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Psicología

Isa Duque psicóloga, PsicoWoman en Ibiza: "No es que la juventud esté rota: es que el mundo que le dejamos está en crisis"

La psicóloga, sexóloga y divulgadora Isa Duque, conocida como 'PsicoWoman', ofrece este miércoles 27 de mayo en Can Ventosa una sesión para alumnado de Secundaria sobre relaciones sanas y una charla abierta a la ciudadanía para comprender y acompañar mejor a la Generación Z

Retrato de Isa Duque 'PsicoWoman'.

Retrato de Isa Duque 'PsicoWoman'. / Isa Duque

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Alejandra Larrazábal

Alejandra Larrazábal

Ibiza

La juventud actual no es una generación perdida, sino una generación que ha crecido entre crisis económicas, pandemia, precariedad, emergencia climática y dificultades cada vez mayores para emanciparse. Isa Duque, Psicowoman, parte de esa idea para cuestionar la mirada alarmista con la que a menudo se habla de adolescentes y jóvenes. Frente al juicio, la prohibición o el miedo adulto, la psicóloga, propone escucha, curiosidad y acompañamiento. Comprender sus malestares, sostiene, exige mirar también al contexto social que los atraviesa y asumir la responsabilidad de construir para ellos un presente más habitable.

¿Qué cree que los adultos estamos entendiendo peor de los jóvenes hoy?

Nos está costando mucho comprender el universo que habitan las nuevas generaciones, sobre todo la Z y la Alfa. Siempre ha habido dificultades de la gente de más edad para comprender a la juventud, eso es histórico, pero ahora hay un reto específico: han crecido rodeados de un avance tecnológico muy distinto al que tuvimos otras generaciones. La hiperconexión ha transformado su forma de relacionarse, de adquirir conocimiento, de ligar, de crear identidad. A la gente adulta nos han metido una mirada muy tecnofóbica, muy de rechazo al avance tecnológico, hablando siempre de lo negativo. Eso nos ha alejado aún más de ellos. Hay un concepto que me parece clave: la orfandad digital. Han tenido que aprender por su cuenta el buen o mal uso de las tecnologías, porque muchas veces los adultos hacíamos lo que podíamos o mirábamos hacia otro lado porque nos superaba.

¿Cuál es el error más frecuente que cometen familias o educadores con las pantallas y las redes sociales?

Hay un concepto que abarca muchas de nuestras carencias: el adultocentrismo. Nos colocamos en un lugar desde el que pensamos que, simplemente por tener más edad, ya sabemos más que ellos y ellas. Pero para comprender su universo tenemos que dejar a un lado ese narcisismo adulto, porque nos lo tienen que explicar. No lo conocemos. Cuando hablamos del móvil, muchas veces decimos “el móvil” como si fuera una sola cosa, pero dentro hay podcasts, vídeos, humor, series, creadores de contenido, conversaciones… Si un adolescente ve muchísimo a una creadora de contenido, primero hay que ponerse al lado, con curiosidad, y ver qué le está dando. Entender primero para acompañar después.

¿Prohibir no funciona?

Prohibir, sobre todo cuando ya son adolescentes o jóvenes, nunca ha sido la solución. Además, esas prohibiciones se las pueden saltar fácilmente. Necesitamos acompañar desde un lugar más humilde y honesto, haciendo negociaciones, comprendiendo y viendo también qué hay de interesante dentro del universo digital. Y, por supuesto, poniéndonos las pilas en los cuidados digitales y en el bienestar digital.

Usted trabaja mucho el concepto de “amor del bueno”. ¿Qué ideas sobre el amor siguen haciendo daño a los adolescentes?

Es curioso porque parece que somos más modernos, pero los mitos del amor que me atravesaron a mí, que soy milenial, o a generaciones anteriores, siguen persistiendo. Ahora conviven modelos muy distintos: por un lado, una idea más individualista, neoliberal, de centrarse en uno mismo; y, por otro, el deseo de encontrar a una persona y que dure lo máximo posible. El otro día un chico me decía en una charla: “Yo quiero un amor como el de mis abuelos, que llevan más de 50 años juntos”. En las charlas veo que hay más conciencia que antes. Reconocen las red flags, preguntan cómo tener vínculos sin caer en la dependencia emocional o cuál es la diferencia entre dependencia y amor del bueno. Pero, al mismo tiempo, siguen apareciendo dinámicas cargadas de control, manipulación o violencia.

Ibiza se asocia desde fuera con libertad y excesos. ¿Cómo puede influir esa imagen en los jóvenes que viven aquí todo el año?

Es una pregunta muy interesante. Yo también vivo en una isla, aunque en otro contexto, y conozco Ibiza porque una amiga muy cercana vive ahí. Creo que educamos con el ejemplo. Más allá de Ibiza, a nivel global están pasando muchas cosas que son muy malos ejemplos de buenos tratos: guerras, crisis climática, discursos de odio, tecnoligarcas a los que no les importa la autoestima ni la salud mental de la gente joven, sino vender. En un contexto de ocio y fiesta como puede ser Ibiza, dependerá mucho de la base de cada adolescente, de la ética y los valores que haya recibido. Generalizamos mucho, pero la juventud española es muy diversa. Habrá jóvenes que quieran pasar un sábado jugando online con sus amigos, otros leyendo y otros explorando la fiesta.

¿Cómo afecta emocionalmente a un joven sentir que su futuro quizá no cabe en la isla donde ha crecido?

Es peligrosísimo. Se ha visto que un 58% de la juventud española piensa que va a vivir peor que sus padres. Hay una desafección muy fuerte porque sienten que no tienen futuro. Y eso afecta mucho al bienestar emocional. La gente joven actual ha nacido en un mundo en crisis: desde 2008 ha habido una crisis económica de la que no nos hemos recuperado del todo, una pandemia, pospandemia, guerras, crisis climática, la erupción de La Palma, Filomena, la dana… Todo esto desestabiliza. Y a la vez ven que la emancipación, que es una aspiración básica, se vuelve casi imposible por la vivienda, la precarización laboral o los trabajos en prácticas.

Entonces, ¿la llamada crisis de salud mental juvenil no es solo individual?

Exacto. Los malestares emocionales de la juventud española son un reflejo de lo que está pasando en el mundo. No es un problema individual, es un problema estructural. Necesitamos responsabilizarnos como adultos para hacerles no solo un futuro más vivible, sino también un presente.

Después de tantos años trabajando con jóvenes, ¿qué le sigue dando esperanza?

En el equipo Psicowoman tenemos una mirada muy esperanzadora porque es lo que recibimos de la juventud cuando la miras y la acompañas desde otro lugar. Creo que interesa mucho pensar que no hay nada que hacer con la juventud actual, poner todos los futuros como distópicos o catastróficos. Pero los titulares sobre esto son mucho más alarmistas que las realidades de la gente joven. Psicowoman está formado por Isa Duque, psicóloga, y Cristina Chinchilla, técnica audiovisual y sonidista.

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