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Cultivos

Los agricultores de Ibiza siembran este año un 25% menos de cereales

Tras la escasez pluviométrica de 2024, los agricultores se han vuelto «más prudentes» | Buen año para el forraje: «Hasta se ha empacado la hierba»

Un rollo de forraje empacado este mes en el Pla de Sant Antoni. | J.M.L.R.

Un rollo de forraje empacado este mes en el Pla de Sant Antoni. | J.M.L.R.

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José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

En 2024 no sólo no se cosechó ni una tonelada de forraje o cereal. Es que ni siquiera creció la hierba. Ni una brizna. La sequía fue de tal magnitud que parecía que se hubiera calcinado el campo con un lanzallamas. Quien sembró, perdió la semilla.

Aquel (y el anterior) año, en el que la lluvia se hizo de rogar, dejó tocados a los agricultores, como reconoce Toni Tur, Securrat, presidente de la Cooperativa de Sant Antoni: «¿Si nos traumatizó? Sí, claro. Yo creo que la gente no entiende que aquello fue a vida o muerte, y esas cosas marcan. Esa sequía nos dejó tocados». A vida y muerte porque, desesperados ante la escasez de agua, algunos dejaron para siempre la azada y porque otros se lo pensaron. La sequía arrasó: «Tras aquello, somos mucho más conservadores. Muchos hemos modificado cultivos y las fechas de siembra. Algunos de los productores que mantuvieron la misma dinámica de siempre, al final dejaron de producir. Los que seguimos, cambiamos la manera de trabajar el campo y las variedades, y sembramos más en invierno que en verano debido al calor. Ahora mismo, por ejemplo, parece que fuera de julio. La sequía nos ha marcado».

Un 35% menos de cebada

Los agricultores han adquirido este año 8,96 toneladas de semilla de avena, dos menos (-18,2%) que en 2025; 5,05 toneladas de semilla de trigo, 0,75 menos (-12,9%) que un año antes, y 9,49 toneladas de cebada, 5,13 toneladas menos (-35%), según los datos proporcionados por el gerente de la Cooperativa de Sant Antoni, Juan Antonio Prats.

De ahí que este año (y el pasado), «la gente fuera un poquito escéptica, más prudente. Porque si siembras para no cosechar, y a pesar de las subvenciones, estás tirando dinero. Tirar dinero, así, gratuitamente, no le gusta a nadie». Los datos de la Cooperativa de Sant Antoni confirman este extremo. En 2024, el año de la sequía más intensa y prolongada, los agricultores de Ibiza sólo adquirieron 20 toneladas de semillas de cereales, mientras que en 2025, cuando empezó a llover con normalidad, la cifra se disparó un 57%, hasta las 31,37 toneladas. No llegó, no obstante, a las cifras de 2023 (38 toneladas). Pero para este 2026, aún marcados por lo vivido dos años antes, los agricultores han vuelto a ser precavidos y sólo han reservado un total de 23,5 toneladas de semillas, 7,8 menos (-25,1%).

Este año, la cosecha del forraje «ha ido bastante bien porque llovió bastante en otoño y en invierno. El crecimiento, tanto de la hierba como del forraje ha sido bueno», explica Toni Tur: «Incluso se ha empacado la hierba. Es decir, incluso sin sembrar ha habido gente que ha tenido forraje», cuya campaña está concluyendo. Este 2026 supone «la vuelta a un año normal» en esa cosecha: «Porque lo del año pasado fue bastante triste, aunque llovió en marzo y aún se salvó algo. Hay que tener en cuenta que en los dos últimos años de sequía no había ni hierba en el campo». Ahora regresan a «los valores medios de producción de lo que sería un año estándar». Eso sí, no todos han podido recoger forraje debido a las lluvias torrenciales del otoño: «Se salvaron los que sembraron en septiembre y en diciembre. Pero en los meses intermedios no se pudo entrar en el campo», convertido en un lodazal por las danas.

«Y con el cereal -prosigue- todavía no hemos empezado. Será un año normal. Lo que pasa es que muy poca gente lo ha sembrado para producir». ¿La razón? El trauma provocado por la sequía: «Después de dos años tan malos, la gente sigue un poco asustada. Y además, con tantas lluvias, también hubo poca ventana meteorológica para sembrar».

«Este año está un poquito mejor», comenta por teléfono Fina Prats, copropietaria de la productora de quesos Ses Cabretes, mientras ordeña a una de sus rumiantes: «Ha llovido un poco más y habrá forraje este año en Ibiza. En 2024 no sembramos, y en 2025 lo hicimos en un trozo que no habíamos utilizado nunca». Coincide con Tur en que «ha crecido bastante hierba y hay comida en el campo» para sus rumiantes: «Aún no he recogido el forraje que hemos segado. Pero vaya, habrá más; en comparación, hay mucho más que en 2024. Este año ha llovido más o menos bien». Por eso comprarán las balas de forraje en la isla: «Ha sido un buen año, sobre todo para los que han sembrado forraje pronto».

«Hay poca maquinaria»

Pero hay peros: «En la península se produce muy bien. Hay mucha más industria del forraje. Y tienen mejores maquinarias. Aquí, en Ibiza, se tendría que hacer mejor. Por ejemplo, sembrar al momento, segar al momento, recoger al momento. Porque claro, tú puedes sembrar, pero luego si se te pasa la segada pierdes el grano de la planta». El problema radica, indica, en que «hay poca maquinaria pero mucha gente que tira de las que tienen las cooperativas. Y las cooperativas van de culo [para dar abasto]. Hacen lo que pueden, pero llegan un poco tarde».

Esa maquinaria «es carísima», apunta Prats. «Un solo pagès no puede permitirse adquirir toda la que se necesita, porque las fincas son pequeñas. Yo lo entiendo. Y las cooperativas no dan abasto, porque todo sucede siempre en la misma época, tanto en la de siembra como en la de siega. Cada una de ellas se concentra en un solo mes en el que todos quieren que vaya la máquina a su campo. Y no puede ser».

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