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Marilina Serra Cardona sobre salvar a las lagartijas de las serpientes: "Ibiza vive una catástrofe ecológica"

Los ciudadanos de Ibiza reclaman medidas urgentes y apoyo institucional para crear santuarios y eliminar las serpientes invasoras que amenazan a la sargantana pitiusa

Una de las lagartijas pitiusas nacidas en el Zoo de Barcelona.

Una de las lagartijas pitiusas nacidas en el Zoo de Barcelona. / CAIB

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Ibiza

La sargantana pitiusa preocupa, y mucho. Algunos usuarios de Ibiza han dado su opinión a raíz de la pregunta lanzada en redes "¿Crees que todavía estamos a tiempo de proteger las poblaciones de lagartija que quedan en Ibiza?", quienes ven el problema claro: cada vez hay menos lagartijas y las serpientes invasoras tienen gran parte de la culpa. Algunos aún creen que se puede actuar, sin embargo otros ya dan la batalla casi por perdida.

Marilina Serra Cardona plantea una idea para su recuperación, que consiste en crear reservas o santuarios de sargantanas en fincas privadas. Propone que los vecinos del campo cedan una parte de sus terrenos, con control de biólogos y sin ánimo de lucro. Para ella, Ibiza vive "una catástrofe ecológica" y necesita medidas excepcionales.

Alex Durango coincide con esa línea y cree que aún habría margen si se crean santuarios. Neus Torres Roig también defiende refugios reales, con apoyo institucional, y deja claro que, mientras quede una sargantana viva, seguirá con las trampas para serpientes.

Más trampas y más responsabilidad

Muchos usuarios piden más trampas y más implicación vecinal. Kerin Crocker lo resume de forma simple: cada propietario debe hacerse responsable de su parcela. Por otro lado, Miguel Salvador reclama más medios por parte de los políticos y propone una gran batida con mucha gente. También ve útil pagar por cada serpiente capturada.

Antonia Llabres Urbano cree que con voluntad sí se puede, siempre que se eliminen las serpientes invasoras. Gill Ellis no se anda con rodeos y pide acabar rápido con las serpientes para salvar a las lagartijas.

La idea de pagar por ejemplar aparece varias veces. Pepe Costa Ribas propone cinco euros por serpiente. Según él, así las serpientes desaparecerían y las lagartijas volverían a estar felices.

El pesimismo también pesa. Skapin Clapés asegura que en su casa antes había "centenares de lagartijas" y que hace años que no ve ninguna. "No estamos a tiempo", concluye. Tanit Ibiza dice que le gustaría creer que sí, pero piensa que no. Luz Serra también lo ve difícil. Nieves Roig resume el enfado con una frase clara: "Siempre tarde, como siempre". Manuel Conti apunta que ahora hay muchísimas menos. Maria Cardona Marí cree que primero habría que quitar las serpientes, aunque ve esa tarea casi imposible.

Antonia Juan Costa aporta un pequeño rayo de esperanza: cuenta que tiene tres lagartijas pequeñas por casa y que cada día les pone comida y agua. Juan Castro también deja una puerta abierta al señalar que aún hay poblaciones.

Críticas a los políticos

La administración sale mal parada en muchos comentarios. Sue Surman pone el foco en la entrada de serpientes desde la Península y critica que no exista una cuarentena eficaz. Según ella, los responsables políticos llevan años con "reuniones, estudios y poca acción".

Soyyo Aquí Ahora acusa a las administraciones de no actuar y de no dejar que los ciudadanos ayuden. En otro comentario insiste en que quien intenta hacer algo puede acabar con una multa. Su resumen es claro: "ni hacen ni dejan hacer".

Jema Soundwave Storm compara este caso con otros problemas ambientales, como el de los pinos y el tomicus. Para ella, el error se repite: "El problema empieza, nadie lo controla a tiempo y luego ya llega tarde".

Germán Street García también habla de retraso y sostiene que la reacción llega diez años tarde. Moisés Moreno López tira de ironía y dice que los políticos están demasiado ocupados con las caravanas. Pablo Sahade va más allá y señala a los políticos como un peligro mayor.

Amaro Pargo pregunta por los tres millones de euros destinados a la lucha contra las serpientes y critica que el resultado se limite, según él, a 6.000 trampas. También reprocha a los medios haber llegado tarde al tema.

Otros peligros para las lagartijas

Aitor Lopez Rosso añade otro problema: las botellas y litronas abandonadas. Recuerda que las lagartijas entran para beber, quedan atrapadas y mueren. Su comentario amplía el foco: "No basta con hablar de serpientes, también hay que limpiar mejor la isla".

Rosa Eliana Ramírez pide cuidar a las lagartijas frente a sus depredadores y expresa tristeza por la situación. Rodriguez Charo aprovecha el debate para denunciar también la presencia de serpientes, cucarachas y ratas cerca de contenedores y alcantarillas en Cas Serres.

Un símbolo bajo amenaza

Ibiza quiere salvar a sus lagartijas, pero ya no se conforma con palabras. Los usuarios piden refugios, trampas, controles en la entrada de mercancías, más medios, limpieza y actuar con rapidez.

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