Salud
Lauren Bardisa, médica de la Unidad de Atención a la Mujer en Ibiza: «Se puede sentir un orgasmo en la menopausia, pero algunos síntomas alejan a las mujeres del sexo»
Profesionales del Área de Salud y del Cepca abordan los síntomas, tratamientos y tabúes de una etapa que aún muchas pacientes atraviesan sin sentirse escuchadas

Un momento de la jornada, desarrollada en el Casal d'Igualtat de Vila. / Toni Escobar

"Descubrir quién soy más allá de los roles; la menopausia es mi oportunidad de vivir sin miedos ni restricciones". Estos versos sirven como marco para una conversación todavía necesaria: la de una menopausia vivida sin culpa, sin silencios y con información. Esa fue la idea que atravesó la charla '¿Calor, yo?... Reinventándonos en nuestra evolución... ¡¡sin reglas!!', celebrada ayer en el Casal de Igualdad. La doctora Lauren Bardisa, médica de la Unidad de Atención a la Mujer del centro de salud de Sant Antoni, una de las profesionales que participó en la mesa redonda, tiene claro por qué hacía falta abrir este espacio en Ibiza. “En todas partes del mundo, es un tema caliente”, explica. La menopausia y la perimenopausia, añade, son etapas distintas que aún generan confusión y sobre las que muchas mujeres llegan a consulta sin información suficiente.
Una mesa redonda en la que, además de Bardissa, participaron también las doctoras Cristina Molina y Mireia Valero, responsables médicas de la Unidad de Atención a la Mujer, además de Paula Villena, psicóloga del Centro de Estudio y Prevención de Conductas Adictivas (Cepca).
Bardisa recuerda que la perimenopausia, conocida popularmente como premenopausia, es el periodo previo a la última regla. La menopausia, en términos clínicos, se confirma un año después de esa última menstruación. A partir de ahí llegan otras fases, como la postmenopausia temprana y tardía. “Cada una de esas etapas es diferente y vienen cambios que la mayoría de las mujeres no se esperan”, señala.
Aunque en los últimos años el tema ha ganado presencia, la doctora advierte de que no toda la información que circula es fiable. “Las mujeres están empezando a estar un poquito más educadas”, afirma. También alerta de que muchas acuden ya a consulta pidiendo tratamiento hormonal tras haber leído o escuchado sobre él. Por eso, insiste, es fundamental que la información proceda de profesionales formados.
“Te tienes que aguantar”: uno de los grandes mitos
Uno de los principales tabúes es la idea de que la menopausia es una etapa que hay que soportar. Bardisa es contundente: muchas mujeres han recibido respuestas poco empáticas incluso en entornos sanitarios. «A veces algunos profesionales les dicen ‘eso es una etapa de la vida, tienes que aguantar y ya se te pasará’»
Según la doctora, algunas pacientes llegan a consulta “tocadas” después de no haberse sentido escuchadas. Ni en su entorno más cercano ni en el sanitario. Para Bardisa, este es uno de los motivos por los que hacen falta espacios como la mesa redonda: lugares donde las mujeres puedan preguntar, entender lo que les ocurre y sentirse acompañadas.
La falta de conversación también se traslada al ámbito laboral. Bardisa apunta que en España apenas se habla de adaptaciones para mujeres con síntomas importantes, a diferencia de otros países, como Alemania, donde ya existen medidas específicas. “En los centros de trabajo creo que no se está hablando mucho al respecto, por no decir que nada”, lamenta.
Cuando una mujer siente que ya no es ella
La menopausia no se reduce a los conocidos sofocos o calores. Bardisa explica que algunas mujeres viven cambios bruscos que afectan al sueño, el estado de ánimo, la memoria, la vida sexual, el peso o la salud ósea. “Muchas mujeres te dicen que no se reconocen a sí mismas”, afirma. Esa sensación, describe, puede generar culpa, ansiedad e incomprensión.
La llamada “niebla mental”, la irritabilidad, los dolores articulares, la sequedad vulvovaginal, el dolor en las relaciones sexuales o las infecciones urinarias de repetición, son otros sintomas por los que algunas mujeres terminan tomando diferentes medicamentos. Para dormir, la ansiedad, el dolor o para la depresión, cuando en determinados casos una valoración adecuada permitiría abordar el origen hormonal de varios de esos síntomas.
“Se sienten agradecidas y aliviadas de que alguien las haya escuchado”, señala sobre muchas pacientes que llegan a consulta. Para Bardisa, una de las claves es explicar que no se trata de un fallo personal ni de una debilidad emocional, sino de un proceso biológico que puede requerir acompañamiento. “No es un defecto de su persona o de su personalidad”, afirma.
Tratamientos, hormonas y desinformación
Otro de los grandes tabúes está relacionado con los tratamientos hormonales. Bardisa insiste en que no todas las mujeres necesitan lo mismo y que cada caso debe valorarse de forma individual. Hay mujeres con pocos síntomas y otras con síntomas muy intensos. Por eso, defiende una atención personalizada y profesionales bien formados.
La doctora prefiere no hablar de “medicación” porque considera importante no presentar la menopausia como una enfermedad. Sin embargo, recuerda que existen tratamientos hormonales financiados por la Seguridad Social y disponibles en farmacias. “Eso a mí me parece un lujazo porque no sucede en todos los países”, afirma. El problema, añade, es que si los profesionales no están formados o no los prescriben cuando corresponde, las mujeres no pueden beneficiarse de ellos.
Bardisa también recuerda que estos tratamientos pueden aliviar síntomas inmediatos, e influir en la salud a largo plazo. Cita, por ejemplo, la prevención de la osteoporosis, una enfermedad silenciosa que no suele dar síntomas hasta que aparecen fracturas.
Otro tabú: la sexualidad en la menopausia
La sexualidad en la menopausia es otro de los asuntos que arrastra silencios. Bardisa desmonta la idea de que las mujeres dejen de sentir deseo o placer en esta etapa. “Por supuesto que se puede sentir un orgasmo”, afirma. Lo que ocurre, explica, es que síntomas como la sequedad vulvovaginal o el dolor en las relaciones pueden hacer que las mujeres eviten el sexo, incluso consigo mismas.
Para la doctora, es injusto asumir que una mujer que puede vivir 30 años después de su última regla deba resignarse a pasar décadas con sofocos, dolor, riesgo de fracturas o pérdida de calidad de vida. “No tienen que sufrir en silencio”, resume.
Una tarea de toda la sociedad
El mensaje para las mujeres que atraviesan esta etapa es claro: pedir ayuda, insistir si no se sienten escuchadas y acudir a espacios informativos. “No tienen que sufrir en silencio, que pidan ayuda y si a la primera no encuentran un oído atento, que insistan un poquito y lo van a encontrar”, afirma. Porque hablar de menopausia, concluye, no es solo una cuestión de mujeres. Es una conversación pendiente para toda la sociedad.
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