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Seguridad

Ibiza estrena el primer dron autónomo con IA de Europa para proteger una urbanización

La urbanización de Roca Llisa y el Grupo Secon prevén pasar próximamente de una a cinco aeronaves para vigilar en tiempo real todo el recinto, detectar conatos de incendio y reforzar la seguridad anti-intrusión

El nuevo dron que vigilará la urbanización Roca Llisa.

El nuevo dron que vigilará la urbanización Roca Llisa. / Vicent Marí

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José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Roca Llisa (Santa Eulària)

La urbanización Roca Llisa, en Santa Eulària, ha incorporado el primer dron autónomo con inteligencia artificial implantado en una urbanización europea. El sistema, presentado este viernes junto a la empresa de seguridad Grupo Secon, está diseñado para la detección temprana de incendios y para reforzar la vigilancia anti-intrusión en el perímetro del complejo residencial. La tecnología permite que la aeronave despegue, realice rutas preprogramadas, aterrice y se recargue de forma automática, con supervisión humana en las maniobras exigidas por la normativa.

La iniciativa nace con un primer dron autónomo, pero la previsión de Roca Llisa y de Grupo Secon es ampliar el dispositivo hasta cinco unidades para cubrir el 100% de la urbanización en tiempo real. El objetivo es pasar de una vigilancia por sectores a una cobertura simultánea de toda la zona, con especial atención a las masas forestales, los accesos y los puntos considerados sensibles por el equipo de seguridad.

"Pionero en Europa"

Fermín Gómez, director de seguridad de la Urbanización Roca Llisa y jefe de seguridad de Grupo Secon, destacó que se trata de “un sistema pionero en toda Europa, tanto a nivel de urbanización como de empresa de seguridad”. Según explicó, el dron opera en categoría C6 y no necesita ser pilotado durante el vuelo, aunque sí requiere la presencia de un piloto en el despegue y en el aterrizaje. “La finalidad principal es la prevención de incendios. Es un dron que está volando 24 horas. Despega, aterriza y se recarga automáticamente”, señaló.

El dispositivo está equipado con cámaras térmicas y un sistema de inteligencia artificial programado para lanzar avisos cuando detecta temperaturas anómalas. En el caso de Roca Llisa, el umbral se ha situado en 80 grados, una cifra fijada en coordinación con bomberos para actuar de manera preventiva ante posibles conatos. “A partir de 80 grados, que es lo que consideramos un conato de incendio, nos avisa para que podamos verificar si es real o no”, indicó Gómez. La aeronave también cambia a modo nocturno para localizar personas en zonas boscosas o espacios donde la detección visual resulta difícil.

Roca Llisa comenzó hace dos años con una unidad de drones manuales y que la evolución tecnológica ha permitido dar ahora el salto a un modelo completamente autónomo

El sistema tiene además una segunda función vinculada a la seguridad residencial. Durante la noche, el dron se emplea para detectar posibles intrusiones en la urbanización. Si identifica una presencia sospechosa, el aviso llega al centro de control y el equipo de respuesta comprueba la incidencia. Gómez recordó que Roca Llisa comenzó hace dos años con una unidad de drones manuales y que la evolución tecnológica ha permitido dar ahora el salto a un modelo completamente autónomo. En ese tiempo, según detalló, el dispositivo aéreo ha contribuido a frenar tres intrusiones claras, cuando los sospechosos accedían a viviendas, y ha permitido detectar dos conatos de incendio.

Fermín Gómez, director de Seguridad de la Urbanización de Roca Llisa y del Grupo Secon.

Fermín Gómez, director de Seguridad de la Urbanización de Roca Llisa y del Grupo Secon. / Vicent Marí

50 minutos de autonomía

El modelo incorporado es un Matrice 4TD, uno de los más avanzados del mercado, según Grupo Secon. Su autonomía ronda los 50 minutos de vuelo y tarda aproximadamente 20 minutos en recargarse. Mientras permanece en la base de carga, la cobertura se complementa con drones manuales, de forma que la urbanización mantenga vigilancia permanente. “La idea es tener más drones como este para cubrir el 100% de la urbanización. Queremos dejar de trabajar por secciones y tener una planimetría completa en tiempo real”, explicó Gómez.

Las rutas de vuelo están preprogramadas y se centran en los accesos, las zonas perimetrales y las masas boscosas. El dron puede elevarse hasta 120 metros en el despegue para salvar obstáculos, aunque en condiciones normales vuela entre 40 y 60 metros, en función de la orografía de Roca Llisa. Cada inicio y final de vuelo se comunica a la torre de control del aeropuerto, aunque la urbanización dispone de permisos para operar durante las 24 horas.

El dron puede elevarse hasta 120 metros en el despegue para salvar obstáculos, aunque en condiciones normales vuela entre 40 y 60 metros, en función de la orografía de Roca Llisa

Gómez subrayó que el sistema se ha diseñado para no invadir la privacidad de los residentes. Las cámaras térmicas trabajan con imágenes de infrarrojos, de modo que en el monitor solo aparecen figuras u objetos asociados a una temperatura. “No se vulnera la Ley de Protección de Datos. Se ve una imagen en blanco y negro, una figura o un objeto que adquiere una temperatura”, afirmó. Añadió que las rutas no sobrevuelan las viviendas, sino que discurren por recorridos perimetrales y transversales.

El incendio de 2011 en la memoria

La incorporación del dron autónomo tiene un componente especialmente sensible en Roca Llisa por el recuerdo del incendio de septiembre de 2011, originado en Can Pere d’en Vich, en las proximidades des Sòl d’en Serrà, en Santa Eulària. Aquel fuego arrasó 115 hectáreas de bosque de pinos y sabinas al norte de la urbanización. Las llamas alcanzaron la zona urbana limítrofe y, aunque solo destruyeron una vivienda y causaron daños en otras tres, obligaron a evacuar a alrededor de 1.000 residentes de unas 800 viviendas.

Alejandro Ribas, director de la comunidad de propietarios de Roca Llisa, recordó que la urbanización ya utilizaba drones manuales desde hace dos años y que el resultado ha sido “muy bueno” en la prevención de robos en domicilios. “El año pasado tuvimos cero robos. Lo podemos decir orgullosos”, afirmó. Ribas explicó que la comunidad mantiene una especial sensibilidad ante los incendios forestales por los antecedentes de la zona y por otros fuegos recientes en áreas próximas, como Ca na Putxa.

Hace años llegaron a registrarse más de una decena de robos en la urbanización. En 2025, cero

“La tecnología ha evolucionado y ha surgido este dron autónomo. La empresa de seguridad nos lo propuso y nuestra prioridad es apostar por la tecnología en seguridad para que los vecinos de Roca Llisa se sientan seguros”, indicó Ribas. El director de la comunidad recordó que hace años llegaron a registrarse más de una decena de robos en la urbanización y defendió que el objetivo actual es situar a Roca Llisa como “la urbanización más segura de Eivissa y de España”.

Colaboración con el Ayuntamiento

La alcaldesa de Santa Eulària, Carmen Ferrer, asistió a la presentación junto a representantes de la Policía Local y el jefe del Servicio de Bomberos de Ibiza, José Antonio López, que presenciaron una demostración en vivo del funcionamiento del dron. Ferrer felicitó a la comunidad por una apuesta que, según dijo, refuerza la seguridad en un sentido amplio. “Roca Llisa siempre ha apostado por su seguridad y ha pasado a tener una incidencia cero, no solo en temas de robos, sino también en prevención de incendios y de cualquier tipo de incidencia que pueda pasar dentro de la urbanización”, señaló.

La alcaldesa destacó también la colaboración mantenida con el Ayuntamiento y la Policía Local para consolidar ese entorno de seguridad. “Es una apuesta por la tecnología más avanzada a nivel de Europa. Hemos de estar contentos, pues somos pioneros en este sentido”, afirmó Ferrer.

El coste de esta tecnología parte de los 30.000 euros por unidad, sin contar formación, permisos, seguros y otros requisitos operativos. Para Roca Llisa y Grupo Secon, la inversión abre una nueva etapa en la seguridad residencial privada en Ibiza, con un modelo que consideran extrapolable a otras zonas de la costa mediterránea expuestas al riesgo forestal y a la presión de intrusiones en viviendas.

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