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Vivienda

Una menor y dos personas con discapacidad se quedan sin vivienda tras un desahucio fratricida en Ibiza

Servicios Sociales del Ayuntamiento de Santa Eulària analiza opciones de alojamiento de urgencia para la familia desahuciada en Ibiza

Desahuciada una familia de siete miembros de una casa en Santa Eulalia

Sergio G. Cañizares

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Guillermo Sáez

Guillermo Sáez

Es Canar

En mitad del campo de Ibiza, en un terreno situado entre Sant Carles y es Canar, se ha vivido este viernes un desahucio muy alejado de los cánones habituales de la isla, una escena que perfectamente podría haber escrito Shakespeare si sus orígenes fueran pitiusos. Siete miembros de una familia, entre ellos una menor y dos personas con discapacidad, se han visto obligados a abandonar su casa de toda la vida porque así lo ha querido la otra facción familiar.

Una familia que ya estaba partida en dos emocionalmente y que, desde ahora, también lo está físicamente. Los siete del piso de arriba ya se han marchado, pero han prometido cortar la luz, que se encargaban de pagar, según explican, a sus familiares y ya exvecinos de abajo. Una historia en la que se entreven toneladas de rencillas familiares que han desembocado en un desahucio.

Los desahuciados han intentado evitar su marcha forzosa hasta el último momento. La semana pasada, su abogado solicitó la "suspensión cautelarísima e inmediata del lanzamiento" alegando que existía "una situación de vulnerabilidad social, económica y habitacional".

En el piso de arriba vivía hasta hoy María, hija de la dueña de la casa, junto con su actual pareja, cuatro de sus hijos y una nieta de 12 años que está escolarizada. María tiene una discapacidad reconocida del 36% y Esteban, uno de sus hijos, una discapacidad reconocida del 33%. Esta situación les llevó a pedir "una alternativa habitacional digna y adecuada".

Sin embargo, la sección de Civil de la Plaza número 1 del Tribunal de Instancia de Ibiza rechazó la petición de suspensión. Y la amenaza se cumplió. A las 9.45 horas de la mañana, los dos integrantes de la comitiva judicial se presentaron en la casa para cumplir lo ordenado por el juez y formalizar el lanzamiento. Lo hicieron demostrando poco tacto y tras una amenaza de llamada a la Guardia Civil si los desahuciados no se marchaban rápidamente.

Buscando un nuevo alojamiento

En ese momento se calentaron un poco los ánimos, pero no hizo falta requerir a la Benemérita porque María, Esteban y el resto de los familiares repudiados por personas de su propia sangre cogieron un par de maletas y acataron la obligación legal por las buenas.

Antes de marcharse, dialogaron con las dos trabajadoras de Servicios Sociales que el Ayuntamiento de Santa Eulària desplazó hasta el terreno. El Consistorio está analizando cuál es la mejor "alternativa de alojamiento" que se les puede ofrecer "según la necesidad manifestada por la familia junto con la valoración profesional de Servicios Sociales", según detallan fuentes municipales a Diario de Ibiza.

Entre esas opciones que se barajan para que los siete desahuciados pasen al menos estos próximos días están un hostal, una residencia, un apartamento, el centro de baja exigencia de sa Joveria o el centro de acogida Nazaret de Cáritas. "Se valorará junto con ellos cuál es el mejor recurso de urgencia por ahora y durante el seguimiento se valorarán los recursos propios de las personas usuarias así como los recursos públicos necesarios", añaden desde el ayuntamiento.

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