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Protocolos

Ibiza marca el nuevo protocolo escolar tras la dana: así cambiará la gestión de emergencias en los colegios

La nueva guía establece cuatro niveles de alerta y prevé ampliar la formación de los docentes en gestión de emergencias

El colegio Can Misses tras las inundaciones del pasado 30 de septiembre

El colegio Can Misses tras las inundaciones del pasado 30 de septiembre / Toni Escobar

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Ibiza

La experiencia que dejó la dana que golpeó Ibiza el pasado otoño ha llevado al Govern balear a revisar y unificar los procedimientos de actuación en los centros educativos ante fenómenos meteorológicos adversos. El Ejecutivo autonómico ha presentado este miércoles un nuevo protocolo que establece criterios claros para responder a episodios de lluvias intensas, inundaciones, tormentas, olas de calor o fuertes vientos.

La principal novedad surge de las situaciones que vivieron numerosos colegios de Ibiza durante las inundaciones del año pasado. A partir de ahora, los alumnos solo podrán abandonar el centro durante una emergencia con la correspondiente autorización familiar, incluso cuando las autoridades suspendan la actividad lectiva.

La consellera de Presidencia, Coordinación de la Acción de Gobierno y Cooperación Local, Antònia Estarellas, y el conseller de Educación y Universidades, Antoni Vera, han presentado una guía que entrará en vigor el próximo curso y que busca ofrecer seguridad jurídica y operativa a los equipos directivos.

Vera ha reconocido la preocupación que pueden sentir las familias en situaciones de riesgo, aunque ha insistido en que los centros educativos constituyen espacios seguros para los menores. Según ha explicado, las incidencias registradas durante la dana de Ibiza evidenciaron la necesidad de concretar aspectos que no aparecían en las instrucciones generales.

La recogida de alumnos, una de las principales novedades

El protocolo fija actuaciones específicas para cada nivel de alerta. Ante un aviso naranja, la dirección general de Planificación comunicará a los centros las medidas preventivas a través de GestIB, una función que en el futuro asumirá la aplicación Llull. Entre esas medidas figuran la limitación de desplazamientos y la suspensión de actividades al aire libre.

Cuando Emergencias active una alerta roja, Educación comunicará la suspensión inmediata de las clases. Si el aviso llega antes del inicio de la jornada, el personal no deberá acudir al centro. Además, los trabajadores quedarán exentos de asistir a su puesto cuando las condiciones dificulten el desplazamiento, aunque no exista suspensión de la actividad lectiva.

Si la emergencia se produce durante el horario escolar, los centros tendrán que informar de la ocupación de las instalaciones y contactar con el 112 cuando la situación lo requiera. Los docentes permanecerán en el colegio hasta que todos los alumnos abandonen el recinto de forma segura.

La guía incorpora también medidas operativas concretas, como la agrupación del alumnado en zonas seguras, la evacuación vertical hacia espacios protegidos, el corte de suministros en situaciones de riesgo y un control más estricto de las entradas y salidas.

Además, el documento establece canales oficiales de comunicación para evitar mensajes contradictorios. Los centros deberán utilizar GestIB, el 112 y las plataformas institucionales de emergencias como vías prioritarias de información.

Cuatro niveles de alerta y más formación para los docentes

El Govern considera que uno de los principales avances radica en la creación de fichas específicas para cada fenómeno meteorológico. Estas herramientas incluyen instrucciones diferenciadas para lluvias intensas, tormentas, inundaciones, calor extremo o episodios de frío, así como listas de verificación con las actuaciones que corresponde ejecutar antes, durante y después de cada emergencia.

El plan contempla cuatro niveles de gravedad, desde el aviso amarillo (IG0) hasta las emergencias catastróficas de interés nacional (IG3). La dirección general de Emergencias e Interior mantendrá la responsabilidad de activar cada nivel y trasladar las instrucciones a los centros educativos y al resto de administraciones implicadas.

Estarellas ha recordado que cerca de 900 docentes ya han recibido formación en gestión de emergencias y ha avanzado que el Govern ampliará estos programas durante el próximo curso para reforzar la preparación de la comunidad educativa ante episodios meteorológicos extremos.

La nueva guía busca que la respuesta de los centros educativos resulte más rápida, coordinada y homogénea, una necesidad que cobró especial relevancia tras los problemas de gestión y comunicación que surgieron durante la dana que afectó a Ibiza el pasado otoño.

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