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Meteorología

Noches tropicales, calor africano y alguna tormenta sorpresa: así viene el verano en Ibiza y Formentera

El pronóstico de la Aemet para las Pitiusas augura un verano cálido, con máximas que superarán los 25 grados de media

Una mujer se abanica durante la ola de calor del verano pasado.

Una mujer se abanica durante la ola de calor del verano pasado. / Toni Escobar

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Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Ibiza

Si alguien esperaba un verano fresco para compensar el calor de los últimos años, la Aemet tiene malas noticias. O buenas, según se mire. La previsión para Ibiza y Formentera apunta a un verano más cálido de lo habitual, con temperaturas por encima de la media y un escenario muy reconocible para cualquier residente de las Pitiusas: días de calor intenso, noches tropicales y alguna que otra irrupción de aire africano.

La Agencia Estatal de Meteorología prevé que entre julio y septiembre las temperaturas se sitúen por encima de los valores normales para la época. Si en un verano estándar la temperatura media ronda los 25 grados, este año lo más probable es que se superen esos registros.

Para quienes conocen bien el calendario meteorológico pitiuso, no hay demasiadas sorpresas. La Aemet recuerda que entre mediados de julio y mediados de agosto suele concentrarse el periodo más cálido del año, cuando las entradas de aire procedente del norte de África disparan tanto las máximas como las mínimas. Traducido al lenguaje cotidiano: llegan los días muy calurosos, las noches tropicales en las que el termómetro no baja de los 20 grados y, en ocasiones, las noches tórridas que convierten el ventilador en el mejor amigo del verano.

Mucho calor no significa sequía extrema

Sin embargo, el calor no significa necesariamente sequía extrema. La previsión de la Aemet apunta a que las lluvias se mantendrán dentro de los valores habituales para la estación. En Ibiza suelen acumularse unos 104 litros por metro cuadrado entre julio y septiembre, mientras que en Formentera la media ronda los 59 litros. Este año, en principio, las precipitaciones deberían moverse en esas cifras.

Eso sí, el reparto de esas lluvias suele tener poco de uniforme. Hasta la primera mitad de agosto predominan las precipitaciones débiles, a menudo acompañadas de barro y de tormentas secas. Después cambia el guion. Con la llegada de la segunda quincena de agosto aparecen con más frecuencia los episodios de inestabilidad que pueden dejar chubascos intensos, tormentas acompañadas de fuertes rachas de viento e incluso fenómenos tan característicos del Mediterráneo como las trombas marinas o los conocidos caps de fibló.

La previsión llega después de una primavera que también ha sido más cálida de lo normal en ambas islas. La temperatura media alcanzó los 15,8 grados en Ibiza y los 16,7 grados en Formentera, con anomalías positivas respecto a los valores habituales. Mayo fue especialmente cálido en Formentera, mientras que en Ibiza los meses más templados fueron abril y mayo.

Los avisos tempranos del calor del verano durante la primavera

De hecho, el calor ya ha dado algunos avisos tempranos. Durante la primavera se alcanzaron los 34,2 grados en Sant Antoni y los 28,5 grados en Formentera. Pero la marca más llamativa llegó el pasado 2 de junio, cuando Sant Joan de Labritja registró 35,8 grados, la temperatura más alta medida este año en todo el archipiélago balear.

En cuanto a las lluvias, la primavera dejó comportamientos diferentes en cada isla. Ibiza registró precipitaciones cercanas a la normalidad, aunque un 12% por debajo de los valores habituales. Formentera, en cambio, tuvo una estación claramente húmeda, con un 60% más de lluvia de lo normal. El lugar donde más agua cayó fue Sant Joan de Labritja, que acumuló 121 litros por metro cuadrado durante la primavera.

La estación también dejó algunas curiosidades meteorológicas. Hubo más nieblas de lo habitual —se registraron seis días frente a los dos que suelen considerarse normales—, cuatro jornadas de tormenta, un episodio de lluvia de barro y bastante menos viento fuerte del acostumbrado. En el aeropuerto de Ibiza se contabilizaron únicamente ocho días de viento fuerte, ocho menos de lo habitual.

El pronóstico de la Aemet para los próximos meses en las Pitiusas lo deja claro: sombrillas, crema solar, ventiladores funcionando a pleno rendimiento y noches en las que costará encontrar el lado fresco de la almohada

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