Violencia de género
Curso para víctimas de violencia de género en Ibiza: "Ahora sé esquivar los golpes y confío más en mí misma"
El taller impulsado por Vía Oberta combina defensa personal, apoyo psicológico y educación en valores para mujeres que han sufrido violencia machista
Las participantes destacan que el programa les ha dado seguridad, autoestima y herramientas para no quedarse paralizadas ante una situación de agresión

El entrenador del programa Mirko Laffia junto al coordinador del programa Joan Roig y Marian Seguí, voluntaria del curso realizando técnicas de defensa personal / Toni Escobar

El primer paso no es ponerse los guantes ni aprender una técnica de defensa. El primer paso es sentarse en círculo. Hablar, escuchar, compartir cómo ha ido la semana o, simplemente, estar. Así comienza cada sesión del curso de empoderamiento para mujeres víctimas de violencia de género que se desarrolla en el Centro Multidisciplinar Budoka, en Ibiza, impulsado por Vía Oberta con el apoyo de Vitality, Fundación Ubuntu África y Budoka, y en conexión con recursos como la Oficina de la Dona y el Ayuntamiento de Ibiza.
En ese espacio inicial, la psicóloga está siempre presente. Después llega la parte física: la clase de 'Krav Maga', una técnica de defensa personal que, en este proyecto, no se plantea como una actividad deportiva más, sino como una herramienta para recuperar seguridad, presencia y capacidad de reacción.
Las mujeres que participan en el curso hablan de confianza, de acompañamiento y de una sensación nueva: la de comprobar que pueden defenderse. "Lo que te da es seguridad", explica una de ellas. "Piensas que no te vas a poder sacar de encima a un tipo de 80 y pico kilos y, aprendiendo aquí, te das cuenta de que sí". Otra participante resume el cambio con una frase directa: "Recibí golpes que ahora sé cómo esquivarlos, antes no sabía" y agrega: "Ahora confío más en mí misma y también me animo a hablar".

Organizadores del programa: Joan Roig, Magí Tomás Ferrer, Hebe Anovelli, Mirko Laffi y la voluntaria Marian Seguí en el centro Budoka / Toni Escobar
"Cuando te juntas con chicas en la misma situación, no te sientes sola"
El curso reúne actualmente a 15 mujeres. Según explica Magí Ferrer Tomás, gerente de Vía Oberta y organizador del proyecto, la iniciativa "está yendo de maravilla". Aunque la asociación llevaba años trabajando en esta línea, esta es la primera vez que el programa se desarrolla de forma formal y estructurada
Las participantes valoran especialmente el clima que se ha creado entre ellas. "Hay armonía, comprensión y están pendientes de nosotras", cuenta una de las mujeres y aclara: "Tenemos ayuda psicológica y defensa; además de la práctica que hacemos, están muy pendientes de que estemos bien".
En los testimonios aparece una idea constante que es la de no sentirse aisladas. "Cuando te juntas con chicas en la misma situación que tú, no te sientes sola", explica una de las participantes. Para muchas, el curso no solo supone aprender a reaccionar físicamente ante una agresión, sino también poder nombrar lo vivido en un entorno seguro.
Una de las mujeres relata una historia marcada por años de violencia psicológica, verbal y física. Se separó, volvió con su pareja y permaneció en la relación durante 25 años. "Me crié sin mis padres y no quería que mis hijos se criaran sin su padre, entonces seguí por eso", cuenta. Con el tiempo, afirma que esa decisión también estaba afectando a sus hijos. "Primero empieza muy sutilmente, no te das cuenta, y luego vienen la manipulación, las malas palabras, los malos gestos". Fueron sus propios hijos quienes la animaron a sacarlo de casa. Según relata, después llegaron el acoso, las amenazas y las persecuciones, hasta que denunció.

El coordinador Joan Roig realizando una de las técnicas aprendidas en el curso junto a la voluntaria Marian Seguí en el piso mientras que el entrenador Mirko Laffi, supervisa / Toni Escobar
Defensa personal para recuperar el control
La parte física del curso está dirigida por Mirko Laffi, entrenador y especialista en krav maga. Las sesiones simulan situaciones de riesgo que las mujeres podrían encontrarse en la vida cotidiana. El objetivo no es fomentar la confrontación, sino aprender a identificar el peligro, reaccionar y escapar.
"Simulamos situaciones que puedan atravesar en algún enfrentamiento peligroso", explica Laffi. En este tipo de entrenamiento, añade, no se habla de un oponente deportivo, sino de un agresor, porque se trabaja sobre escenarios reales de amenaza.
El equipo insiste en que la clave no es permanecer en la situación violenta, sino saber salir de ella. La psicóloga Hebe Annovelli subraya que una de las enseñanzas más importantes es no quedarse "enganchadas" en la escena del maltrato. "Cuando hay agresividad no hay resolución. Lo importante es saber defenderse y huir, no quedarse por dependencia en la situación”, señala.
Esa idea aparece también en las palabras de las participantes. Una de ellas trabaja como camarera y explica que el curso le ha dado seguridad en un entorno en el que a veces se encuentra con personas drogadas o borrachas. "Al tener conocimiento, sé dónde puedo actuar y eso te refuerza una seguridad con una misma", afirma.

El entrenador Mirko Laffi junto al coordinador Joan Roig explicando otra de las técnicas de krav maga / Toni Escobar
La psicóloga: "Van adquiriendo muchísima seguridad"
El acompañamiento psicológico es la otra gran pata del proyecto. Para Hebe Annovelli, la evolución es clara: "La transformación más relevante que consigo ver es la capacidad de defenderse", explica.
Muchas llegan con experiencias traumáticas importantes. Según los datos trasladados por la organización, alrededor del 80% de las participantes ha sufrido algún tipo de abuso en la infancia dentro del entorno familiar. Ese recorrido vital hace que el trabajo psicológico sea inseparable de la práctica física.
Según información compartida de forma voluntaria durante el desarrollo del programa, una parte importante de las participantes han manifestado haber vivido experiencias traumáticas en etapas tempranas de su vida y situaciones de violencia mantenidas en el tiempo, lo que hace especialmente importante el acompañamiento emocional y la creación de un espacio seguro. "Si no te lo enseñan, no se te ocurre esta capacidad defensiva", señala Annovelli: "Es increíble el avance desde que comenzaron hasta ahora".
Durante las clases, la técnica física puede remover recuerdos o emociones. En esos momentos, algunas mujeres piden hablar a solas con la psicóloga. El curso está pensado también para eso: para que el cuerpo y la palabra trabajen juntos, para que la defensa personal no se quede solo en el gesto, sino que ayude a reconstruir una sensación de control que muchas habían perdido.
Un curso que quiere ser anual
El programa está coordinado por un equipo formado por Magí Tomás Ferrer, gerente de Vía Oberta y organizador del proyecto; Hebe Annovelli, psicóloga; Mirko Laffi, entrenador especializado en krav maga; y Joan Roig, coordinador de las áreas de defensa personal y psicología.
Roig explica que el objetivo es ofrecer herramientas de empoderamiento desde distintos ángulos. "Además de la formación en defensa personal, plantea incluso la posibilidad de que algunas participantes puedan realizar un curso de arbitraje de 'kick boxing'" cuenta Roig y sostiene que "vivir la experiencia de arbitrar, marcar límites y hacer que otros respeten su autoridad puede reforzar la autoestima".
La intención de Vía Oberta es que el proyecto no se quede en una edición puntual. Según Magí Tomás Ferrer, la idea es que el curso pueda ser anual y realizarse dos veces por semana. Los organizadores también trabajan en la posibilidad de desarrollar, junto al Consell, una línea de prevención dirigida a actuar antes de que el problema llegue a situaciones de violencia ya consolidada.
El enfoque sería el mismo: continuar acompañando a mujeres que ya han sufrido violencia y, al mismo tiempo, activar herramientas de prevención durante todo el año. Mientras tanto, en Budoka, las sesiones siguen empezando igual: con una ronda, con escucha y con un grupo de mujeres que han encontrado en ese espacio algo más que una clase. Han encontrado un lugar donde recuperar confianza, aprender a defenderse y comprobar que no están solas.
Las víctimas de la violencia machista y su entorno pueden pedir ayuda en distintos recursos activos todos los días de la semana y las 24 horas del día: el teléfono 016, el correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y el canal del WhatsApp en el número 600 000 016.
En una situación de emergencia se puede llamar al 112 o a los teléfonos de emergencias de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062) y, si no es posible hacer esa llamada, en caso de peligro existe también la opción de activar la aplicación ALERTCOPS, que envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.
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