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Exposición

Un impulso a la inserción a través de la herencia púnica en Ibiza

El Museu Monogràfic de es Puig des Molins exhibe los resultados del proyecto NecroVivaLab, una iniciativa en la que varios usuarios de Deixalles y de Cáritas han dado rienda suelta a su creatividad a partir de elementos funerarios descubiertos en la necrópolis

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Josep Àngel Costa

Josep Àngel Costa

Ibiza

Las cáscaras de los huevos de avestruz conforman una de las colecciones más emblemáticas del Museu Monogràfic de es Puig des Molins. De entrada, llaman la atención por su gran tamaño y por el esmero que les dedicaban los púnicos, pintándolas con motivos geométricos o vegetales, como flores de loto o rosetas. Pero, sobre todo, los visitantes se sorprenden al descubrir que no se trata de meros objetos de adorno, sino que se depositaban en los hipogeos cavados en la colina como parte del tránsito al más allá, constituyendo un puente entre la vida y la muerte.

«El huevo, como germen de vida, significa el renacer para el difunto», precisa la directora del Museu Arqueològic d’Ibiza i Formentera (MAEF), Hortensia Blanco. En la necrópolis de es Puig des Molins, tras un siglo de excavaciones, se han recuperado hasta un centenar de cáscaras depositadas junto a los cadáveres, que han permitido crear una de las colecciones más importantes del mundo.

Estos elementos funerarios han protagonizado, en los últimos años, varios proyectos divulgativos para reinterpretar el legado púnico a partir de la mirada de los artistas contemporáneos. En esta ocasión, el MAEF ha invitado a entidades asistenciales como Cáritas y Deixalles, abriendo el museo a la sociedad y a la integración.

A través del proyecto NecroVivaLab, usuarios de ambas entidades han participado en unas jornadas en las que, a través del reciclaje, han dado rienda suelta a su creatividad inspirándose en los vestigios rescatados de es Puig des Molins. «Cuando vine al museo y vi el huevo de avestruz, flipé», recuerda Andreas, que ha reproducido la cáscara más grande de la colección del museo con la superposición de distintas capas de papel.

Para Andreas, el renacimiento que representan estos elementos funerarios se traslada ahora a la nueva vida que, por un lado, aporta el concepto del reciclaje, pero también a la oportunidad que brinda Deixalles con sus actividades comunitarias.

Andreas, junto a la pieza que ha creado para la exposición.

Andreas, junto a la pieza que ha creado para la exposición. / JA RIERA

Además de él, otros 30 usuarios han participado en este programa a través de los talleres dirigidos por Míriam Haro y Patricia Mariño. Todo el archivo documental de Deixalles que iba a tirarse ha servido de materia prima para las obras, una vez pasado por una trituradora y convertido en una masa maleable.

El collar de Ebusus

Por su parte, los usuarios del centro de día de Cáritas y de su taller de integración han trabajado conjuntamente para crear un collar gigante para Tanit, en cuyo honor han montado un altar a los pies de una proyección en la pared del icónico busto de la diosa hallado en la cueva des Culleram.

El creador de esta obra, David, representa en las piezas que forman el collar elementos cotidianos del mundo antiguo, cada uno de ellos con un valor simbólico: pala (tierra), cuchillo (caza), ánfora (agua y comercio), moneda (sociedad), tablilla inscrita (conocimiento) y, cómo no, el huevo de avestruz (renacimiento).

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