Educación
Can Ventosa: los estudiantes de Ibiza denuncian los ruidos de las obras un día antes de la Selectividad
Los estudiantes se enfrentan a la PAU de martes a jueves en plena ampliación del espacio cultural

Estado de las obras del Espacio Cultural Can Ventosa / Vicent Marí
Jerónimo Marín
Las obras de ampliación del Espacio Cultural Can Ventosa llevan ya un mes y les quedan, al menos, otros once por delante. El proyecto, que inicialmente iba a durar seis meses e iba a acarrear un millón de euros de gasto público, fue finalmente adjudicado a la constructora Hermanos Parrot el pasado mes de marzo con un plazo de ejecución de doce meses y un presupuesto de 2.295.997,44 euros, impuestos aparte. La aprobación del proyecto se produjo en noviembre del año pasado con los votos de PP y VOX y la abstención del PSOE y Unidas Podemos durante un pleno bronco.
El proyecto
El proyecto prevé una ampliación que cuadruplicará la superficie existente (de 300 m² a más de 1.200 m²) mediante la creación de dos nuevas plantas. La concejala de Cultura y Patrimonio de Vila, Carmen Domínguez, detalló que la ampliación permitirá albergar diez nuevas aulas, dos cabinas de ensayo musical, despachos para dirección y secretaría, una sala de profesores y una gran sala de ensayo para más de cien músicos. En la actualidad, los estudiantes de la Escuela de Música han trasladado su actividad a otro centro educativo, pero la biblioteca, el teatro y la cafetería mantienen su actividad.

La calle Carlos III, cerrada al tráfico por las obras / Vicent Marí / Vicent Marí
Aunque la ampliación supone un proyecto muy esperado desde hace mucho tiempo, el problema es, como en todas las obras, el ruido y los cortes de tráfico. Fuentes del Ayuntamiento de Ibiza declararon que por el momento "se están priorizando una serie de trabajos que no conllevan grandes molestias" y que estas son "mínimas y ocasionales". Desde el Consistorio aprovecharon para recordar que esta biblioteca es la que más horas permanece abierta de todo el archipiélago y que, además, el Ayuntamiento mantiene abiertas a disposición del público aulas de estudio tanto en el Arxiu Històric, en Can Botino, como también en la biblioteca de Cas Serres. Manifestaron, además, que no han recibido quejas al respecto.
Los ruidos
Otra cosa muy distinta señalaron por su parte los usuarios de la biblioteca, entre ellos, numerosos estudiantes de segundo de Bachillerato que se enfrentan al momento más duro de su vida académica: la Selectividad, que comienza este martes 2 de junio y que se prolongará hasta el día 4. Estudiantes de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) declararon a este rotativo: "Los ruidos son muy molestos, tanto por la mañana como por la tarde. Hay días en que la gente tiene que hablar en voz alta, porque si se hablan en voz baja no se escuchan. Dificulta mucho la concentración", comentaron indignados.
Christian Miguélez, un estudiante de Historia del Arte de la UNED, afirmó: "Las obras producen muchos ruidos, especialmente en la sala Marià Villangómez, que da a la calle Carles III, donde están las obras. Es muy molesto para estudiar". Alega que esta sala permanece "prácticamente inutilizada" durante la mañana, cuando los trabajos se intensifican. Aun así, afirma que aún es posible estudiar en el resto de la biblioteca, donde los ruidos "no se escuchan tanto".
Al ingresar en la biblioteca, el sonido amortiguado del taladro neumático repica tras los muros. La sala, otrora llena con motivo de los exámenes de ingreso a la Universidad, se encuentra semivacía. Al entrar en la sala Marià Villangómez, el ruido del taladro se vuelve atronador. Parece inverosímil que haya hasta ocho personas estudiando, en una sala con capacidad para unas 25. Apenas cuatro de ellos son estudiantes de bachillerato. Muchos de ellos utilizan auriculares. Los jóvenes entran y salen de la biblioteca con nerviosismo y apenas tienen tiempo de responder preguntas.

Fachada principal del Espacio Cultural Can Ventosa / Vicent Marí / Vicent Marí
Cortes de tráfico
Los ruidos afectan no solamente a este espacio: en la cafetería también repica, más insistentemente, el sonido del taladro. El ruido dificulta las conversaciones. A esta molestia ha de sumarse el corte de la calle Carlos III, donde se alojan la enorme grúa y los materiales de obra. Los conductores, locales y turistas, se ven obligados a tomar rutas alternativas en una ciudad donde la falta de aparcamiento y el tráfico intenso se mezclan con el calor del mes de junio.
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