Piden a la flota pesquera de arrastre que acabe con las capturas de un tipo de tiburón presente en Ibiza y Formentera
Sostiene que "las malas prácticas de unos pocos no deberían perjudicar la reputación de todo un sector que está demostrando que es posible pescar y ganar más saliendo a faenar menos días"

Los dos tiburones que han aparecido en la costa de Mallorca esta semana. / Europa Press
La Fundació Marilles ha pedido a la flota pesquera balear, y en particular a la de arrastre, que ponga fin a las muertes de tiburones cañabota o boca dulce capturados accidentalmente, una especie cuya presencia también ha sido documentada en el entorno de Ibiza y Formentera.
Marilles realiza ahora esta petición después de la aparición de dos ejemplares el 19 de mayo de 2026 en Cala Nova, Mallorca. La entidad sostiene que "las malas prácticas de unos pocos no deberían perjudicar la reputación de todo un sector que está demostrando que es posible pescar y ganar más saliendo a faenar menos días".
Entre los antecedentes conocidos en las Pitiusas figura el hallazgo, en junio de 2018, de una cañabota hembra, Hexanchus griseus, de unos 2,5 metros, ya muerta, en la orilla de sa Cala de Sant Vicent, en el noreste de Ibiza. También se han registrado capturas accidentales en el Canal de Ibiza, como la de un macho de cañabota capturado a 580 metros de profundidad y posteriormente liberado por pescadores de Xàbia. El ejemplar medía poco más de dos metros y pesaba casi 200 kilos. En esa misma zona del talud, entre 500 y 800 metros de profundidad, se han comunicado capturas accidentales recurrentes de cañabotas por parte de embarcaciones de arrastre. Además, desde el entorno del Parque Natural de ses Salines se han señalado avistamientos estivales de ejemplares muertos flotando en superficie desde hace años.
Un tiburón común en las islas
El cañabota es, según explica Marilles en su nota, un tiburón común en las aguas baleares. Vive a grandes profundidades y es carroñero, ya que habitualmente se alimenta de otros animales ya muertos. La fundación señala que la principal causa de mortalidad es la interacción con la pesca de arrastre en fondos de talud, que lo captura accidentalmente con cierta frecuencia, aunque no se dispone de datos reales.
Marilles lamenta que todavía haya "una minoría de pescadores" que, en lugar de liberar a este tiburón —una operación que la entidad admite que puede ser "difícil y compleja"—, decide matar al animal una vez está a bordo. Según la fundación, generalmente se hace con un corte en la nuca o en la espina dorsal, que son las heridas más frecuentes halladas en estos animales cuando llegan varados a la costa. Este, añade, es el caso de las dos bocas dulces encontradas el 19 de mayo de 2026 en Cala Nova, pero también de otros episodios como los de Can Pere Antoni, en agosto de 2025; Port Portals, en 2019; o el Molinar, en 2016.

Imagen de un tiburón cañabota. / I. Moure
La fundación afirma que cada vez que aparece un tiburón varado con una herida de hacha o un corte en la nuca o en la espina dorsal, "se devalúan todos los esfuerzos que la flota balear está haciendo para mejorar la conservación de los recursos marinos", ya sea reduciendo días de pesca o apoyando la creación de reservas marinas. También sostiene que se pierden los esfuerzos para crear y fortalecer marcas de producto pesquero local, de calidad y de proximidad, que, según Marilles, a medida que evolucionen "también deberían incluir buenas prácticas".
Marilles advierte, no obstante, de que la responsabilidad no recae solo en el sector. La fundación reclama a las administraciones públicas que faciliten y favorezcan la implantación de sistemas y protocolos para evitar la captura accidental de estas especies y facilitar su posterior liberación. También pide que incentiven la recogida de datos sobre capturas accidentales de tiburones y rayas para poder diseñar medidas que mejoren su conservación.
Liberar al animal una vez que esté a bordo
Entre las soluciones, la entidad señala que, si la embarcación dispone de grúa, estos animales pueden liberarse una vez están a bordo. Marilles recuerda que durante los últimos años se han llevado a cabo actuaciones para liberar ejemplares de grandes dimensiones que llegaban vivos a bordo.
La fundación explica también que la flota de arrastre de Baleares ha ideado sistemas para evitar capturas accidentales de atunes muertos y podridos, descartados por la flota de cerco, mediante una red de gran grosor que actúa como barrera. Según Marilles, se trata de un sistema en fase de desarrollo que todavía no cuenta con la aprobación oficial de la Administración. La entidad sostiene que, si se permite su uso y se acelera su implantación, se evitaría que, en caso de capturar accidentalmente una boca dulce, quedara atrapada en el fondo de la red y destruyera con su peso gran parte de la captura, además de facilitar una posible liberación del animal.
Protocolos de liberación de animales capturados vivos
Marilles solicita que todos los barcos de la flota de arrastre dispongan de protocolos de liberación de animales capturados vivos. También reclama que se registren todas las capturas accidentales de estos animales y el estado en que han sido liberados al mar, así como que se aceleren los trámites para permitir la instalación de medidas preventivas que evitarían la captura de estas especies y facilitarían su liberación.
La fundación sostiene que la flota de arrastre de Baleares "no ha sido bien tratada" en el reparto de cuotas y días de pesca por parte del Ministerio. También que esta flota ha sufrido el daño de los atunes descartados que la flota de cerco lanza al mar durante los meses de junio y julio, lo que, según Marilles, ocasiona "un fuerte impacto" sobre el arrastre balear sin tener en cuenta “el desperdicio que representa lanzar al mar toneladas de atún en buen estado”.
Marilles recuerda que más de la mitad de los tiburones y rayas del Mediterráneo y de Baleares están amenazados. La fundación sostiene que "un mar sin tiburones no es un mar sano" y subraya que su presencia es clave para el funcionamiento de las redes tróficas marinas, donde actúan como depredadores que regulan la estructura y el equilibrio de los ecosistemas.
Según los datos aportados por Marilles, en el Mediterráneo español, de las especies de condrictios —tiburones, rayas y quimeras— documentadas con evaluación regional de la UICN, 67 de 74, el 55,2 % está catalogado en alguna categoría de amenaza. En Baleares se han registrado 54 especies de condrictios, de las que 31 se encuentran amenazadas y 10 se consideran desaparecidas localmente.
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