prescriptores y lo que Paradores califica como «actores clave del territorio» en un encuentro «concebido a través de una cuidada propuesta creativa, escenográfica y experiencial, pensada para valorar la historia, el arte, el patrimonio y la identidad única de este espectacular enclave». En el cóctel alternan Fonsi Nieto, Silvia Leblanc, los pintores Antoni Villanueva y Marta Torres, dicen que está invitado Pocholo… No se espera ni al alcalde, Rafael Triguero; ni al presidente del Consell, Vicent Marí; ni a la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez, que excusan su asistencia. No se lo pierde Toni Costa, expresidente de Paradores. La actual presidenta de la red también está y ofrece un discurso corto sobre este edificio, «cuyas raíces se remontan a hace miles de años».

Éxtasis ante ‘Lo que realmente importa’, de Diego Benítez

Éxtasis ante ‘Lo que realmente importa’, de Diego Benítez / Marcelo Sastre

La «experiencia», y a eso no invitan este jueves, debe ser dormir en ese establecimiento. Esta noche, alojarse en una doble superior (se ve que no queda otra) con precio de ‘Amigo de Paradores’ cuesta 464 euros la noche: al menos incluye desayuno, pero solo es aplicable para residentes en Balears. El 12 de agosto, justo el día del eclipse solar, las tarifas ‘de amigo’ oscilan de los 512 a los 864 euros. Barato no es. Cuando Hereu insistió durante su primera inauguración en la idea de que sería maravilloso que los habitantes de Vila subieran en masa al Castillo para disfrutar del nuevo Parador, no debió tener en cuenta lo que vale dormir allí o una tostada con aguacate. Si invita él sería otra cosa. Eso sí, el cóctail-party de esta noche, de lujo: embutidos y chacinas ibéricas, quesos ibicencos con mermeladas artesanas, ensaladilla de centolla, cocarrois, bombón de foie con chocolate negro, blini de sobrasada, matrimonio, tartar de pulpo... Regado con hierbas con maracuyá, lima y menta, vinos de Ruea y Ribera de Duero (ni uno ibicenco) y cava. Postre: greixonera (mal escrita en el menú, por cierto).

Visitas exprés

El acto celebrado este jueves tenía el objetivo de «posicionar el Parador como un nuevo referente en el ámbito social, cultural e institucional, poniendo el foco en su proyecto artístico, con el que este edificio histórico se ha transformado en una galería viva donde arquitectura, pintura, escultura, fotografía y cerámica dialogan entre sí». Para ello organizaron visitas guiadas de apenas diez minutos, exprés, por las salas del hotel que, a la vez, son expositores de arte. Laura González, del departamento de Arte de Paradores, graduada y máster en Historia del Arte, es una de las encargadas de explicar cuál es «el hilo conductor» de las obras escogidas para decorar el alojamiento. De entre las 10.000 que tiene el organismo, han elegido las que están vinculadas con el Mediterráneo, pequeñas ventanas al mar desde estas gruesas murallas.

De entre las 10.000 que tiene el organismo, han elegido las que están vinculadas con el Mediterráneo, pequeñas ventanas al mar desde estas gruesas murallas

La primera es la colorida ‘Terra incógnita’, de Nuria Mora; pero los que más llaman la atención de esa sala adjunta al Patio de Armas son los ocho helados de mármol de Joan Miquel Quiñones. Y, personalmente, ‘Luciérnagas y mariposas’, no por la técnica hiperrealista «impecable», según González, de María Treviño, sino porque ¿a quién no se le pone la piel de gallina al recordar la canción homónima de Lori Meyers?

Ya en el Salón del Polvorín, destaca el óleo de Felipe II, un clásico entre tanta obra contemporánea. La historiadora de arte se entretiene con el ‘Lago triangulado’ de Miler Lagos, que parece una pintura, pero que es una escultura en la que el agua queda atrapada en papel. Sobre el molino del polvorín está suspendida una obra multicolor de metacrilato de David Magan. En la paredes cuelgan dos Joan Miró de la serie ‘Quelques fleurs por des amis’, y sobre una peana nos observa la pesada ‘Venus wave’, de Léo Caillard, hecha con mármol de Carrara. También destaca González el mar plasmado por Juan Uslé, Premio Nacional de Artes Plásticas; los grabados de Juan Escudero sobre las sombras generadas en el océano; los rostros clásicos de Sito Mújica y el cabezón de Samuel Salcedo (muy Jaume Plensa) colocado en el Patio de Armas. Pero el que más le gusta es ‘Lo que realmente importa’, de Diego Benítez, óleo sobre tabla en el que difuminó, y mira que es difícil en ese material, un atardecer en la costa de Ibiza. Eso sí es esencia de la isla.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents