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Tribunales

La conductora que atropelló mortalmente a Sol Yapura en Ibiza asegura que solo vio "un bulto oscuro" y que se fugó porque estaba "muy nerviosa"

La acusación particular pide siete años de cárcel y 600.000 euros de indemnización por los delitos de homicidio por imprudencia grave y abandono del lugar de los hechos

Puerta de entrada a los juzgados de Ibiza.

Puerta de entrada a los juzgados de Ibiza. / Guillermo Sáez

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Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

La conductora que en 2023 atropelló moralmente a Sol Yapura, una mujer argentina que llevaba varios años residiendo en Ibiza, ha asegurado este miércoles durante el juicio que no sabía si había atropellado a una persona o a un animal y que, en vez de pararse a comprobar lo ocurrido, se fugó del lugar porque estaba "muy nerviosa".

El caso ya ha quedado visto para sentencia tras la celebración de la vista oral en el Juzgado de lo Penal número 1 de Ibiza, donde la acusación particular se ha ratificado en su petición de pena de siete años de cárcel por los delitos de homicidio por imprudencia grave y abandono del lugar de los hechos, así como el pago de una indemnización de 600.000 euros.

La historia arranca en la medianoche del 23 de septiembre de 2023, cuando Sol fue atropellada mientras cruzaba un paso de cebra con semáforo en el primer cinturón de ronda de Ibiza, el que comunica el polígono de es Gorg con el puerto. El impacto fue tan fuerte que desencajó el capó de sus anclajes y reventó la luna delantera. La víctima voló 25 metros y sufrió diversas heridas muy graves que poco después le produjeron la muerte.

Las declaraciones de diversos testigos, junto con los informes policiales, han permitido acreditar que la conductora, de 24 años, circulaba por encima de la velocidad permitida y cruzó el semáforo en rojo, con un coche que tenía las cuatro ruedas "en mal estado" y que carecía del seguro obligatorio del vehículo. Esa póliza se firmó un día después del atropello, cuando ya no servía para nada.

"Mira ese loco"

La acusada, que únicamente contestó a las preguntas de su abogado, ha dado otra versión de los hechos: "Vi el semáforo en ámbar y pensé que me daba tiempo de pasar". Según el informe policial, elaborado a partir de las heridas sufridas por la víctima y los daños del Ford Mondeo negro que conducía, circulaba a una velocidad de entre 61 y 77 kilómetros por hora en un tramo donde la velocidad máxima era de 50 km/h.

"De repente vi un bulto oscuro y di un volantazo. Sentí el impacto y me empecé a poner nerviosa. Si hubiera visto quién era me habría parado, obviamente. Me empecé a preguntar: ¿Habrá sido una persona? Empecé a temblar, me puse muy nerviosa", ha relatado durante el juicio. Un testigo que estaba detenido en el semáforo al volante de su coche ha subrayado que iban "bastante rápido" y que, al ver pasar al Ford Mondeo, le dijo a su pareja: "Mira ese loco".

A pesar de que no sabía si había atropellado a una persona o a un animal, como declaró unas horas más tarde ante la Policía Nacional, la conductora y su amiga, que iba sentada en la posición de copiloto y que tampoco vio nada porque iba "mirando al móvil", según su declaración, después del choque siguieron circulando durante unos dos kilómetros antes de detenerse.

"Aparcamos a la entrada de Jesús. Paré donde pude, porque estaba muy nerviosa, y fuimos andando para allí (al lugar del accidente). Fuimos andando porque mi amiga no tenía carnet y yo no podía conducir. Tardamos una hora y media en llegar y cuando llegamos no vimos gente, ambulancias, ni patrullas. De ahí nos fuimos andando a la comisaría", ha narrado. Su amiga ha apostillado: "No paramos (en el momento del accidente) porque íbamos muy nerviosas y no teníamos donde parar".

Versiones incompatibles

Este relato de los hechos no casa con la versión ofrecida por los policías que acudieron a gestionar el accidente ni con la de Carlos, el amigo de Sol que cruzó el mismo paso de cebra con semáforo solo unos segundos antes. Lo hizo cuando estaba rojo para peatones, una forma incorrecta de cruzarlo que, paradójicamente, le salvó la vida. El análisis pormenorizado de los hechos no ha podido verificar si Sol cruzó en rojo o en verde, ya que en ese semáforo hay un lapso de cinco segundos donde están rojos los dos discos, el de peatones y el de vehículos. Carlos fue quien llamó al 112 y hasta el lugar se desplazaron efectivos sanitarios de emergencias y agentes de la Policía Local, que se hicieron cargo del caso en primera instancia.

Una imagen de Sol Yapura en Ibiza

Una imagen de Sol Yapura en Ibiza / D.I.

Tanto Carlos como el agente de la Policía Local que dirigió el operativo han explicado que la vía estuvo cortada para asistir a la víctima, recoger pruebas y limpiarlo todo al menos durante dos horas, más tiempo de la hora y media que, según la versión de la conductora y la amiga, tardaron en volver allí. Los registros policiales indican que a las dos de la mañana, dos horas después del suceso, las dos jóvenes se presentaron en la comisaría de la Policía Nacional "llorando" para contar que habían chocado con algo y que "podría haber sido un animal", según registró el agente que las atendió.

Sorprendentemente, a esa hora en la Policía Nacional todavía no tenían constancia del accidente mortal que se había producido esa noche, a apenas dos kilómetros de distancia y en la misma vía donde se encuentra la comisaría, la E-10. Por este motivo, se quedaron con los datos de la conductora y su amiga y las dejaron en libertad.

Según han detallado agentes de ambos cuerpos durante el juicio, más tarde durante esa misma noche, una pelea de madrugada en un bar de copas posibilitó la reunión de efectivos de la Policía Nacional y la Policía Local. Hablando entre ellos, ataron cabos y descubrieron que las dos jóvenes que habían ido a la comisaría eran las protagonistas del atropello.

De este modo, a las seis de la mañana, previo requerimiento telefónico de la Policía Nacional, las dos mujeres volvieron a presentarse en comisaria y fueron detenidas. Sin embargo, finalmente solo fue imputada la conductora, a pesar de la petición de la acusación particular, que solicitó sin éxito que también fuera encausada su amiga.

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