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Vivienda

Enmanuel Castro, trabajador de temporada en Ibiza: "Vengo a Ibiza para ahorrar y se me va todo en el alquiler"

El joven, que afronta su primera temporada en la isla, denuncia la dificultad para encontrar vivienda

Afirma que paga 600 euros por compartir habitación en un piso donde viven seis personas

Enmanuel Castro, trabajador de Platja d'en Bossa.

Enmanuel Castro, trabajador de Platja d'en Bossa. / Sergio G. Cañizares

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El acceso a la vivienda vuelve a marcar el inicio de la temporada para muchos trabajadores que llegan a Ibiza en busca de empleo. Es el caso de Enmanuel Castro, que afronta su primera temporada en la isla y asegura que el principal obstáculo no ha sido el trabajo ni el ritmo turístico, sino encontrar un lugar donde vivir a un precio asumible.

Antes de trasladarse desde Madrid, ya le habían advertido de que el alojamiento en Ibiza era “súper complicado”. Sin embargo, afirma que la realidad superó esas previsiones. “No hay departamentos o pisos, y los pocos que hay tienen precios por las nubes”, relata.

600 euros por una habitación compartida

El joven explica que llegó a la isla con la intención de trabajar durante la temporada y poder ahorrar algo de dinero, pero reconoce que el coste del alquiler pone en duda ese objetivo. “Si yo vengo acá a trabajar para reunir un poco de dinero y se me va todo en el departamento, entonces me quedo en Madrid trabajando”, lamenta.

Actualmente vive en una habitación compartida con un amigo. Cada uno paga 600 euros al mes. Según cuenta, el piso tiene tres habitaciones y en cada una viven dos personas, por lo que en total conviven seis inquilinos. Si cada uno paga 600 euros eso suponen 3.600 euros al mes. “No sé si el dueño alquila por habitaciones o si alguno de los inquilinos arrendó el departamento y nos alquiló a nosotros. No lo tengo muy claro”, señala.

Pese a las dificultades, asegura que su primera experiencia en Ibiza está siendo positiva en lo laboral. El buen tiempo ha ayudado a mejorar la actividad en la calle y las ventas, después de unos días de lluvia en los que “la gente se quedaba en los hoteles”. Aun así, insiste en que el problema de fondo es el alojamiento: “Es bastante complicado el tema del arriendo acá”.

El testimonio refleja una situación que se repite cada temporada en la isla: trabajadores que llegan atraídos por las oportunidades laborales del verano, pero que se enfrentan a alquileres elevados, habitaciones compartidas y una oferta de vivienda cada vez más limitada.

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