Urbanismo
Un centenar de vecinos vuelven a clamar contra el proyecto de ‘macroparking’ en Ibiza
Residentes del barrio de sa Real se concentra para pedir al ayuntamiento que descarte este proyecto de 26 millones de euros

Protestas de los vecinos en el bulevar. / Vicent Marí

Los vecinos del barrio de sa Real se han vuelto a manifestar para reclamar al Ayuntamiento de Ibiza que dé marcha atrás en el proyecto que propone la construcción de un enorme aparcamiento en el bulevar Abel Matutes que, tal y como denuncian, conllevaría la destrucción de un centenar de árboles y acabaría con uno de los pocos pulmones con los que cuenta la ciudad.
El pasado 14 de abril, los vecinos ya le transmitieron al alcalde, Rafael Triguero, su rotunda negativa al proyecto durante un intenso cara a cara de dos horas celebrado en el Casal d’Igualtat. Entre otros calificativos, en aquel encuentro hablaron de «despropósito», «obra faraónica» e incluso «monstruosidad» para definir los planes municipales.
Un mes más tarde, un centenar de vecinos salieron este sábado a la calle equipados con carteles, pancartas, cacerolas y silbatos para dejar claro que piensan seguir haciendo ruido hasta lograr que al proyecto solo se una mal recuerdo en la historia del barrio.

Una de las pancartas colgadas en el barrio. |
El Consistorio contempla la construcción de un parking de 749 plazas frente al colegio Sa Real para aliviar la falta de estacionamiento y la congestión del tráfico en la ciudad. La previsión inicial es que 485 de estos puestos sean subterráneos y 264 se distribuyan en superficie, en un edificio de cuatro plantas. Esta edificación se emplazará sobre el actual aparcamiento que hay entre el bulevar y las calles Abad y Lasierra, Josep Zornoza Bernabéu y Fra Vicent Nicolau.
El Govern, también a favor
Entre el encuentro con el alcalde y la manifestación de ests sábado, se produjo el pronunciamiento público del Govern. Fue el vicepresidente regional, Antoni Costa, quien avanzó que se declarará al aparcamiento como proyecto de interés estratégico si cumple «con todos los requisitos» para agilizar así toda su tramitación. Este anuncio ha vuelto a indignar a los vecinos, cuya oposición al proyecto es frontal, tal y como volvieron a confirmar echándose a la calle.
Entre los protestantes se encontraba Marifé Payer, vecina del barrio y expresidenta del Colegio Oficial de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Ibiza y Formentera., quien considera que este proyecto «no se resuelve el tema del aparcamiento para el centro» de Vila y que «no sirve de nada fastidiar una zona urbana con la intención de mejorar el centro, impidiendo que la gente que vive aquí pueda conservar su calidad de vida».
En el foco del asunto, el centenar de árboles «ya mayores» repartidos por el entorno y que «aportan una cantidad de oxígeno, sombra y temperatura» fundamental para sus vecinos, quienes dan por hecho de que, en caso de que sean talados, nunca volverán a recuperar una masa arbórea de esa magnitud, sobre todo en una zona donde pasarían a «predominar el cemento y el hormigón».
Oposición frontal
«¿De qué sirve colocar un aparcamiento aquí si no va a beneficiar en ningún caso a los vecinos, se va a dejar la explotación a terceros y no nos va a crear ningún beneficio, sino un perjuicio a todos», se pregunta, añadiendo que, más allá de la potencial pérdida de los árboles les preocupa las molestias que llevarían aparejadas unas obras que se prolongarían durante años y que se podrían dilatar aún más en caso de que aparecieran restos fenicios, como ha ocurrido en otros puntos de la ciudad donde se han tenido que realizar excavaciones sobre el terreno para acometer proyectos urbanísticos.
También es arquitecto y vecino del barrio David Páramo, uno de los que más mostró su oposición durante el encuentro vecinal del mes pasado con Triguero. «Este proyecto no tiene sentido. No podemos resolver problemas de aparcamiento que surgen en el centro de la ciudad haciendo un macroparking prácticamente en la periferia. Una señora que vive en la Vía Púnica y no tiene aparcamiento jamás vendrá a aparcar aquí», ejemplifica.
Precios «no populares»
Además, también alerta de que, en caso de que se construya, el aparcamiento «no tendrá precios populares», por lo que tampoco resulta seductor para los vecinos en el plano económico. «130 euros de alquiler mensual y tres euros la hora no son precios para que la gente de aquí se pueda beneficiar del aparcamiento», avisa. Por último, resume: «Vamos a perder unas zonas verdes y espacios abiertos en una zona de la ciudad para tratar de beneficiar a otra que no va a ser beneficiada. Van a crear un problema sin resolver el otro».
Por su parte, una de las promotoras de la protesta vecinal, Paqui Gutiérrez, promete que acudirán a protestar a cada pleno municipal hasta que el proyecto quede descartado. «El ayuntamiento ha propuesto destrozar esta zona verde para construir el macroparking y estamos totalmente en contra. Depende de los que nos conteste nos seguiremos movilizando», explica.
El proyecto dicta que la empresa adjudicataria costeará las obras, previstas en 26 millones, y explotará el nuevo aparcamiento subterráneo. Además, gestionará cinco locales comerciales que se prevén en la primera planta. Lo explotará durante 40 años y, pasado ese tiempo, los espacios volverán a ser propiedad municipal.
Suscríbete para seguir leyendo
- Los vecinos grabaron la caída del último precipitado en Ibiza desde un séptimo piso
- Dos precipitados en Ibiza en menos de 24 horas: uno está muy grave tras caer desde un séptimo piso
- En estado muy grave un neozelandés de 18 años tras ser atropellado en la carretera de Sant Antoni
- Movilidad en Ibiza: La ciudad tendrá tres nuevos accesos con la E-10 para descongestionar el tráfico
- Una tienda de ropa pinta un mural en una casa pagesa de Ibiza y vulnera su protección
- Estos son los horarios y tarifas de la nueva zona azul en Ibiza que pretende implantar el Ayuntamiento: también se pagará de noche en alguna zona
- Arranca la Fiesta del Cine con entradas a 3,50 euros: estas son las películas que podrás ver en Ibiza
- Los tribunales zanjan una pelea entre dos artesanos de un mercadillo de Ibiza por el conflicto entre Israel y Palestina