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Telecomunicaciones

Alarma vecinal por unas antenas en la Marina de Ibiza: "Me cuesta dormir y me duele todo el cuerpo, es una bestialidad"

Los residentes de un edificio céntrico de Ibiza denuncian malestar y problemas de sueño por el ruido y calor que emiten las antenas instaladas en la azotea

Antenas de telefonía móvil instaladas en la azotea.

Antenas de telefonía móvil instaladas en la azotea. / D.I.

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Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

La instalación de unas antenas de telefonía móvil en un céntrico edificio de Ibiza ha generado alarma entre varios vecinos que aseguran que está afectando a su salud, tanto por el ruido generado como por el calor que emiten los dispositivos.

Las antenas se instalaron hace un año en la azotea de un edificio del barrio de la Marina, situado en primera línea de mar entre el Obelisco de homenaje a los Corsarios y el espigón del final del puerto. El dueño de la azotea, que cobra un alquiler por la cesión del espacio, asegura a Diario de Ibiza que el arrendamiento cuenta con todos los permisos pertinentes.

Una de las vecinas más afectadas explica que ha notado un claro cambio a peor en su estado general desde que se colocaron estos dispositivos de telecomunicaciones a escasos metros de las ventanas de su casa. "Esto te fríe el cerebro. Yo estoy cansada, perdí la concentración, me cuesta dormir, me cuesta levantarme, me duele todo el cuerpo. Es una bestialidad", lamenta.

El ruido de los ventiladores y la sensación de calor que dice percibir le han llevado a dejar de dormir en su cama, ya que se encuentra en la zona más próxima a las antenas, para hacerlo en el sofá, donde tampoco logra descansar adecuadamente porque sigue escuchando ese zumbido sonoro. "No puedo abrir mis ventanas de atrás porque es una invasión acústica tremenda", añade.

Radiaciones no ionizantes

Según explica, sus vecinos de abajo, un matrimonio de edad avanzada, también han tenido que abandonar su dormitorio y pernoctar en el salón debido a las molestias generadas. Coinciden en que los problemas arrancaron tras la colocación de las antenas.

Una de las estructuras metálicas que sostienen las antenas tiene una pegatina con triángulo amarillo en la que se puede leer lo siguiente: 'Peligro. Radiaciones no ionizantes'. Este tipo de radiaciones son menos potentes que las ionizantes, como sí son los rayos X empleados en medicina para realizar radiografías, pero sí que tienen los efectos físicos de generar calor o inducir corrientes eléctricas en el cuerpo.

A este respecto, el Parlamento Europeo publicó en 2021 un informe sobre el impacto de la tecnología 5G en el que hablaba de señales científicas de riesgo que justifican precaución, aunque sin atreverse a sentenciar que es perjudicial para la salud. Mientras se seguía estudiando el asunto, que a día de hoy sigue sin generar consenso absoluto a nivel científico reclamaba a las autoridades públicas un enfoque preventivo que pasaba por reducir la exposición cuando sea posible, fomentar tecnologías menos emisoras y lanzar campañas informativas claras para evitar tanto el alarmismo como la negación, entre otras medidas.

Base de las antenas donde se advierte de la radiación.

Base de las antenas donde se advierte de la radiación. / D.I.

Más rotunda es la postura de la Organización Mundial de Salud, que asevera que vivir o trabajar cerca de una antena de telefonía móvil no incrementa el riesgo de desarrollar cáncer ni otras enfermedades. Según defiende la OMS, las radiaciones que emiten las antenas de telefonía móvil están por debajo del límite en que podrían afectar la salud de las personas.

Dudas con el Pepri

Más allá de la preocupación por las radiaciones, los vecinos también creen que las antenas podrían incumplir el Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri), que garantiza la conservación de su arquitectura tradicional, habida cuenta de que las antenas son perfectamente visibles desde el paseo de los andenes.

"Yo tengo una tienda en el puerto hace 15 años y hay millones de cosas que se pueden hacer, como poner un cartel de la tienda, las luces, los colores con los que se pinta la fachada... Así que no entiendo cómo han podido autorizar semejante antena, que parece un tanque gigante", se pregunta.

El Pepri de la Marina, que se aprobó hace 33 años, establece en el apartado dedicado a las azoteas que "queda prohibido situar en las cubiertas cualquier tipo de instalaciones tales como máquinas de aire acondicionado vistas, depósitos vistos, antenas de TV parabólicas, instalaciones de energía solar, pérgolas, rótulos, letreros, anuncios publicitarios, toldos, sombrillas y cualquier tipo de obra o instalación contraria al criterio de mantener libre y expedita la cubierta".

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