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Economía

El Informe Fènix sitúa a Baleares como uno de los grandes ejemplos del modelo económico que "empobrece" a la población pese al crecimiento

El estudio alerta de que las Islas combinan turismo masivo, inmigración y explosión demográfica con uno de los peores avances de renta por habitante del entorno europeo

Turistas de paseo por Dalt Vila.

Turistas de paseo por Dalt Vila. / Vicent Marí

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Baleares se ha convertido en uno de los principales ejemplos del modelo económico que más preocupa a los autores del Informe Fènix, un extenso estudio elaborado por economistas y expertos catalanes que alerta de los efectos de un crecimiento basado en turismo intensivo, expansión demográfica y sectores de baja productividad. El documento sitúa expresamente a las Islas junto a Catalunya, Canarias, la Comunitat Valenciana y Andorra dentro de un mismo patrón económico: territorios que crecen rápidamente en población y actividad económica, pero donde el bienestar material de los residentes apenas mejora.

La tesis central del informe es contundente: el crecimiento económico por sí solo no significa necesariamente más prosperidad. Los autores sostienen que el gran error de los discursos políticos de las últimas décadas ha sido medir el éxito económico únicamente a través del aumento del PIB, ignorando que ese crecimiento queda diluido cuando la población aumenta todavía más rápido. Por eso el estudio pone el foco en el PIB per cápita, el indicador que mide la riqueza media por habitante. Y ahí es donde Baleares aparece como uno de los territorios más problemáticos del sur de Europa.

El informe sostiene que desde comienzos de siglo se ha consolidado en el Mediterráneo español un modelo económico marcado por un crecimiento demográfico excepcional impulsado por la inmigración y por sectores vinculados al turismo. Según los autores, Baleares encaja plenamente en ese esquema. El documento señala que las Islas presentan un crecimiento poblacional "muy vivo", incluso superior al de otros territorios españoles, pero acompañado de un avance del PIB per cápita todavía más débil.

Los economistas describen esta situación como una "dinámica disfuncional": economías que generan empleo, atraen población y aumentan su actividad, pero que no consiguen traducir ese crecimiento en mejoras claras de bienestar para sus ciudadanos. El estudio considera especialmente significativo que este fenómeno se produzca precisamente en territorios donde el turismo tiene un peso determinante. En el caso de Baleares, el informe apunta implícitamente al modelo turístico de sol y playa como uno de los motores principales de esta expansión demográfica y económica.

Más población, pero no más riqueza por habitante

Uno de los argumentos más repetidos del documento es que el fuerte crecimiento poblacional de Baleares no ha servido para mejorar de forma proporcional el nivel de vida medio de los residentes. El informe compara esta evolución con la de otros territorios europeos y concluye que las economías que más aumentan su población no son necesariamente las que más prosperan.

De hecho, los autores remarcan que existen comunidades autónomas españolas con mucha menos inmigración y crecimiento demográfico que presentan mejores resultados en renta por habitante. El estudio pone como ejemplos el País Vasco o Aragón, donde el crecimiento poblacional ha sido muy inferior al balear y, sin embargo, el PIB per cápita ha evolucionado mejor. Frente a ello, Baleares aparece vinculada a un modelo donde el aumento constante de población exige cada vez más recursos, infraestructuras y servicios públicos sin generar suficiente incremento de productividad.

El informe advierte de que este patrón económico provoca tensiones crecientes sobre ámbitos básicos del territorio. Los autores mencionan expresamente problemas vinculados al acceso a la vivienda, la disponibilidad de agua y energía, la presión sobre los servicios públicos y las dificultades para avanzar hacia la descarbonización. Aunque el documento se centra principalmente en Catalunya, muchas de las dinámicas descritas encajan directamente con algunos de los principales debates abiertos actualmente en Baleares: masificación turística, crisis habitacional, presión sobre infraestructuras y deterioro de servicios públicos.

El estudio sostiene además que el problema no es coyuntural, sino estructural. Según los autores, la disponibilidad prácticamente ilimitada de mano de obra inmigrante poco cualificada favorece que el modelo siga expandiéndose sin necesidad de introducir mejoras profundas de productividad.

Riesgo de fractura social

Los autores consideran que mantener este modelo económico puede desembocar en una "peligrosa fractura social" si no se corrige el patrón de crecimiento actual. El informe sostiene que alta inmigración y baja productividad acaban retroalimentándose mutuamente, consolidando economías muy dependientes de actividades intensivas en población pero poco eficientes desde el punto de vista productivo.

A partir de esa diagnosis, el estudio propone una batería de medidas muy contundentes. Entre ellas, reducir de forma significativa la capacidad turística, elevar la fiscalidad vinculada al turismo, endurecer el control sobre determinados modelos laborales y gestionar la inmigración con criterios de cualificación y productividad. El informe también reclama replantear completamente el modelo de crecimiento de territorios como Baleares, al considerar que el actual sistema aumenta continuamente la población y la presión sobre el territorio sin generar mejoras equivalentes de prosperidad.

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Fuente: Diario de Mallorca

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