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Energía

Sant Antoni avanza en la instalación de las baterías que permitirán exprimir al 100% el enlace eléctrico entre Ibiza y Mallorca

El proyecto permitirá importar más energía renovable del exterior y depender cada vez menos de la generación de energía eléctrica local

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Jerónimo Marín Palacios

Jerónimo Marín Palacios

Ibiza

Sant Antoni está a unos seis meses de culminar el proyecto de instalación de una serie de baterías plenamente integradas en la red eléctrica, únicas en el sur de Europa, y las primeras de toda España. Así definieron este lunes el proyecto el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, y la presidenta de Redeia, empresa matriz de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, en una visita a las obras de la subestación eléctrica situada en Benimussa.

Conexión Ibiza-Mallorca

Para contextualizar, en 2016 se inauguró el proyecto energético Rómulo 2, que consta de dos cables tripolares de corriente alterna con fibra óptica integrada que recorren, enterrados bajo el lecho marino, los 126 kilómetros que unen la subestación eléctrica de es Torrent, en Santa Eulária, con la de Santa Ponça, en Mallorca. Un cable similar une Mallorca con Menorca, y existe otro que une la subestación de Sagunto, en la Comunidad Valenciana, con Mallorca. Ya en 2025, Beatriz Corredor afirmó que, con estos enlaces, "se va a conseguir que la isla se alimente cada vez más de energía que viene por los cables e ir progresivamente retirando toda la generación contaminante que hay todavía en Baleares".

Pero este doble enlace puede operar solamente al 50%: si uno de los dos cables falla, el otro tiene que ser capaz de seguir suministrando "sin que el consumidor se entere". El director del proyecto de las baterías, Juan Carlos Sánchez, y el jefe de la demarcación de transporte de Red Eléctrica en Baleares, José Luis Menéndez, dieron una explicación detallada: "La capacidad de transporte máxima que tiene el doble enlace es de 200 megavatios. Pero para cubirir una situación de fallo energético tenemos que explotarlo, como máximo, al 50%: si falla uno, el otro sigue funcionando. Ahora mismo, como mucho, se puede importar energía renovable de un máximo de 100 megavatios. Con estas baterías se podría cubrir esa situación de fallo energético y los cables podrían operar al 100%", explicaron.

Este sistema de baterías suman a la capacidad eléctrica de Ibiza 90 megavatios de potencia y 67,5 megavatios/hora de capacidad. "Ahora mismo Ibiza está consumiendo 170 megavatios. El máximo histórico se produjo el 18 de agosto del año pasado, 238 megavatios", detallaron. La energía renovable importada podría aumentar hasta los 200 megavatios y dejar la producción eléctrica restante a la central termoeléctrica de Endesa, que funciona mediante motores diésel y turbinas de gas.

Declaraciones institucionales

El alcalde de Sant Antoni, Marcos Serra, declaró: "Esta inversión permite que, a partir de ahora, los dos enlaces que tenemos con Mallorca se puedan suministrar simultáneamente y no como hasta ahora, que teníamos siempre una línea de respaldo. Estas baterías, que aportan 90 megavatios de potencia, podrían dar hasta 45 minutos de autonomía a toda la isla de Ibiza".

Por su parte, la presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, aportó: "Esta instalación viene a completar todas las iniciativas y los dispositivos que se están instalando en Ibiza para garantizar que la seguridad y la calidad del suministro llega también a las islas como el resto de la Península". Destacó las otras iniciativas recientes de Red Eléctrica en la isla: el llamado Eje Sur, un proyecto de cables subterráneos para unir las subestaciones de Ibiza y Bossa, en Sant Jordi, que costó 35 millones de euros y evitó el tendido aéreo tradicional, y también la conexión submarina entre Ibiza y Formentera, que permitió el cierre de la central eléctrica de es Ca Marí, una reclamación histórica de los vecinos.

El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, vaticinó: "A medio plazo, si avanzamos en eficiencia energética y en energías renovables, podremos llegar a lo que ha pasado en la isla de Formentera, donde ya se ha podido desmantelar la central de es Ca Marí, porque allí la isla se puede abastecer al 100% con los enlaces que tiene y también con algo de energía renovable".

El proyecto ha supuesto una inversión de 77 millones de euros e integra el sistema Hermes, un sistema específico de comunicación entre las instalaciones eléctricas y el conjunto de la red capaz de monitorizar en tiempo real el estado de los enlaces, detectar incidencias y activar respuestas automáticas para garantizar el flujo constante de energía.

Impacto medioambiental

Se prevé que la instalación de las baterías esté lista para finales de 2026. Para ello, se ha tenido que ampliar la subestación eléctrica de Sant Antoni, tras un diálogo con los vecinos de la zona, quienes han aportado propuestas para minimizar el uso de tierra y el tráfico de camiones en la zona. Además, esta ampliación se ha hecho en colaboración con la organización ecologista IbizaPreservation para garantizar la supervivencia de las lagartijas que allí vivían, que fueron capturadas y trasladadas a un santuario cercano. La presidenta de la organización, Inma Saranova, destacó que este proyecto piloto "ha sido posible gracias al Ayuntamiento de Sant Antoni, que obliga a que cada vez que se hace una obra de este calado, se lleven a cabo las acciones necesarias para para garantizar que las obras no perjudican la supervivencia de las lagartijas".

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