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Turismo

Jaume Ferrer, propietario de un souvenir en Ibiza: "Santa Eulària aún es un núcleo de resistencia del turismo familiar, pero ha bajado"

La mayoría de establecimientos de Santa Eulària confían en la fidelidad de los clientes locales para afrontar la temporada turística

Los comerciantes de Santa Eulària ven un arranque lento y menos turismo familiar

Sergio G. Cañizares

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Samia Khenien

Samia Khenien

Santa Eulària

"Pensaba que sería diferente por el tema de la guerra [del Golfo], que la gente no gastaría, pero no he notado mucha diferencia", explica Antonio Juan Colomar, del Souvenir, librería y prensa Santa Eulària. Juan explica que el inicio de temporada en la tienda ha ido "más o menos" bien: "Parecido al año pasado". No cree que los turistas estén gastando más que otros años, "gastan más o menos igual, por lo menos aquí, no he notado mucha diferencia con el turismo". Al igual que Juan, los responsables de tiendas, bares y restaurantes de Santa Eulària esperan que la temporada les vaya mejor que el pasado año.

Angélica Maiden de los estands de S'Alamera lleva 15 años viniendo a vender cada verano al pueblo. El inicio de temporada para ella es "una montaña rusa": "Un día se vende, otro día no, pero bueno, hay que tomárselo con optimismo, es lo más importante". Sobre la temporada afirma que le resulta "menos estable que temporadas anteriores", pero que en general nunca se sabe si se va a vender mucho o poco. Aun así, "se agradece todo lo que se trabaja", asegura Maiden.

Juan Antonio Marí, encargado de Can Cosmi, mantiene que en su bar la temporada está "arrancando un poquito floja": "Supongo que tendrá que ver con el tema de la guerra de Irán y de los precios. La gente se lo piensa dos veces antes de venir", sostiene el joven. "Hay un problema muy grande con la subida de los precios, pero hay otro mucho mayor que es el de la vivienda: la gente no se puede permitir venir a hacer la temporada aquí -asegura Marí-. En todos lados falta personal". Sobre la solución, cree que los únicos que pueden hacer algo "son los políticos", pero que estos "a veces no trabajan para el pueblo". Cree que los turistas gastan menos "también por el tema de los precios" y que hay "otros destinos más económicos para ir". Aun sin los turistas aclara que, como bar emblemático, cree que les irá bien la temporada: "Porque tenemos a la gente del pueblo, que es gente de confianza, que nos ayuda mucho. Si no los cuidamos a ellos, no sé quién nos va a cuidar".

Maria José Guasch, de Miel y Pomelo, explica que la temporada en la tienda "ha empezado poquito a poco, pero no nos podemos quejar". Desde marzo las ventas han crecido, pero "comparado con otros años" las ventas crecen lentamente. Igualmente, no ha notado mucha variación: "Nos tenemos que ir adaptando a lo que hay". En el restaurante Costanera trabaja Cristina Moldovan, que asegura que no se pueden quejar sobre el inicio de temporada: "Nosotros siempre tenemos gente", dice. Aun así, menciona que el precio del material y la comida ha subido: "Han aumentado los precios por todo, cuando llenamos la cesta de la compra también, pero estamos bien".

Previsiones de la temporada

"Preveo que vaya bien, que se venderá mucho y espero que venga mucha gente", mantiene Maiden sobre esta temporada: "Ahora se ve un poquito más de turismo, aunque a mí me gustaría que fuera más familiar: se nota que hay menos familias". Además, "hay mucha diversificación de mercadillos: la gente tiene opciones por toda la isla", asegura y cree que eso hace que pase menos gente por el paseo de s'Alamera.

Guasch mantiene que hay que ver cómo van julio y agosto: "El año pasado fueron bastante flojos. Como es temporada alta los turistas no se mueven tanto, está todo más caro, no salen de los hoteles... A ver qué tal va", asegura la vendedora. Sobre los problemas a los que se pueden enfrentar tiendas como la suya cree que la falta de aparcamiento es uno de los más importantes, "siempre es un problema". También cree que han influido las obras en el pueblo al inicio de la temporada: "Ha sido un poco catastrófico".

Ursula Potter, responsable de la heladería Ice Ice Baby by Antarctica, asegura que en su establecimiento el inicio de temporada es más lento que el del año pasado, aunque espera que el resto vaya bien. "Hay muchos problemas en el mundo, la gente quizás no tiene mucho dinero para las vacaciones", cree Potter. En el restaurante de al lado, Moldovan piensa que este "va a ser un buen año", pese a los problemas: "Siempre tenemos mucho trabajo".

María Elena Buck, de la tienda La casa del papel, afirma que "todavía no se puede decir mucho del inicio de temporada, hay días que van mejor y días más flojos". "Este año quienes compran mucho son las personas de aquí, los clientes de todo el año", aclara Buck. Sobre los próximos meses, tiene una actitud positiva: "En Ibiza tenemos un poco de ventaja, puesto que España es un sitio seguro: mucha gente se pensará mucho si viajar a Turquía u otros países que están cerca de Oriente Medio".

Problemas a los que se enfrentan

"El problema de las tiendas o de los pequeños negocios, creo que siempre son los gastos que tenemos: hay que pagar la cuota de autónomo cada mes, la basura, los gastos en general... Da igual lo que facturemos o lo que no facturemos", sostiene Buck. Además, añade que, por lo que ha podido ver, "el problema principal es que no hay tantos niños, parece que cada día hay menos turismo familiar". Cree que esto se debe a "los elevados precios": "Los hoteles mismo, leí el otro día en Diario de Ibiza, que los precios llegan a los 300 euros por noche, ¿qué familia se puede permitir esto?", se pregunta.

Jaume Ferrer, de Galerías Torrent Fondo, también ve un inicio de temporada similar a las anteriores. "Hace 50 años que nos dedicamos a esto y a lo largo de estos años hemos visto la evolución normal que ha habido del turismo: de un turismo familiar que pasaba un mes en la isla a gente que viene el fin de semana a hacer una salida de 24 ó 48 horas", sostiene Ferrer. Explica también que Santa Eulària aún es "un pequeño núcleo de resistencia del turismo familiar y aquí todavía se puede ver a niños por todos lados, pero ha bajado: si antes era del 90 al 100% [del porcentaje de turistas que viene], ahora será más o menos del 20%, pero no esto está pasando a nivel global, no solo es cosa nuestra [de Ibiza]".

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